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23.10.17

Serie Venerable Marta Robin – Para ser feliz

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Le secret de Marthe Robin” escrito por el P. Jacques Ravanel" palabras que, con ayuda de Dios y del diccionario, hemos procurado traducir. 

    Resultado de imagen de Le secret de Marta Robin

 

Para ser feliz

 

“Para ser feliz, hace falta, a menudo, más simplicidad y más renuncia” (“Ce que Marthe leur a dit”, p. 87).

 

Digamos, para empezar, que la felicidad puede ser, o no, alcanzada pero, en verdad, es un anhelo que tiene todo ser humano que no tenga algún tipo de problema espiritual o por el estilo.

Queremos decir que a cualquiera que se le pregunte dirá que quiere ser feliz. Sabemos, sin embargo, que tal concepto se coge, demasiadas veces, como el rábano por las hojas y se pretende, más que nada, el placer y el satisfacer el gusto propio. Y, entonces, más que felicidad, lo que se alcanza es mero gozo momentáneo.

La felicidad, por tanto, espiritual es a la que debemos mirar de cerca a los ojos. Y la Venerable Marta Robin sabe mucho de la misma.

Sin duda alguna que muchas veces nos equivocamos al respecto de la forma de alcanzar la verdadera felicidad que no es, como podemos imaginar, la que supone la acumulación de bienes y, ni siquiera, la satisfacción del estómago y demás realidades materiales. No. La felicidad sólo podemos entenderla con la mayor unión con Dios, nuestro Señor y Creador.

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