Sacerdotes mártires valencianos (XI)

Baldomero Rubio Meliá nació en Llaurí, una aldea de la comarca de la Ribera del Júcar, a pocos quilómetros de Sueca, el día de los Santos Inocentes, 28 de diciembre de 1909. A los once años ingresó en el Colegio de Vocaciones Eclesiásticas de San José en Valencia, y después en la Universidad Pontificia de la misma ciudad, ordenándose de presbítero en 1935. Designado coadjutor del pequeño pueblo de Guadasequies, no lejos de Játiva, destacó por ser incansabledocente del catecismo, para cuyo estudio formó varios grupos por edades y sexo. Todos los domingos visitaba a los enfermos tras la misa.

Al comienzo de la Guerra Civil- tras la clausura de la parroquia por las autoridades- siguió diciendo misa en su domicilio, hasta que su padre, temeroso de las prohibiciones oficiales, se lo llevó a su localidad natal. Allí, el comité revolucionario local le obligó, junto a otros tres sacerdotes, a realizar “servicios públicos” arrancando malas hierbas y zarzas de los campos baldíos sin instrumento alguno. Poco después fue amenazado públicamente por uno de los milicianos al que, siendo mozalbete, don Baldomero había reprendido por burlarse del sacerdote y escupir hacia el altar durante la misa del Gallo, unos años atrás. El 10 de septiembre, al regresar del campo, le mandaron recado de presentarse en la sede local del sindicato UGT para un interrogatorio. Sabiendo lo que venía, dejó la cruz con una reliquia sagrada que siempre llevaba encima, dicendo a su madre que no deseaba que la profanaran si la encontraban. A las cuatro de la tarde, en unión de los otros tres sacerdotes de Llaurí, fue conducido a las playas de El Saler, donde le ametrallaron. Antes de morir perdonó a sus asesinos y dijo “Mi fe no la mataréis ¡Viva Cristo Rey!”. Enterrado en el cementario general de Valencia, su cuerpo fue trasladado a su pueblo el 10 de septiembre de 1939, tras la liberación de Valencia, acompañado de todos los vecinos, 3 años exactos después de su asesinato. Tenía 26 años.

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En Cheste nació José María Llácer Ferrando, en el año 1888. Cursó estudios en el seminario conciliar de Valencia, recibiendo las órdenes sagradas en 1911. Tras su paso por la parroquia de Benifairó de los Valles (seis quilómetros al norte de Sagunto), donde se le recordó con agradecimiento durante muchos años, fue designado cura de L´Ollería (sur de Játiva). Allí ejercía su ministerio pastoral cuando advino la revolución marxista de retaguardia y se le prohibió el ejercicio de las funciones sagradas. El 2 de agosto de 1936 fue expulsado de la casa parroquial y marchó a su pueblo natal, alojándose en casa de un hermano, donde el comité lo puso bajo arresto domiciliario. El 17 de agosto fue arrestado junto a su hermano y encarcelado junto a otros vecinos en la cárcel municipal de Cheste. Sacados a las dos de la madrugada del 18 de agosto de 1936, tuvo tiempo de confesar a todos los presentes, exhortándolos a perdonar de corazón a sus enemigos para alcanzar el perdón de Dios. Junto a los demás, fue fusilado no lejos del pueblo. Tenía 48 años.

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José Batalla Benito nació en Sagunto en 1867, ordenándose sacerdote en 1891 tras sus estudios en el seminario conciliar de Valencia. Tuvo diversos destinos rurales: Alabalat de la Ribera hasta 1899, El Puig de Santa María hasta 1902, y párroco de Riola hasta octubre de 1923, fecha en la que se convirtió en arcipreste de Alberique, en la comarca de la Ribera del Júcar.

Cuantos le conocieron, destacaron siempre tres grandes facetas de su labor pastoral. En primer lugar, su devoción por la Santísima Virgen, el Sagrado Corazón de Jesús y la oración por las benditas almas del Purgatorio. En segundo lugar, su absoluta entrega a los más pobres, por la que se le recordó siempre en todos los pueblos por los que pasó. En el barrio de la Troneta de Alberique, donde vivían las personas más pobres de la localidad, se le veía con frecuencia visitando a los enfermos, y repartiendo limosna y comida a cuantos lo necesitaban, sin pararse en su propio peculio para atender a los más

desfavorecidos. Las anécdotas son incontables: desde pagar personalmente papeletas de empeño hasta recibir una visita que demandaba comida y darle la que estaba comiendo en ese momento. Vivía con enorme humildad, sin comodidades. La tercera de sus cualidades era su profundo amor por la vida sacerdotal: en su casa había frecuentes reuniones de presbíteros y seminaristas para hablar de temas teológicos y místicos, a los que era muy aficionado. Fue miembro fundador de la Hermandad Sacerdotal Saguntina.

En febrero de 1936, tras la victoria electoral del Frente Popular (liberal progresistas, socialistas y comunistas), expulsaron a todos los curas de Alberique, por lo que don José se trasladó a Riola. Poco después por ayudar a un sacerdote amigo, se hizo cargo de una de las dos aldeas que aquel pastoreaba, la de Otos (al pie de las montañas de Alcoy). Al estallar la guerra civil, el alcalde le prometió que nada le pasaría siempre que se abstuviera de vestir o ejercer de sacerdote. El 15 de septiembre un camión de milicianos acudió al pueblo buscando al cura con excusa de tomarle declaración. Recogiendo al seminarista José Tormo y al sacerdote Pascual Penadés de camino, fueron bajados en el puerto de Cárcer (no lejos de Alberique). Don José se conmovió al ver entre el piquete de asesinos a algunos de sus antiguos favorecidos de la Troneta. Tras la descarga de fusilería que acabó con la vida de los dos presbíteros, aún pudo encomendarse a Jesús y María y murmurar “os dí siempre cuanto tenía como hermanos; ahora doy el alma a Dios para perdonaros”. Tras ser enterrado en el cementerio de Llosa de Ranes, fue trasladado definitivamente al de su ciudad natal el 26 de agosto de 1939. Tenía 69 años.

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En 1881 vio la luz en Masalavés (cinco quilómetros al oeste de Alzira) Salvador Hernández Albors, ordenándose de sacerdote en 1908 tras sus estudios en el Seminario Conciliar de Valencia. Ejerció el cargo de párroco de Alcántara de Júcar (pueblo adyacente a Cárcer) desde 1913 hasta finales de junio de 1936, cuando diversos altercados anticatólicos le obligaron a retirarse a casa de sus padres, donde se entregaba a la piedad con la meditación de las bienaventuranzas, preparándose al ya vislumbrado martirio, que alcanzó la noche del dos al tres de octubre de 1936. Esa noche, al ser sacado de la casa paterna por los milicianos, abrazó a sus familiares, los bendijo y se despidió con un “Adiós, hasta el Cielo”.

El atestado remitido por el entonces fiscal de la Audiencia de Valencia, don Enrique García Torres, al Ministerio de Justicia, reza así: “entre clamores de horror, acudieron a la Fiscalía unos vecinos de Alberique, asustados por las contínuas matanzas. Contaron que a un sacerdote de Masalavés (dista un cuerto de hora de Alberique), refugiado en casa de sus padres, los dichos del comité de Alberique, en cuadrilla de varios cientos de individuos, todos armados con pistolas y escopetas, violentaron la casa refugio y sacaron al sacerdote, y por la carretera, en dirección a Alberique, un individuo muy conocido, con una navaja le cortó las orejas, luego le sacó los ojos, y ya moribundo por los varios navajazos, caído en tierra, le cortó las partes y se las puso en la boca, y al día siguiente, en la boda del matador y otros, las orejas del cura iban por la mesa”.

Su cuerpo fue arrojado a una fosa común del cementerio de Llosa de Ranes, sin que jamás se pudieran identificar sus restos. Tenía 55 años.

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Ruego a los lectores una oración por el alma de estos y tantos otros que murieron en aquel terrible conflicto por dar testimonio de Cristo. Y una más necesaria por sus asesinos, para que el Señor abriera sus ojos a la luz y, antes de su muerte, tuvieran ocasión de arrepentirse de sus pecados, para que sus malas obras no les hayan cerrado las puertas de la vida eterna. Sin duda, los mártires habrán intercedido por ellos, como lo hicieron antes de morir.

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La vida y martirio presbiteriales aquí resumidas proceden de la obra “Sacerdotes mártires (archidiócesis valentina 1936-1939)” del dr. José Zahonero Vivó (no confundir con el escritor naturalista, y notorio converso, muerto en 1931), publicada en 1951 por la editorial Marfil, de Alcoy.

Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la Justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, persigan y, mintiendo, digan todo mal contra vosotros por causa mía. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los Cielos. Pues así persiguieron a los profetas antes que a vosotros; Mateo 5, 9-12

 

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8 comentarios

  
Eduardo Martínez
Creo que el nombre del arcipreste de Alberic era José Batalla Benito.

Muchas gracias por publicar ese blog. Saludos.

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LA

En efecto, los duendes han jugueteado haciéndome cambiar el segundo apellido. Procedo a la corrección.

Es asombrosa la observación y conocimientos de los lectores.

Muchas gracias
23/11/14 2:33 PM
  
¡Bah...!
Hola Luis:

Aquí le dejo algo que quizás le pueda interesar. Mire, recurrir al simple odio a la fe es insuficiente para explicar lo ocurrido. Por más vueltas que le doy al tema (y se las sigo dando), cada vez se me parece más a una especie de "crimen pasional", por sentirse traicionados, abandonados o lo que sea. El odio a la fe sin más, no lleva a todo eso -y he hecho, nada parecido al caso español ocurrió en la URSS-. No, las causas profundas son otras, aunque en algún caso también existiera el odio a la fe, pero esta última por sí misma no lo explica. Bueno, espero que el link le parezca interesante y de provecho, al menos para tener otros puntos de vista (pues yo sé que usted no cierra la mente a otras perspectivas):

www.juliancasanova.es/iglesia-catolica-estado-y-conflictos-sociales-y-culturales-en-la-historia-de-espana-del-siglo-xx/

Cordiales Saludos.
04/05/15 4:55 PM
  
¡Bah...!
Hola Luis:

Aquí le dejo esto que quizás le pueda interesar:

www.jotdown.es/2015/10/si-no-quemamos-herejes-quemaremos-curas/

Y comparto plenamente la opinión de Dalí:

"como decía Dalí, el anticlericalismo español se debía a que «España era el pueblo que tenía más fe. A un pueblo ateo no se le ocurre preocuparse por estas cuestiones. También el pueblo español es el que más blasfema, y el que levanta las más suntuosas catedrales y las quema luego».

Cordiales saludos.

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LA

Muy interesante. Gracias.

Hay un hilo conductor entre el anticlericalismo violento de 1835 por parte de los liberales exaltados o progresistas y los hechos similares de un siglo después por parte de los marxistas, es indudable.

Este último, por cierto, es más extenso (no se limita a "castigar" a prelados u órdenes religiosas consideradas perniciosas, sino que persigue específicamente la extirpación completa de la religión en la sociedad) y más sistemático y científico, mejor organizado.

No me parece en cambio, correcta, la equiparación que se hace entre tribunales eclesiásticos de la Inquisición y turbas saqueadoras y homicidas de los siglos XIX y XX. El tribunal de la Inquisición, como su nombre indica, era un órgano judicial, y en su comparación más atinada, que sería con los tribunales de salud pública de la revolución liberal-burguesa, o los comités revolucionarios marxistas, gana por goleada en garantismo procesal y humanidad en las penas.

Las turbas quema-conventos se pueden equiparar con los pogromos en las juderías de los siglos XIV y XV, excitados con frecuencia por frailes exaltados, tan populares como aislados, y tolerados por la autoridad real como mal inevitable y a regañadientes (no olvidemos que los prestamistas judíos fueron en la baja edad media los grandes sostenedores de la independencia financiera de los monarcas frente a las cortes y estados de sus propios súbditos).

En cualquier caso, esa era otra España, con todos sus defectos, más vital y vigorosa que la actual, que semeja un pescado muerto.

Por poner ejemplos, los nuevos gobiernos autonómico y municipal valencianos, de tendencia socialdemócrata-socialista, no han solucionado aún ninguno de los problemas que afectan a los valencianos de forma acuciante, pero en pocos meses han promulgado diversas normas prohibiendo a los cargos públicos acudir a manifestaciones religiosas en tanto en cuanto tales, o impidiendo que símbolos civiles entren a actos litúrgicos. Hoy mismo el ayuntamiento de Valencia ha retirado todos los símbolos religiosos del cementerio municipal de Valencia, y a ha cambiado el nombre de la capilla por el de "salón de ceremonias", sin que haya pasado absolutamente nada.

El catolicismo está inane espiritualmente y muerto socialmente.
No habrá quema de iglesias: las feas se dedicarán a otros menesteres y las antiguas y bonitas se emplearán para el turismo.

Muerto el espíritu, el cuerpo se corrompe irremediablemente. Tardará más o menos, pero al final la carcasa vacía se pudrirá o se petrificará.

Un cordial saludo.
27/10/15 10:12 AM
  
¡Bah...!
A ver, Luis.

cadenaser.com/emisora/2015/10/27/radio_valencia/1445961310_528783.html

Parece ser que será "a gusto" del difunto o su familia; nadie les impedirá que estén presentes tales símbolos si así lo piden. También he consultado la noticia en otras fuentes, como Hazte Oir...Bueno, disculpe pero las tergiversaciones que se hacen (no usted) son más que interesadas y lo que pretenden es agitar.

Respecto a las iglesias, dependerá de los católicos. Si las dejan de utilizar y la jerarquía las vende, pues es cosa de ellos. O si prefieren explotarlas para el turismo.

Y sí, el catolicismo está muerto socialmente, es una carcasa vacía, pero los responsables de esto no son quienes han perdido la fe, es decir, el pueblo. Los responsables son quienes les han hecho perder la fe o, mejor dicho, dañado la fe. Mire, sé que incluso puede que se acabe enfadando conmigo, pero lo que la Iglesia necesita es una buena purificación, una reforma, conversión y PENITENCIA. Con pedir perdón no es suficiente. Son muchas las personas desengañadas, decepcionadas, que se sienten traicionadas por una iglesia más atenta a la política y el poder (siempre igual), que al espíritu. Y eso ocurre ahora, y ocurrió antes. Hace mucho que la propia Iglesia provocó su propia ruina espiritual y moral, y mucho antes que el CVII.

¡En fin!, le voy a dejar un link para que vea lo que se avecina:

memoriahistorica.org.es/s1-news/c1-ultimasnoticias/un-documental-desvela-las-torturas-a-menores-en-los-internados-del-franquismo/

Cosas como estas no tienen perdón, y por cierto, ya he visto en el último post sobre los mártires que el elemento de siempre vuelve a escupir sobre los cadáveres de las víctimas de las atrocidades, negando que existieran (existencia que está más que demostrada) o minimizando, como si hubiera muertos de primera y muertos de segunda, y para gran escándalo sirviéndose de los mártires como arma ideológica, por lo que también escupe sobre la sangre de ellos. ¿Usted cree que esa sangre se puede utilizar como arma de odio?. De verdad que muy mal, muy mal, muy mal. Así no se va a ningún sitio. Esa sangre tiene que ser arma de paz, de perdón, de reconciliación por ambas partes (pues también hubo muchas, muchísimas victimas inocentes en el otro lado) y no para lo que ese ser pretende. Usted verá, pero vamos, que así no.

Cordiales Saludos

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LA

La información que me habían comentado se refería a la capilla del cementerio. Si no es así, no tengo ningún problema en rectificar. El resto de la información que he puesto es correcta.

La Iglesia siempre necesita purificación. No ahora, siempre. Y no sólo el clero, sino todos los fieles. Es absurdo crear una disociación entre ambos, pues clero y fieles son espejo uno del otro.

Los documentales sobre malos tratos en el franquismo no añaden nada nuevo: todo lo que allí se denuncia es ya pecado y está en contra de lo que enseña la Iglesia desde siempre. No tengo ningún problema en que se denuncie con nombres y apellidos a los sacerdotes o laicos que los hicieran abusos sexuales o torturas. El primero que quiere eliminar esa lacra de la Iglesia soy yo. En el mismo reportaje se ve como los obispados, con el tiempo, han acabado con el silencio en estos asuntos, iniciando procesos para investigar y castigar dichas conductas.

Pero el reportaje es en parte tendencioso, en el sentido de que da a entender que una forma cuartelera o incluso con castigos crueles de tratar a los niños internados era algo específico de España o de la Iglesia, cuando era práctica común en todo el mundo en los años 40-50 o incluso 60. En muchos países del tercer mundo actualmente se sigue empleando la disciplina extrema, incluso con castigos físicos, actualmente para controlar a grupos grandes de niños o adolescentes grandes por personal poco formado o insuficiente. Nada nuevo.
No justifico. Simplemente no es "culpa" de las instituciones de la Iglesia. Forman parte de una época y unas condiciones, y los internados eclesiásticos no eran diferentes.
No existían entonces los avances en pedagogía y psicología que hay hoy en día.

Eso no es estructural de la Iglesia. Hay cientos de testimonios de personas acogidas en internados que no tienen dichos recuerdos. Lo que aquí se cuenta es extremo. La inmensa mayoría de la apostasía de la sociedad no tiene que ver con este tipo de casos.

Los 96 comentarios del vídeo en su mayoría sirven para vomitan un odio contra Cristo y la Iglesia preexistente, y para justificarse en su odio. El reportaje sirve de pretexto, confundiendo constantemente imágenes religiosas (cruces, Sagrado Corazón, iglesias) con maldades cometidas por curas concretos. Precisamente causa tanto rechazo (también a usted) porque los religiosos tienen como misión el amor y la guía moral. Precisamente porque su exigencia es mayor, su caída es más dolorosa.

De ahí a decir que la crisis de la Iglesia es por esto hay un abismo. Cualquier persona con criterio sabe que las barbaridades que se cuentan son todas contrarias a la enseñanza cristiana. Y que esos curas, y otros similares, no son reglas, sino excepción, y que deben ser todos castigados.

No veremos reportajes sobre las barbaridades que cometieron los escamots de la generalitat, o las milicias marxistas durante la guerra civil. No he visto reportajes sobre los abusos sexuales contemporáneos de monitores de campamentos, o de gurús de sectas, o de padrastros o familiares cercanos, que pueden ser tan crueles o asquerosos como los que aquí se cuentan. Una cosa es que sean verdad, y otra que representen la Verdad.

Dicho esto, como bien sabe, los testimonios que en estos artículos yo pongo no los hago para sembrar odio, sino perdón, y poner ejemplos de sacerdotes que murieron perdonando. Testimonios por la reconciliación y la paz.
Sembrar amor y no odio, es la tarea del cristiano.

Cordiales saludos.
28/10/15 10:19 AM
  
¡Bah...!
Le dejo aquí el vídeo:

www.youtube.com/watch?v=wtZ4u8EmJzA

Y es que lo que no puede ser, no puede ser y es imposible que sea. Les faltó generosidad, les faltó caridad, les faltó bondad, misericordia, humildad, alimentaron el odio, el rencor, la venganza, la ira....En resumidas cuentas, les falto CRISTO y prostituyeron su nombre, lo utilizaron con fines terribles, lo pisotearon, lo machacaron...ARREPENTIMIENTO, CONVERSIÓN Y PENITENCIA. Eso es lo que le hace falta a la Iglesia, y mientras no lo hagan, nada.

Cordiales Saludos.
28/10/15 12:34 PM
  
¡Bah...!
Luis:

La crisis de la Iglesia no es solo por este caso, es por muchísimas más cosas, pero muchas de ellas relacionadas con la decepción y el sentirse traicionados, precisamente por haber llevado a cabo conductas contrarias a las enseñanzas -y a la actitud, añado- cristianas, como usted mismo dice. De hecho, el que mucha gente declare creer en Dios pero no en la Iglesia, es una muestra de ello. Y es que muchos de los que se metían a curas (o religiosos) o monjas, lo hacían sin ninguna vocación; era un medio para ganarse la vida, sin más. Eso me lo confesaron a mi un sacerdote y un ex-agustino cuando les pregunté la razón de que en mi tierra hubiera tantos curas y religiosos procedentes de la zona de la montaña. Pues eso me dijeron, que era una zona muy pobre y que no había otra forma de ganarse la vida. Y de esos polvos, estos lodos.

Sé que le duele, le duele inmensamente lo que está pasando y de verdad que lo siento. Pero tenga esperanza; después de un tiempo de Penitencia y purga de la Iglesia, que sin duda ya está en marcha, las gentes volverán a la fe. Tenga ánimo y siga predicando a Jesucristo (puede que no le guste Francisco, pero la Misericordia es el camino y lo que la gente necesita para volver a la Iglesia).

Por cierto, no me he leído todos, todos los comentarios, pero una parte importante es de gente que sí cree en Dios, otros están indignados con la Iglesia y otros, efectivamente son de odio (pero no la mayoría). Y el odio se vence con el amor, no con más odio (aunque sé que no hace falta que se lo diga).

Sé que sus post sobre los mártires son de reconciliación y de paz, de amor y no de odio. Pues no deje que ese ser se los reviente; mire lo que ha pasado con otro comentarista. De verdad que ese ser llama al odio, por eso yo prefiero este rincón donde no creo que aparezca (así no peco tanto).

Bueno, sé que usted culpa a la ideología (es decir, a lo de fuera), yo culpo a lo de dentro (la traición a Cristo en tantísimos comportamientos y actitudes -por cierto, yo también lo hice, ya se lo dije en un post de Pato-). Posiblemente sea una mezcla de ambas cosas.

Cordiales Saludos.

PD.- Espero que nunca se vean reportajes de los abusos sexuales de otros. En mala hora se me ocurrió meter la cabeza en la red profunda; no quiera verlo.
28/10/15 6:20 PM
  
¡Bah...!
Otra cosa Luis, pues entonces no he entendido bien. ¿Han quitado las cruces de las sepulturas?, ¿han hecho eso?.

Cordiales Saludos

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LA

Han quitado/ocultado los símbolos religiosos del tanatorio y el crematorio, aunque se podrán poner si la familia lo pide.
Yo creía que los habían quitado de la capilla, pero la información que usted enlaza parece decir que no.

Cordiales saludos.
28/10/15 6:42 PM
  
¡Bah...!
Luis:

Por si...

Cordiales Saludos.

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LA

Estimado Bah..! cada uno usa el nick que desea, y para eso está. Algunos hemos decidido pasar a presentarnos con nuestro nombre real, con lo que ello conlleva, pero ello no es obligatorio. El nick tiene la ventaja de que quien te lee no te juzga (o pre-juzga) por lo que eres, sino únicamente atiende a tus palabras, tus razones, tus expresiones. Confío que se sienta cómoda con este seudónimo, porque al final lo que yo deseo es que quien aquí participe lo haga a gusto, para poder aportar lo mejor de sí.

Gracias por el regalo de cumpleaños. No conocía al autor y me ha parecido una canción muy bella.

Un saludo de corazón.
29/10/15 6:15 PM

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