24.09.17

España

 

Nací en Asturias, por la gracia de Dios. Mi lengua materna es el asturiano (o, como lo denominan los listos y los finos, el “bable”). En mi aldea, los únicos que hablaban español cuando yo era pequeño, allá por los años 70 del siglo pasado, eran el cura y el maestro. Los del pueblo “hablábamos mal” o “no sabíamos hablar” o, simplemente, éramos aldeanos y hablábamos como tales. Los asturianos nos avergonzábamos de nuestra propia lengua y algunos todavía se avergonzarán hoy. Allá ellos. Yo me siento tremendamente orgulloso de ser asturiano y de hablar asturiano siempre que tengo ocasión; o sea, cuando estoy con asturianos y sé que me van a entender. No se me ocurre hablar asturiano con murcianos o con castellanos, porque sería una ridícula falta de educación y de sentido común.

Eso es lo que falta en esto de las lenguas: sentido común. Porque el sentido común se pierde cuando las ideologías se entrometen y empiezan a utilizar las cuestiones lingüísticas como arma política para dividir a las personas y establecer “hechos diferenciales” que consisten, básicamente, en exaltar las bondades de tu historia, tu cultura y tu lengua para despreciar al vecino y ahondar en lo que nos separa. “Nosotros bebemos sidra y jugamos a los bolos. En cambio, a los vecinos (esos bárbaros) les gusta el vino y juegan a la petanca…¡Qué distintos somos! ¡Dios nos libre de Castilla!”. Así razonan los fanáticos nacionalistas, sean asturianos, vascos, catalanes o uzbecos. Separar, dividir, insultar, manipular la historia… Como si amar tu tierra y tu lengua fuera incompatible con el amor al resto de las lenguas y culturas de las tierras de España. Yo amo a Asturias y al asturiano, porque esa es mi tierra y esa es la lengua que aprendí a hablar en mi casa. Pero amo con la misma pasión a España y al español. Amo la Hispanidad, amo las Españas y amo la lengua de Cervantes. Mi forma de ser español es siendo asturiano.

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23.09.17

La Hora de España

Recupero este artículo, publicado originalmente en noviembre de 2015. Creo que la actualidad lo requiere. Lo que está pasando en España, se veía venir.

2239 Deber de los ciudadanos es cooperar con la autoridad civil al bien de la sociedad en espíritu de verdad, justicia, solidaridad y libertad. El amor y el servicio de la patria forman parte del deber de gratitud y del orden de la caridad. La sumisión a las autoridades legítimas y el servicio del bien común exigen de los ciudadanos que cumplan con su responsabilidad en la vida de la comunidad política. 
Catecismo de la Iglesia Católica

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21.09.17

¿Han tenido ustedes un "encuentro personal" con Jesús?

Todavía recuerdo que, cuando era pequeño, me llevaron a la catequesis de primera comunión a “aprender el catecismo”: el credo, el Padre Nuestro, los mandamientos de la Ley de Dios, los de la Santa Madre Iglesia, los sacramentos… Aprendíamos a conocer la fe de la Iglesia. Y después de dos años, cuando ya sabíamos el Catecismo (nunca antes), hacíamos la primera comunión: ya estabas preparado para tener “un encuentro personal con Cristo”, realmente presente en su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en el Santísimo Sacramento del Altar. Yo tuve mi primer “encuentro personal con Cristo” a los siete años. Y desde entonces, cada domingo, cada día que asisto a la Santa Misa tengo un “encuentro personal” con mi Señor. ¿Ustedes no?

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16.09.17

Tiempos de tribulación, tiempos de esperanza

Triste, en verdad, y muy apenado, me dirijo a vosotros, a quienes veo llenos de angustia al considerar los peligros de los tiempos que corren para la religión que tanto amamos. Verdaderamente, podríamos decir que esta es la hora del poder de las tinieblas para cribar, como trigo, a los hijos de elección. Sí; la tierra está en duelo y perece, infectada por la corrupción de sus habitantes, porque han violado las leyes, han alterado el derecho, han roto la alianza eterna. Nos referimos, hermanos, a las cosas que vemos con nuestros propios ojos y que todos lloramos con las mismas lágrimas. Es el triunfo de una malicia sin freno, de una ciencia sin pudor, de una disolución sin límite. Se desprecia la santidad de las cosas sagradas; y la majestad del divino culto, que es tan poderosa como necesaria, es censurada, profanada y escarnecida. De ahí que se corrompa la santa doctrina y que se diseminen con audacia errores de todo género. Ni las leyes sagradas, ni los derechos, ni las instituciones, ni las santas enseñanzas están a salvo de los ataques de las lenguas malvadas.

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14.08.17

Manifiesto Antimodernista (con un añadido especial para maestros católicos)

En 2012, Bruno Moreno, Luis Fernando Pérez Bustamante y algunos colaboradores más de InfoCatólica publicaban en sus respectivos blogs el manifiesto antimodernista, haciéndolo suyo. Era algo puramente simbólico. No creo que por aquel entonces sospecharan, siquiera remotamente, el alcance que su gesto habría de alcanzar a la vista de lo que se nos vendría encima unos pocos años después. Pero el caso es que la Pascendi de San Pío X y el Manifiesto Antimordernista resultan de una actualidad realmente pasmosa y han demostrado su carácter profético.


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