Grupos de Rescate

Presento hoy el resumen de una entrevista que realicé a una voluntaria de los Grupos de Rescate de Provida, cuyas iniciales son M.D, en una ciudad de España. Por su expreso deseo, su nombre no será publicado.

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“¿Qué es un grupo de rescate? Un grupo de rescate es un grupo de personas especializadas en atención a la mujer embarazada que está pensando en abortar. Su nombre hace alusión a que está focalizada en el tratamiento personal de mujeres que están seriamente decididas a poner fin a su embazo matando al feto.

Desde hace años Provida dispone de un teléfono nacional destinado a mujeres con intención de abortar. Desde el auge del uso de internet, esté teléfono es uno de los primeros que se puede ver si se realiza una búsqueda de métodos para abortar empleando palabras como “aborto”, “abortar”, “interrupción voluntaria del embarazo” en un motor cibernético.

En la atención de ese teléfono se pone en contacto a la mujer que llama con un voluntario localizado en su población. Este voluntario habla tanto por teléfono como, si es posible, personalmente con la embarazada, y se reúne con ella para conocer su situación. En sus encuentros, el objetivo del voluntario es escuchar, conocer los condicionantes económicos, sociales y familiares de la mujer, y ofrecer a esta todo el apoyo posible que Provida puede proporcionarle para que siga adelante con su embarazo. No se entabla con ella un proceso directo de convencimiento por el razonamiento o el adoctrinamiento, puesto que no es esa la función de los grupos de rescate.

La filosofía es proporcionarle conocimientos de lo que va a hacer y, sobre todo, entender la motivación que le lleva a plantearse el aborto, que suele estar ligado a circunstancias muy personales, principalmente familiares y psicológicos, ofreciéndole una vía para recibir el apoyo que necesita.

Las mujeres con pensamientos de aborto suelen asociar trastornos del ánimo. Presentan miedos; miedo a perder estabilidad económica, miedo a perder el trabajo (no es raro que se traten de inmigrantes con situación irregular, que carecen de derechos sociales), miedo al qué dirán, miedo al rechazo familiar. Uno de los grandes miedos (y poco conocido) es el miedo a la soledad durante el embarazo y después del parto. La maternidad aparece como un gran esfuerzo y el aborto como una forma fácil de evitarlo.

Se trata de ofrecerles ayuda tanto psicológica como material.

La labor del voluntario es informar a la gestante de lo que supone el embarazo; si es posible se ha de intentar que la madre se haga una ecografía uterina antes de acudir a la clínica de aborto. Se trata de un método sencillo pero enormemente eficaz, pues la visión directa del hijo que crece en su vientre le proporciona unos lazos de afectividad naturales que con frecuencia bastan por sí solos para hacerle cambiar de opinión.

Se le han de explicar las consecuencias del acto, sobre todo el síndrome postaborto, muy común en las mujeres que han abortado. Se trata de un síndrome perfectamente descrito, de tipo estrés postraumático: la mujer presenta depresión, sentimiento de culpabilidad, y recuerdos persistentes del momento del quirófano. Con frecuencia precisa tratamiento psicológico especializado.

Paralelamente a este proceso de información, se pone a disposición de la mujer todos los medios posibles para ayudarle a la crianza del hijo. Básicamente proporcionándole la alimentación del niño desde el nacimiento hasta la fase de papillas. Asimismo, pañales, controles médicos a cargo de ginecólogos y pediatras voluntarios e incluso casas donde ser acogidas durante la lactancia. No pocas mujeres consideran que los gastos económicos que causa un niño pequeño, y el riesgo de ser despedida por ser madre, pueden ser motivos válidos para acabar con su vida.

Dos casos reales pueden ilustrar cómo es el trabajo de un voluntario de grupo de rescate.

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El primero se trata de una mujer hispanoamericana. Tuvo su primer hijo muy joven y al quedarse sin trabajo ni apoyo familiar entró en el mundo de la prostitución para poder mantenerlo. Varios años después consiguió salir del mismo y vive con sus dos hijos y una pareja nueva que no tiene trabajo. Al creer que está embarazada por tercera vez, y peligrar su puesto de trabajo (único sostén de la familia) compra por internet misoprostol, producto que provoca el aborto por contracciones prematuras, del cual toma una sobredosis. Acudió al grupo de rescate sin saber si había abortado, pidiendo orientación. Se le acompañó a un ginecólogo, que no pudo certificar ni la gestación ni el aborto por las pocas semanas de edad del feto, pero que expresó que, si no había matado al niño, probablemente le había provocado malformaciones incompatibles con la vida con la sobredosis. Dos semanas después desarrolló un síndrome postaborto al pensar que había matado a su hijo (soñaba que quemaba a su hijo- se había informado por internet, confundiendo el misoprostol con otro tipo de aborto que provoca la abrasión del feto- y que por la noche le llamaba diciendo “mamá”), lo cual le provocó ideaciones suicidas. Se le aconsejó realizarse la prueba de embarazo, y al ser esta positiva, se le apoyó económicamente para el cuidado del niño, ya que la paciente volvió a pensar en abortar por dificultades económicas. La labor psicológica se orientó en ayudarla a enfrentarse a sus miedos a las dificultades de una maternidad difícil. Finalmente, la mujer se decidió a llevarlo adelante, y en la primera revisión ecográfica en un hospital público, se hizo un diagnóstico inicial de quistes en el cerebro del feto, signo pronóstico de malformaciones. El ginecólogo del hospital le insistió a realizarse una amniocentesis diagnóstica, pese a que en ese momento la mujer estaba decidida a tener a su hijo y quería negarse. Tras enormes dudas y miedos, se hizo la prueba, que resulto normal. El parto lo hizo acompañada de la voluntaria, y tuvo una niña sana.

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El segundo caso es el de una pareja española sin problemas económicos, en la que la mujer (criada en un matrimonio inestable) era manipuladora con su cónyuge. Tras una ruptura, decidió abortar el niño que esperaba de él por una perversión compensadora de la idea de que un niño debía criarse en un matrimonio estable. La voluntaria habló con ambos por separado y conjuntamente, con gran dificultad, ya que la mujer llegó a personarse en la clínica para citarse para el aborto, logrando convencerla por teléfono con la descripción del procedimiento. Trabajando la regularización de la relación de pareja se consiguió que no abortara, sacando adelante tanto la relación como la vida del hijo en común. En este caso, no se trató de motivaciones económicas, sino de problemas de pareja mal resueltos.

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Durante 2 años ejercí la tarea de voluntaria en grupos de rescate, y en ese tiempo se logró convencer a 2 de cada 3 mujeres que pensaban en abortar, para proseguir su gestación hasta el final.

¿Tal vez con un mejor apoyo a la mujer embarazada habría menos abortos? Indudablemente. Con todo, los motivos son variados, y la atención debe focalizarse hacia el problema concreto y dar solución al mismo, ya que el abanico es muy variado, desde situaciones sociofamiliares gravísimas hasta plantearse el aborto para no renunciar a una oportunidad de estudio en el extranjero.

El voluntario de un grupo de rescate debe tener una buena formación tanto embriológica como psicológica, y poseer habilidades de comunicación. Debe dominar los efectos del aborto (sobre todo el síndrome postaborto), y conocer las ayudas oficiales y privadas a la mujer embarazada. Actualmente Provida de Madrid tiene personal experto en formar voluntarios para grupos de rescate. Pero no sólo una buena formación, sino una auténtica vocación: se hace preciso tener gran paciencia para esa tarea y disfrutar de ella. Y una gran fe en la labor de la Gracia en las personas que se abren a la vida. Asimismo hay que tener equilibrio emocional, pues una excesiva implicación puede ser contraproducente y generar frustración.

A modo de resumen se podría decir que la causa última de que muchas mujeres se planteen abortar, o lleguen a hacerlo es que el embarazo es un evento vital que te impide actuar de forma egoísta. La salida fácil de acabarlo con la muerte del propio hijo es una tentación muy fuerte para una madre en apuros, la cual los voluntarios provida deben colaborar a vencer.”

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Si tiene interés en colaborar con Provida o unirse al voluntariado de los Grupos de Rescate, escriba a info@provida.es, entre en la sección de contactos de su página web o llame al 918787660.

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Se permite la reproducción (inmodificada) parcial o total de este artículo, siempre que se haga de forma libre (lo que gratis recibisteis, gratis dadlo) y se haga constar el nombre del autor, la bitácora y el portal que lo aloja.

9 comentarios

  
Ano-nimo
El enlace a provida no funciona.
22/09/13 1:30 PM
  
Ano-nimo
El que sí funciona es el de la "sección de contactos de su página web". El resto (primero y último), que van bajo el nombre "Provida", no.

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LA

Ya está arreglado
22/09/13 1:44 PM
  
Manuel Morillo
Frente a las organizaciones pantalla que sólo hacen manifestaciones, que están bien como medio, pero a veces son vacuna para impedir la reacción, las organizaciones asistenciales y de rescate, junto con los partidos políticos provida son las auténticas formas de luchar contra el aborto

Una manifestación de concurrencia masiva no es un triunfo si no se traduce en voluntarios y donativos para las asociaciones asistenciales, y en votos a las listas que se comprometen a remover la ley del aborto.

anotacionesdepensamientoycritica.blogspot.com.es/2012/03/una-vez-apagados-los-ecos-de-la.html

(seleccionar cortar y pegar en el navegador
22/09/13 3:34 PM
  
Ricardo de Argentina
Desde que supe de la existencias de estos grupos en Europa y los EEUU, he pensado que son la herramienta antiaborto más eficaz, porque actúan concretamente sobre la mujer que va a asesinar.
Si bien el crimen intrauterino está promovido y condicionado por una fortísima presión ideológica, social y familiar que es real, la concreta decisión de abortar de la mujer depende de circunstancias muy personales sobre las que personas idóneaas pueden ser capaces de influir positivamente. Porque ¿cuántas madres de hijos ya crecidos serían capaces de decir que preferirían haberlo abortado? Creo que ninguna. "Madres" al menos, en el verdadero sentido de la palabra, absolutamente ninguna.
22/09/13 4:04 PM
  
Juan Mariner
Debemos rescatar a todas estas mujeres en las urnas también, con partidos que promuevan leyes acordes con la economía y la familia. No puede continuar el "patriarcado" abortista de ningún modo.
22/09/13 5:52 PM
  
Ano-nimo
Ya lo he visto. De nada.
22/09/13 7:56 PM
  
leibnitz
En realidad el grupo de rescate del que se habla en el artículo, siendo admirable, es un grupo de rescate de segunda línea. Existe otro rescate de primera línea del que no se habla seguramente por desconocimiento de la voluntaria. Puedo decir tranquilamente ya que nadie sabe quién soy, que personalmente y gracias a Dios he participado en el salvamento de la vida de 11 niños en lo que va de año en la puerta de dos abortorios. Esto sin contar con los rescates no constatados directamente pero inducidos por nuestra intervención. Gloria a Dios.

Es importante que los provida conozcan la diferencia entre esperar a que las mujeres te llamen o vengan a ti, y acudir tú mismo de rescatador a los abortorios.
La diferencia es notable, en cuanto a confrontación con la realidad y hasta espiritualmente como actitud. Por ejemplo la proporción de éxitos mencionados es imposible de obtener salvo que se trabaje con mujeres ya bastante predipuestas a no abortar. Los mejores rescatadores de primera línea están muy lejos de esos números, lo que denota la mucha menor dificultad de trabajar esperando. Por otro lado, dar la espalda a lo que pasa a tu lado en tu ciudad, lleva a idealizar ciertas situaciones y consiguientemente a atrincherarse en el idealismo oficial mediático. Hace un par de horas mientras comía en un bar un telediario idealista informaba de una supuesta violación cometida por un taxista que, por cierto, era indignamente exhibido, aunque de espaldas, en las imágenes, de modo que podrá haber sido identificado quizá por sus allegados u otros. El asunto por supuesto no está nada claro, pero pone sobre la pista de la inversión de valores que ilustraremos con el siguiente ejercicio(sin ninguna relación con el pobre taxista): Primera cuestión: ¿usted diría que un violador que normalmente sufre pulsiones muy agresivas, penosas adicciones, y desequilibrios no menores que los de una mujer embarazada problemática, es en general inocente, y bajo ningún concepto debe ser perseguido? Si es usted provida y la respuesta es "no", le planteo la segunda cuestión: ¿la mujer que aborta es inocente en general y no debe ser perseguida bajo ningún concepto? Si la respuesta es "sí", usted necesita caminar por la realidad, porque aunque no lo sepa está usted afectado de "machismo a la inversa", el cual, expresa o tácitamente, propugna la inferioridad de la mujer, su inimputabilidad casi general, su incapacidad para controlar presiones sentimentales u hormonales, a diferencia del hombre que sí debe penar sus errores hasta el último día ya que es superior a la mujer y está obligado a controlar a la perfección sus pulsiones a veces violentísimas, así como cualquier tipo de provocación.

Invito pues a todos a salir de la burbuja idealista, y con ojos misericordiosos y un rosario en la mano contemplar desde fuera a la turba seductora mayoritaria e indiferente que tantas veces ha sido la nuestra, y a hacerlo únicamente como siervos de todos los que pasen, de las señoras mayores que nos apoyan, de los jóvenes autómatas indiferentes que sin saberlo viven "a toque de trompeta", de las abuelas crueles, de los impunes novios déspotas, de las mujeres que van a abortar con diferentes grados de culpabilidad, y sobre todo, de los más pequeños, aquellos cuya vida es la que menos vale para los que sólo sufren con la ración de sucesos censurada que les echan desde la pantalla virtual; les invito a ser siervos de aquellos diminutos a punto de ser exterminados víctimas de una macabra tómbola en la que el chiquitín sub9meses en España tiene una probabilidad no menor al 30 por ciento, de sucumbir por ejemplo decapitado o quemado vivo. ¿Qué pasaría si nos dijesen que el 30 por ciento de los adultos van a ser asesinados en los próximos nueve meses, por ejemplo en Madrid?; ¿se rezaría en favor de la vida en las parroquias, habría manifestaciones mediáticas? Como dice Arquelao, en una obra teatral, dirigiéndose a un falso hombre bueno en plena matanza de inocentes: "Tienes indiferencia; no necesitas odio".

A veces lo sórdido transporta una verdad: parafraseando una publicidad de tráfico que se permite el lujo en nombre del Gobierno de hablar de respetar la vida en España, podemos afirmar que cuando una mujer va a abortar son muchos, muchísimos los que van a su lado. Pues bien, a todos ellos se les puede regatear. Díganselo por ejemplo a un niño llamado A...., hijo de una hispana llamada Y..., recién nacido que está muy vivo. Gloria a Dios.

Se puede ayudar de muchas maneras, y todas buenas. Recen por favor por todos los voluntarios; no olviden al bloguero, a la voluntaria del artículo, al pobre taxista, y a su pobre víctima, convertidos ya en carnaza; rueguen por los que sufren lejos y cerca de usted; y para que sea posible que en la Iglesia vivamos vigilias de oración como la que se hizo, con eficacia evidente de nuestro Papa, por la paz en Siria, pero aplicadas a cuestiones no autorizadas en noticiarios y prensa poderosa.

Me he extendido muchísimo y no quería hacerlo pero es el que el tema da para mucho más. Recen por mí.

Jesús, María, Sara.

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LA

Por supuesto que la acción de rescate de los grupos provida no se agota en la entrevista que publico aquí. Muchas otras iniciativas hay y la de los grupos de interceptación, como el que usted describe, es importantísima. Dios le bendiga en todo el bien que haya podido hacer en esa tarea. Sin duda le será anotado en el Libro de la Vida.

Invito asimismo a todos mis lectores a que escriban aquí sus experiencias o impresiones en este campo, tan valiosas para abrir los ojos ante una realidad desgarradora, como es la del asesinato impune de 120.000 niños por mandato de sus madres cada año en nuestro país. Un genocidio silencioso.
También pueden enviarme sus testimonios si quieren que sean publicados. Para ello basta manifestarlo en un mensaje y me pondré en contacto con el correo que se adjunte.

Rezaré por usted y por todos los que trabajan en grupos de interceptación. Bendiciones.
26/09/13 8:15 PM
  
Otro anónimo
"Es importante que los provida conozcan la diferencia entre esperar a que las mujeres te llamen o vengan a ti, y acudir tú mismo de rescatador a los abortorios."

He participado en las dos modalidades de rescates durante bastantes años y no estoy de acuerdo con lo que dices. A parte que aquí lo que imoprta es la eficacia, no quién es soldado más arrojado, ni hablar de "líneas de frente". Los grupos en las puertas de los abortorios abordan a la persona en la calle. Bien, pero no deja de ser una actuación más en precario. Conseguir que la mujer vaya a un despacho hace que la intervención sea mucho más profunda, que se sienta más respetada en la conversación que en plena calle, que se puedan hablar temas complicados con más intimidad, etc. De hecho, que la mujer de el primer paso para llamar por teléfono hace que ella misma respete más el asesoramiento.
27/09/13 4:51 PM
  
Winston Smith
Jesús, María, Sara y "Otro anónimo": Un abrazo muy fuerte en Cristo y todo mi ánimo. También soy compañero vuestro, también participo en el testimonio de oración frente al abortorio de mi localidad. Oramos por los abortados, para que Dios los acoja amorosamente, por sus madres y por sus padres, para que se arrepientan y busquen la gracia del perdón de Dios que sane sus corazones del mal.

También yo sueño con el día en que desde el Papa hasta el último párroco nos convoquen a realizar vigilias de oración por los abortados, sus madres y sus padres, sueño con el día en que sea un sacerdote el que dirija nuestro S. Rosario frente al abortorio...

Que Dios os bendiga,

Winston Smith
30/09/13 12:33 AM

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