Examinando nuestros exámenes de conciencia

Examen de ConcienciaComo el tema de la Confesión es inagotable, y en las anteriores publicaciones en que me referí a ella hubo buena repercusión, aquí va un tercer aporte, que reformulo desde mi blog personal (el texto es de hace unos años, pero vale).
 
Y creo que una de las primeras cosas que hay que reconoceres es que no siempre nos confesamos bien, ya sea por falta de fervor, por superficialidad, por hacerlo sin prepararlo. 
 
Pero voy constatando que en realidad muchas veces no nos confesamos bien porque no nos han enseñado a hacerlo. Admitiendo mi parte de responsabilidad -es un pecado de omisión para un sacerdote no instruir debidamente a sus fieles pudiendo hacerlo- me atrevo a hacer este aporte.
 
Comienzo comienzo que todos sabemos –o deberíamos saber- los cinco pasos de la Confesión pero… ¡los damos tan mal, tan rápido, tan distraídamente!
 
Analizo ahora el primer paso: el examen de Conciencia

 
a) El primer consejo con respecto al examen de conciencia es: ¡hacelo! Más de una vez nos confesamos de manera casi o totalmente improvisada.
A ver… puede ser que haya momentos donde la conciencia de nuestros pecados nos acompañe de tal manera, que casi ni es necesario que nos detengamos a pensar…
Y también puede ser que no teníamos pensado hacerlo, pero que al ver un sacerdote, el arrepentimiento invadió nuestro corazón, y nos decidimos ahí nomás…
Pero habitualmente, si no hacemos el examen, nuestra Confesión no será la mejor. Probablemente, confesaremos los pecados de hoy, ayer y anteayer, pero olvidaremos los de los días, semanas o meses anteriores.
O lo haremos de forma desordenada, a medida que se nos vayan viniendo a la mente, y es probable que apenas salgamos del confesionario o la Iglesia, recordemos varios inconfesados.
 
Una forma de preparar el examen previo a la Confesión es la conocida –y nunca suficientemente valorada- práctica del examen de conciencia diario. Y sin ser obligación, si te ayuda y con libertad cada noche anotar los pecados que hiciste en el día, anotalos. Cuando tengas que confesarte, tendrás la posibilidad de recordar con mayor facilidad, no solo los pecados, sino su frecuencia, la conexión que pudiera existir entre ellos y otros aspectos más.
 
2) Segundo consejo: hacer el examen en un clima de oración. El examen de conciencia no es simplemente un ejercicio de introspección. No es una “autoevaluación”, como existen en el ámbito profesional. Es también eso, pero es mucho más.
El examen supone que ya nos sentimos y estamos ante Dios Padre misericordioso, ante Jesús Crucificado por mí, iluminados por el Espíritu Santo. De la mano de María, como “sentado en su regazo". Esta actitud supone que la gracia ya nos está moviendo.
Esto es muy pero muy importante:
 
  1. En primer lugar, para entender el pecado como lo que es. No una simple falla, un error, algo que “salió mal”. Es una ofensa a Dios Creador, Redentor y Santificador. Es Ingratitud Suprema ante tanto bien recibido.
  2. En segundo lugar, para evitar culpabilizaciones extremas. Sobre todo para ciertas personas, pensar en sus pecados puede conducirlos formas de autoagresión, o llevarlos a formas sutiles de depresión o angustia. Tomados de la mano de Jesús, bajo la mirada del Padre que nos ofrece el perdón, podemos descender sin miedo a “los infiernos” de nuestra miseria.
  3. En tercer lugar, en relación a lo anterior, para alcanzar el conocimiento de lo más oculto, de aquello que tal vez habitualmente no alcanzamos a ver y que suele ser la causa de nuestras malas acciones. Solo bajo la mirada de Dios podemos descubrir, por ejemplo, que nuestras peleas cotidianas tienen su raíz última en un orgullo no reconocido…
 
3) Tercer consejo: hacerlo a la luz de la Palabra de Dios. El Catecismo de la Iglesia Católica nos ofrece una variada gama de posibilidades. Nos dice:
Conviene preparar la recepción de este sacramento mediante un examen de conciencia hecho a la luz de la Palabra de Dios. Para esto, los textos más aptos a este respecto se encuentran en el Decálogo y en la catequesis moral de los evangelios y de las Cartas de los Apóstoles: Sermón de la montaña y enseñanzas apostólicas (Rm 12-15; 1 Co 12-13; Ga 5; Ef 4-6).
 
  • ·        “A la luz de la Palabra de Dios” quiere decir que nosotros examinamos nuestra conciencia no según nuestra propia visión de las cosas, según nuestra manera subjetiva e individual de considerar la realidad, sino según la visión de Dios, a la luz de la fe. Me explico mejor: a veces nos dejamos llevar por nuestro propio “decálogo”. A veces tenemos “criterios personales”, al margen de la Palabra de Dios o de la Enseñanza de la Iglesia. Creo que es obvio que no tendría sentido buscar el sacramento de la Penitencia que me administra la Iglesia, y rechazar su enseñanza moral. La fe católica es un “combo”, en el que todo va incluido. No podemos elegir lo que nos gusta, y desechar lo que nos desagrada.
  • ·        Otro posible error puede ser examinar nuestras acciones por el “me gusta” o “no me gusta” –como cuando calificamos una publicación de facebbok o un video de youtube-, o por el “me sentí mal” o “no me sentí mal”.Y es claro que no siempre el “sentimiento” o el gusto individuales coinciden con los de Jesús. En los santos, coincidían plenamente, pero en nosotros…Puede ser, por ejemplo, que si tu hijo se portó mal lo hayas tenido que corregir, incluso hasta ponerlo en penitencia. Y que “te sientas mal” por eso. Que no es un pecado, sino –siempre que no hayas sido violento o lo hayas humillado- un acto virtuoso, el cumplimiento de un deber relativo al cuarto mandamiento. Y puede ser que hayas estado “sacando el cuero” a un insoportable compañero de trabajo, y te hayas “sentido bien” haciéndolo, pero está claro que es un pecado contra el octavo mandamiento.
  • ·        Habitualmente, y tal vez porque es lo que conocemos, solemos hacer el examen con los diez mandamientos. Es importante recordar que en el caso de los mandamientos el orden no es aleatorio. Están ordenados por su importancia, por su centralidad. Conviene recordarlo en el examen. Incluso cuando nuestra conciencia nos atormenta por pecados contra otros –como el quinto o el sexto- nunca “pasemos de largo” los primeros tres. Porque sin duda que casi todos los demás pecados, son una consecuencia de nuestra debilidad o superficialidad en el amor a Dios.
  • ·        Es importante también que busquemos algún examen de conciencia que detalle un poco más el contenido de los mandamientos. Esto es bueno y  en algunos casos hasta imprescindible, sobre todo si no hemos recibido o alcanzado una formación tan extensa o profunda. Cada mandamiento implica una serie de deberes y señala un buen número de actos contrarios a la voluntad de Dios, que raramente podríamos deducir por nosotros mismos, si no nos dejamos enseñar por la Iglesia.
  • ·        Conviene que cada tanto releamos el Sermón de la Montaña –los capítulos 5, 6 y 7 de Mateo- y las catequesis morales de los Apóstoles, muy ricas y profundas, y quizá poco conocidas. Para quien quiere de verdad la santidad, las Bienaventuranzas continúan siendo un espejo en el cual siempre debe volver a contemplarse.
Creo que siguiendo estas sencillas indicaciones, estarás más preparado al momento de presentarte ante el Tribunal del Juez Misericordioso… y más seguro, más transparente, más conciente de tu propia verdad y de la Verdad del Amor de Dios.
 
PD: El siguiente post tratará sobre El Arrepentimiento.

8 comentarios

  
Marisa
Estimado Padre Leandro:
Muchas gracias por su artículo. Es muy claro. Y me hizo bien, ante todo, que usted aconseja recurrir a los mandamientos, a las bienaventuranzas, a la enseñanza moral de los apóstoles, etc. y no "se queda" sólo con uno de esos medios para el examen de conciencia.
Y digo esto porque lamentablemente he comprobado que "pulula" una especie de contraposición entre, por ej., los diez mandamientos y las bienaventuranzas. Al punto que una vez, confesándome sobre un pecado contra el sexto mandamiento, un sacerdote me dijo "yo creo que, en realidad, todo se resume en hacer lo que Jesús nos pide en Mt. 25:35 "tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber....." . Y, humildemente, creo que es una "forma elegante" de "pasarse por alto" no solo los tres primeros mandamientos, sino también varios otros...
En fin, Padre, le reitero mi gratitud.
Le pido su bendición
11/01/17 5:23 AM
  
Marisa
Estimado Padre:
De nuevo yo... Me quedé pensando en la enorme y bella responsabilidad que tienen los sacerdotes, a la hora de aconsejar, cuando alguien se confiesa. Y quiero compartirle mi testimonio.
Tengo nulidad matrimonial canónica, por la infinita misericordia de Dios. Pero yo, con mi tan mezquino amor al Señor, durante un tiempo lo tomé como una especie de "bandera libre" para ofender al Señor contra su sexto mandamiento (sin justificarme, con el "aval" de toda la sociedad: familia, amigos, conocidos, y hasta sacerdotes). Pero un buen día, un grandioso día, un sacerdote -durante mi confesión- me advirtió que, si yo no cambiaba de vida (tenía un "novio", soltero él... y ya sabe, no vivíamos en castidad), si yo no cambiaba de vida, no iba a poder comulgar. ¿Que me sentí "discriminada"? ¡¡No!! ¡¡Todo lo contrario!! Pude sentir el inmenso amor del Señor que, a través de ese buen sacerdote, me invitaba y a la vez me daba la gracia para advertir la contradicción en la que yo vivía (y que no me permitía estar en paz). El solo hecho de imaginar que no podría volver a recibir al Señor en la Santa Eucaristía, me produjo una sensación límite, un "sacudón" tal, que -por y con la gracia de Dios- decidí amar al Señor con todo mi corazón, y dejarme de "medias tintas". Debo decir que fue una verdadera conversión, que me trajo auténtica paz, a pesar de la incomprensión, y hasta burlas de mucha gente cercana.
¡¡Benditos sean los santos sacerdotes!! Yo confío plenamente en que usted no lo necesita, pero permítame que le diga algo, por favor: ¡¡Nunca tema decirle la verdad al penitente que se confiesa!! Porque, para Dios, nada, nada, nada es imposible.
Un saludo filial y que la Virgen lo proteja siempre.

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Padre Leandro
Hermoso testimonio. Gracias!
11/01/17 6:09 AM
  
Ricardo de Argentina
Imprescindible artículo, muchas gracias.
Para leer y releer, esperanado el correspondiente al arrepentimiento.
11/01/17 1:13 PM
  
josep
gracias.
11/01/17 1:17 PM
  
Sonia
Muy bueno Padre!! Esperamos el proximo!!Bendiciones!!
11/01/17 5:14 PM
  
Luis Piqué Muñoz
Apreciado y admirado Padre Leandro, es Evidente que la Oración y la Palabra de Dios ¡hablar con Nuestro Padre que nos Ama con Locura! ¡eso sí que es el Diálogo, y no la patraña democráticofascista! nos ayuda no sólo en el Sagrado ¡y bellísimo, dulcísimo, santificante! Sacramento de la Confesión, sino en la Salvación y en General en nuestra Vida diaria para ser unos Triunfadores de Verdad ¡del Bien y el Sentido Común, seguir siempre la Ley Natural y Amar ¡apasionadamente! a Dios y al Prójimo ¡al Prójimo no como Criatura sino porque lleva a Dios, por Amor a Dios! Todos los días Rezo el Rosario, las Oraciones a las Santísimas Llagas de Nuestro Señor y la Coronilla y Letanías Inventadas por mí. Además Leo la Bilbia y el Evangelio de Misa ¡Creo que esta Práctica ayuda mucho y es muy agradable y satisfactoria, un Gran Consuelo y Reposo! Acostumbro a Confesar siempre los mismos Pecados porque sé que los Cometo en Mayor o Menor Medida y los concretos que realice. Antes entraba en Detalles en mis Pecados más frecuentes ¡al menos los que Recuerdo y soy consciente! que son los de Lujuria y Escandalizaba ¡Ay! al Confesor ¡nunca Fornicación ni Acto Impuro! Lo hacía para humillarme a mí mismo pero sólo conseguía humillar al Sacerdote, Mn Ribas, que acabó negándose a Confesar y llamándome ¡con Razón! Corrupto y sin Arrepentimiento. Ahora no entro en detalles ¡y tampoco me los Piden! con Mn Carlos, primero, y ahora, Mn Pagés. Creo que la Confesión frecuente produce una Sanidad y Pureza de Alma ¡incomparable! ¡Infinita! Y una Alegría y Gozo que, por Desgracia, no somos tan Conscientes en el más Importante y Sagrado Sacramento de la Comunión. Nada más ¡Tengo mucho Interés en El Arrepentimiento, Padre Leandro, que este Santo Papa, Su Santidad y la Iglesia Católica moderna parecen no sólo Desconocer sino hasta Negar, como si fuera un obstáculo a su Perdón a la Carta para todos, buenos y ¡Ay! que siguen siendo Malos!
11/01/17 5:53 PM
  
Daniel
Estimado Padre Leandro:

Le agradecería me indicara algún libro o referencia que me ayude en el examen de conciencia, tal y como sugiere que busquemos en su tercer consejo. Yo soy de los que no han sido enseñados a confesarse bien, me ayudaría mucho.

Muchas gracias anticipadas y que Dios le bendiga.
11/01/17 11:57 PM
  
Victoria aquino
Muy enrriquesedor ,gracias!!! Rocio de bendiciones
14/01/17 3:02 PM

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