Sistach, por lo de la Peiró ya tiene dos amigos (I)
Antes de empezar, decirle a Don Emmanuel Cuyàs que un servidor también estuvo en la beatificación del Dr. Samsó junto a más de una decena de GG que por allí vi. Pegándome un madrugón pude penetrar en la Basílica de Santa María después de sortear la cola que se formó a la entrada. Una celebración que para nada fue diocesana ni archidiocesana (salvo la presencia sacerdotal): ni un autobús organizado se acercó con feligreses a Mataró, advertidos por esta página web que no iban a caber. Ello posibilitó que los parroquianos de Santa María pudieran acceder con normalidad a la beatificación. Las milongas de Sistach no pasaron de la fase dos (ver el artículo de Leo Messius en la sección Omnibus rebus de 21/I/2010). Perspicaz para la simbiosis con la demagogia y en el “quedar bien” con todo lo mediático, ni mencionó que era un acto que superaba el ámbito local como se había hartado de hacerlo en los dos meses previos. Su discurso modulable a las circunstancias es magistral.
Premio Naranja para Monseñor Angelo Amato quien arrancó los aplausos emotivos de la asamblea cuando glosó al final de la ceremonia la vida del nuevo beato. No eran palabras huecas. Él sí que se creía lo que estaba haciendo y diciendo.






