La tristeza y el dolor de la muerte
Es la primera parte del título de un opúsculo de 24 páginas, editado por el Arzobispado de Barcelona. En el dorso, al pie, en el lugar que suele reservarse a los patrocinadores de eventos y ediciones, hay dos logos: el del “Centre de Pastoral Litúrgica” y el de la “Generalitat de Catalunya, Departament de la Vicepresidencia”. El subtítulo, con el que no he acabado de quedarme, dice: “la confianza en la vida de Dios”. Puesto que tengo interés en ver cómo gestiona la diócesis la oportunidad pastoral que pone en sus manos la asistencia a los servicios funerarios de gran número de cristianos olvidados de la Iglesia, me adentro en las páginas del folleto.
Primera página interior (contraportada) un mar que entra por la parte superior de la página y se difumina del todo al llegar al pie. En medio, una minúscula barca con un remero solitario. Me sugiere la laguna Estigia y la barca de Caronte. Enfrente, el inicio de un texto tipográficamente versificado, que se prolonga hasta la página siguiente, en la que una imagen de cipreses nos sugiere la muerte de la que habla el texto. ¿De la muerte cristiana? ¿Del encuentro con Dios? No, nos habla de los que nos quedamos y de los que se van, del dolor de la ausencia.






