De monjas y poder temporal
En la Historia ha habido monjas de fuste que, lejos de ser doncellas apocadas o señoras timoratas, han sido mujeres de pro, que participaron en la vida social de su tiempo de una manera decisiva (no siempre con igual fortuna, sin embargo). Y es que el velo religioso en la Iglesia Católica no ha sido símbolo de sujeción, discriminación o explotación de las mujeres que lo tomaron, aunque a veces se las haya considerado una especie de sirvientas (no servidoras) de la Iglesia y domésticas de los sacerdotes. Por el contrario, las órdenes y congregaciones femeninas permitieron en el pasado a sus miembros una efectiva autonomía e independencia. Contrariamente a lo que se suele pensar, las monjas de la Edad Media y de la Edad Nueva eran personas letradas y cultas. La tradición fue comenzada por Santa Paula y su hija Santa Eustoquio, amigas de San Jerónimo, que fundaron un cenobio en Belén, donde se dedicaban al estudio de la Sagrada Escritura guiadas por el doctor dálmata. También ejercieron muchas veces influencia en su tiempo. Vamos a repasar aquí algunos casos de monjas célebres que tuvieron relación especial con el poder temporal.






