La sede del sacerdote

La sede (cátedra) del obispo o del sacerdote debe significar su oficio de presidente de la asamblea y director de la oración. (Catecismo de la Iglesia, nº 1184).

  La sede presidencial es el signo de Cristo Cabeza, que preside su Iglesia en la acción litúrgica. Es más que la mera funcionalidad de sentarse el presidente. Una sede vacía espera elocuentemente la venida del Señor que se sentará en gloria para juzgar a vivos y muertos. Una sede vacía debe evocar el pensamiento de la primera comunidad: ¡Ven, Señor Jesús!

 La sede no va en función de la dignidad sino del ministerio que se ejerce. Es única: distinta la del que preside de la de los demás, aunque sean concelebrantes u otros obispos. La sede es única.

 Es el signo de Cristo que preside, el signo de Cristo Cabeza de su Iglesia.

   a) Única: Una sede digna para el que preside. No tantas sedes iguales cuantos ministros haya

   b) Elevada: Al que preside se le debe ver. Y él debe ver bien a la asamblea, especialmente para la homilía que puede, oportunamente, hacer sentado. Si hay otras sillas, fuera de la tarima o alfombra.

   c) No quedar separada de la asamblea: Ni por demasiado alta, ni por escondida, detrás del altar y al mismo nivel de plano. Si se sitúa en el fondo del ábside, debe tener la suficiente elevación para que el altar no oculte al presidente. Una justa medida y buena visibilidad.

   d) Digna: entraría el adorno festivo: cojines según el color del tiempo litúrgico, o paños vistosos (cathedrae velatae, la llamaba S. Agustín), pero sobre todo, por su factura y realización, en consonancia artística con los demás elementos celebrativos.

 

 Desde la sede se realizan los ritos iniciales de la Misa (saludo, acto penitencial, Gloria, oración colecta) y los ritos finales (oración de postcomunión y bendición). En la sede se realiza la homilía como lugar propio -Cristo maestro, la cátedra del Maestro-.

  La principal sede es la cátedra del obispo en la iglesia principal de la diócesis, llamada Catedral a causa de la cátedra o sede del obispo. Pero la sede presidencial es un elemento celebrativo en todas las parroquias, monasterios, conventos de monjas, iglesias, etc.

3 comentarios

  
JacinTonio, desde Madrid, (España)
En la misa distingo dos tramos, hacia la Consagración y desde la Consagración. El primer tramo lo preside el sacerdote celebrante, y Cristo, Sacerdote eterno, está "detrás" guiando sus pasos. El segundo tramo lo ha de presidir Cristo, a quien el presidente ha de dejar el puesto, siquiera sea en su corazón, aunque no se note: Cristo pasa a estar "delante" de su ministro, y éste, a un segundo plano.

Pero sería bueno que esto lo notara de alguna manera el pueblo asistente: Cristo como Sacerdote eterno, en cuyo nombre se conmemora: "Haced esto en memoria mía". La atención del pueblo antes de la consagración ha de estar en el celebrante, de quien parte la Palabra de Dios celebrada y la Consagración, hecha en memoria de Cristo, pero a partir de la Consagración está Cristo presente físicamente, y a quien todos ven, bajo las especies de pan y vino,

En la Comunión es Cristo quien se da, siendo el Sacerdote su voz y sus manos.

Que Dios nos conceda u buen año.
05/01/18 6:28 PM
  
maru
Siendo la sede la cátedra del Maestro, deberia ser el único lugar donde el sacerdote proclamara el evangelio y, posteriormente, la homilia, en lugar de que , en unas iglesias se use el ambón y en otras la sede.

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JAVIER:

El sitio del Evangelio jamás fue la sede, sino el ambón, y tampoco es oficio propio del sacerdote, sino ministerial, del diácono en el ambón. Éste es el lugar de la Palabra de Dios. La sede se reserva para la predicación.
05/01/18 7:23 PM
  
maru
Perdón, me equivoqué, quise decir la.homilia, que aunque puede tsmbién ser desde el ambón, deberia ser siempre desde la sede. Hay iglesias, parroquias, que en unas es desde el ambón y en otras desde la sede. Seria.bueno que fuera igual en todas y, mejor, en la sede, por ser la cátedra del Maestro.
06/01/18 8:28 PM

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