| « Prudencia y contundencia en el caso Pagola | Opus Dei: "'Camino': el camino de la Fe" - Pequeños ante Dios » |
14.03.10

Lucas 15, 1-3. 11-32: “Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido“
1 Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos.» 3 Entonces les dijo esta parábola.COMENTARIO
Volver con el Padre
1.-La parábola del hijo pródigo es más que conocida porque supone, sobre todo, el ejemplo perfecto de lo que el discípulo de Cristo puede pasar a lo largo de su vida y, también, cómo se puede salir de las situaciones difíciles en las que, muchas veces, nosotros mismos nos situamos.
2.-Lo dicho por Jesús tenía que tener un significado; es decir, no lo decía por decir sino para que aprendieran lo que quería que aprendiesen que, en este caso particular, era qué podemos hacer con relación a la nuestra con Dios.
3.-Dos hijos tenía aquel hombre: uno mayor y otro menor y cada uno de ellos con una visión distinta de la vida y de las circunstancias por las que pasaba. Así, el mayor de ellos se sentía muy apegado a su padre y, al parecer, el de menor edad, tenía, de la relación con su progenitor, una visión algo más distante. Pero sólo al parecer.
4.-El pequeño de entre los hermanos quiso ver mundo. En cierta manera es lo que puede pasar a cualquier cristiano que, a lo mejor, cansado de su fe, quiere tener otras experiencias, digamos, religiosas. Incluso, a lo mejor, simplemente, prefiere no saber nada de la fe.
5.-El de mayor edad se queda con su padre porque, podríamos pensar, más lo quiere que el pequeño y, como podría pasarnos a los hijos de Dios, ofrecemos nuestra vida al Creador en una relación, a lo mejor, demasiado mundana y alejada de la voluntad de Quién nos creó a su imagen y semejanza.
6.-Sin embargo, el pequeño de entre los hermanos, en la supuesta bondad del mundo que ha querido visitar y alejado de su Padre, siente (podemos sentir, también, nosotros en la lejanía de la fe) que se ha equivocado, que ha pecado contra su Padre (nosotros, también, como él, contra Dios) y, como es lógico al creer en una conversión, pretende volver con quien le dio la vida a sabiendas de que, piensa él (podemos pensar nosotros) a lo mejor no le iba a perdonar.
7.-El de mayor edad permanece con su padre. Trabaja y le entrega todo su tiempo porque lo ama. Sin embargo, la verdad de la relación con aquel se muestra cuando vuelve a la casa paterna el hermano menor que quiso ver mundo y se alejó de su común padre.
8.-Al parecer, el de menor edad (también nosotros) no había contado con la misericordia que su padre podía mostrar porque, en lo que creía (y era) un gran pecado, no comprendía que hombre alguno, menos su padre, pudiera perdonar aquella afrenta. Pero fue perdonado por su progenitor al igual que nosotros somos perdonados si pedimos perdón a Dios por lo hecho o no hecho cuando tendríamos que haberlo hecho.
9.-Sin embargo, el de mayor edad no pudo soportar el amor que su padre sentía por su hermano. Tuvo envidia y así se lo dijo a su padre al que, incluso, replicó por la forma como había tratado, no sólo al hermano que regresaba sino, sobre todo, a él mismo. En él no veía el amor que mostraba por el pequeño. Por eso no quería entrar en la casa de su padre porque el odio podía más que el amor que podía mostrar por su hermano. Y era, seguramente, un odio cultivado a lo largo del tiempo que había estado ausente el que volvía.
Por tanto, no pagaba con amor el que su padre le tenía…
Siempre nos queda la posibilidad de pensar que, a lo mejor, el hermano mayor comprendió el corazón de su padre y perdonó al hermano que se marchó.
10.-Según lo dicho, a cada uno de nosotros nos corresponde, como hijos de Dios, saber a qué tipo de hermano nos parecemos: a aquel que se fue y amó o a quien, quedándose en la casa del padre, tenía un comportamiento egoísta.
PRECES
Por aquellas personas que prefieren pegarse a las cosas del mundo.
Roguemos al Señor.
Por aquellas personas que, sabiéndose hijos de Dios, necesitan experimentar otras creencias sin comprender la suya.
Roguemos al Señor.
ORACIÓN
Padre Dios; ayúdanos a ser, en todo caso, hijos pródigos que volvemos a tu Reino después de haber salido de él sin comprender lo que, para nosotros, significaba.
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.
5 comentarios
Dejar un comentario
Licenciado en Derecho, casado y con dos hijos. Hijo de Dios y hermano en Cristo… en defensa de la fe,
sabiendo que en esta labor, a veces ingrata pero siempre fructífera, no estoy solo sino, al contrario,
acompañado de muy buenas compañías.
Mi correo electrónico, para quien quiera hacerme llegar una queja, alguna noticia, etc. es
eleu@telefonica.net
| Lun | Mar | Mié | Jue | Vie | Sáb | Dom |
|---|---|---|---|---|---|---|
| << < | > >> | |||||
| 1 | 2 | 3 | 4 | |||
| 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 |
| 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 |
| 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 |
| 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | |