InfoCatólica / Temas de Historia de la Iglesia / Categoría: Lucrecia Borgia

11.11.09

En la familia Borgia floreció, sorprendentemente, la santidad

QUINTO CENTENARIO DEL NACIMIENTO DEL BISNIETO DE ALEJANDRO VI Y SOBRINO DE LUCRECIA BORGIA: SAN FRANCISCO DE BORJA

La Iglesia entera, y muy especialmente la Compañía de Jesús, han comenzado las celebraciones del año jubilar con ocasión del quinto centenario del nacimiento de San Francisco de Borja, un personaje fascinante del periodo de la contrarreforma católica, y esto por muchas razones. En primer lugar, su vida es toda una aventura y muestra cómo la carrera del poder terreno no necesariamente llena el corazón de los que la siguen; en segundo lugar, como Prepósito General de La Compañía de Jesús dejó una huella profunda en aquella institución; por otro lado es muy interesante estudiarlo como típica figura de la contrarreforma, en relación otros santos de la época que fueron sus amigos: Santa Teresa de Jesús, San Ignacio, San Carlos Borromeo, San Roberto Bellarmino, etc…

Pero el aspecto que más me impresiona de Francisco de Borja y Aragón, el que fue Duque de Gandía y Marqués de Llombay, además de Grande de España y Virrey de Cataluña, es cómo de una familia tan poco ejemplar pudo florecer un tal ejemplo de santidad. Los Borja, que en Italia se convirtieron en Borgia por cuestiones de pronunciación, fueron al menos, por ponerlo suavemente, una familia controvertida, por no decir cosas peores (que muchos historiadores han dicho, aunque no esté yo de acuerdo con toda esa leyenda negra). Pues que en esa familia surgiese la santidad es, por lo menos, admirable, aunque no es un caso único. Poco después, en otra familia “controvertida” como la de los Gonzaga surgió un ejemplo sublime de santidad como fue San Luis Gonzaga.

Pues bien, la carrera, conversión y ascenso hasta la santidad de Francisco de Borja adquiere mayor valor a la luz de sus orígenes familiare. Su abuelo, Juan Borja, el Segundo hijo de Alejandro VI, fue asesinado en Roma el 14 de junio de 1497 por un asesino desconocido, pero su familia siempre creyó que había sido César Borgia (Borja). Rodrigo Borgia, electo papa en 1402 bajo el nombre de Alejandro VI, tenía ocho hijos. El mayor, Pedro Luis, obtuvo en 1485 el hereditario ducado de Gandía en el reino de Valencia, el cual, a su muerte, pasó a su hermano Juan, quien estaba casado con María Enríquez de Luna. Habiendo quedado viuda debido al asesinato de su marido, María Enríquez renunció a su ducado y se dedicó piadosamente a la educación de sus dos hijos, Juan e Isabel. Luego del matrimonio de su hijo en 1509, siguió el ejemplo de su hija, quien había retirado al convento de las Clarisas Pobres en Gandía y fue mediante estas dos mujeres que la santidad entró a la familia Borja y en la Casa de Gandía había empezado el trabajo de reparación que Francisco de Borja habría de culminar. Biznieto de Alejandro VI por vía paterna, era, por el lado de su madre, biznieto del Rey Católico Fernando de Aragón. Este monarca había procurado el nombramiento de su hijo natural, Alfonso al Arzobispado de Zaragoza, a la edad de nueve años. De Ana de Gurrea, Alfonso tuvo dos hijos, quienes lo sucedieron en su sede arquiepiscopal y dos hijas, una de las cuales, Juana, se casó con el duque Juan de Gandía y se convirtió en la madre de nuestro santo. De este matrimonio Juan tuvo tres hijos y cuatro hijas. De un segundo, contraído en 1523, tuvo cinco hijos y cinco hijas. El mayor de todos y heredero al ducado era Francisco.

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20.09.09

Una mujer al frente del poder papal: Lucrecia Borgia

LA LEYENDA NEGRA HA OCULTADO DURANTE SIGLOS LA VERDADERA IMAGEN DE LA ÚNICA MUJER QUE FUE GOBERNADORA DE LOS ESTADOS PONTIFICIOS

Víctor Hugo (1802-1885) reavivó con su existosa obra Lucrèce Borgia (1833) la leyenda negra acerca de esta importante dama de la historia de la Iglesia. No fue el primero en verter acusaciones sobre ella, pues Franceso Guicciardini en su célebre Historia de Italia datada en el siglo XVI fue quien sentó los odiosos infundios contra Lucrecia que hicieron escuela. Pero Victor Hugo aprovechó el personaje, ya muy discutido, para elaborar toda una nueva imagen, más siniestra si cabe: Sobre una Lucrecia Borgia debilitada por algunos comentarios maliciosos e infundados lanzados por los enemigos políticos del papa Alejandro VI (su padre), Victor Hugo construye toda una leyenda negra venenosa y calumniosa hasta lo irreal y absurdo. Gracias a su obra de teatro el bajo pueblo sacia sus oídos ávidos de morbosidad. Desalentado por sus infructuosas investigaciones deseosas de encontrar nombres y datos de los asesinatos ordenados o perpetrados por Lucrecia Borgia, el novelista cita a varios… ¡escogidos al tuntún!

En la introducción a Thèatre, de Víctor Hugo (Garnier-Flammarion, parís, 1979) el profesor de la Universidad de Lovaina Raymond Pouilliar afirma: “Tomasi había escrito un libro, tres veces editado en francés, las Memorias para servir a la historia de César Borgia, duque de valentinois; muy tarde, casi en el momento de su redacción, Víctor Hugo encontró uno de estos ejemplares en la biblioteca real. Los nombres italianos estaban afrancesados por el traductor de Tomasi; la Biografía Universal de Michaud los da en su forma original…” Esto es, toma los nombres de una Biografía universal que por muy grande que fuera no podía mencionar a todas las víctimas que le carga a Lucrecia. Más delante señala: “Hugo inventa parientes próximos para asegurar la existencia de vengadores". Toma algunos de entre los enemigos de Alejandro VI. En el colmo del peor dramón de su carrera literaria y el colmo de la ficción antihistórica, Victor Hugo hace que Lucrecia, en el último acto, envenene a su hijo Juan y a cinco amigos suyos… ¡y su hijo moribundo, en un acto de estremecedora justicia, la apuñala, matándola!

Lo malo de esto es que pese al relativo poco éxito que tuvo la obra en Francia (estrenada el 2 de febrero de 1833), en el extranjero tuvo tal acogida que para diciembre ya la habían convertido en ópera. Hugo demanda a Felice Romani -libretista- por plagiar de forma literal su obra. Donizzeti compuso la música y la estrenó en la misma Scala de Milán. Hugo impide que se estrene en París. La ópera es reconstruida y retitulada La Rinnegata (La Repudiada) y se estrena en 1845. Otro colega de Victor Hugo, Alejandro Dumas, padre, también las emprende contra Lucrecia y le agrega todo el mito del veneno, extendiéndolo a ser un uso común en la familia. Un excéntrico Manuel Fernández y González (1821-1888) publica un folletón titulado Lucrecia Borgia, Memorias de Satanás. Y así por delante. Lucrecia era, a ojos de todos, el mismo demonio en persona. Pasada la moda de desprestigiarla, aparece en 1941 un panfleto con forma de libro titulado Lucrecia Borgia, la princesa de los venenos…

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