Lo que empieza: Domingo de Ramos

Real y muy Ilustre Hermandad del Stmo. Cristo de la Luz - Dalías ...

 

Vamos a hacer, si eso es posible, como si no pasara nada aunque pase. Y debemos hacerlo así porque, de otra manera, vamos a caer en la trampa de la desazón y la desesperanza siendo, ambas situaciones, no recomendables para un católico porque suponen dejar de confiar en Dios que es nuestro Padre: ¿A quién o qué vamos a temer?

No, no debemos temer ni a nadie ni a nada. Por eso sólo podemos empezar diciendo, con gozo, que ayer, domingo, 5 de abril de 2020, fue el que lo fue de Ramos. Sí, fue Domingo de Ramos y eso ha de suponer, porque lo es, mucho, para quien se dice y sabe hijo de Dios y, además, se dice y siente piedra vida de la Iglesia católica, única verdadera de las que pululan por el mundo que nos ha tocado vivir.

El Domingo de Ramos es como un comienzo. Bueno, en realidad es como un “recomienzo” pues es lo que, verdaderamente es. Y más aún debería ser ahora mismo, según pasa en el mundo…

Volvemos a dar el pistoletazo de salida a la procesión propia de esta Semana, llamada Santa porque el sujeto activo, que es Cristo, lo es más que nadie (es el único Santo, además) y porque nosotros, los sujetos demasiado pasivos de la misma, también debemos aspirar a ser santos “como mi Padre es Santo” como nos dice nuestro Pastor Bueno.

 

Semana de Pasión,

antes comenzada

por el Domingo con los Ramos,

adornando corazones

que se quieren ver nuevos,

con la Sangre de Cristo limpios.

 

Cuando el Domingo de Ramos recordamos aquello que sucedió en la Ciudad Santa por antonomasia, Jerusalén, y sabemos que sucedió porque sucedió, no podemos limitarnos a decir algo así como “¡Qué bien, entró el Rey de la gloria!” y dejarlo todo así, bien embalsamado en el tiempo o escondido debajo de cualquier celemín. No. Nosotros debemos hacer algo más para que todo esto no deje de ser, eso, un simple y mero recuerdo.

Que Jesús entró de aquella forma tenía que ser porque respetó lo que estaba escrito. Y nosotros debemos hacer otro tanto.

Que Jesús quiso empezar a cumplir la última parte de su misión (y bien sabía lo que iba a sucederle) no fue porque buscase la muerte o algo así sino porque era plenamente consciente de su obligación como Hijo de Dios, como Dios mismo hecho hombre. Y nosotros debemos ser, también, conscientes de lo que supone ser, eso, hijos de Dios.

Que Jesús dejarse alagar por aquellos que comprendían que era el Mesías no era porque quisiera ser adulado sino porque sabía que, al menos, había quien se daba cuenta de lo que estaba sucediendo y la semilla que había estado sembrando durante unos cuantos años empezaba a dar su fruto. Pues lo mismo debemos hacer nosotros con Su realidad y Su Verdad.

Ciertamente, cuando repetimos la expresión “Domingo de Ramos” es verdad que se nos viene a la cabeza toda la celebración que hubo entonces y, ante eso, ¿qué somos nosotros ahora mismo?. Y es que hay quien le gustaría haber estado presente entonces y lo de ahora mismo le parece, algo así, como capitidisminuido o, para que se nos entiende mejor, poca cosa… Y nosotros debemos ser conscientes de que ahora mismo, en nuestro hoy, el Domingo de Ramos es gloria y gozo para nuestros corazones como si hubiéramos, nosotros mismos, tendido nuestro manto en el suelo para que lo pisase el borriquillo que llevaba al Hijo de Dios.

 

Semana de Pasión,

antes comenzada

por el Domingo con los Ramos,

adornando corazones

que se quieren ver nuevos,

con la Sangre de Cristo limpios.

 

Amén.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:`

De Ramos a Resurrección se ganó la vida eterna.

…………………………….
Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Todavía no hay comentarios

Dejar un comentario



No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.