24.03.14

¿Qué tipo de mujer-esposa-madre-trabajadora eres tú? (I)

“La tarea específica de las mujeres en épocas de cambio es procurar que no sean olvidados los componentes naturales de la sociedad: los seres humanos.”(1)

En esto de la mujer-esposa-madre-trabajadora (dentro o/y fuera de casa) no es todo blanco o negro; hay un sinfín de matices grises, tantos como mujeres y circunstancias. Ya lo decía Ortega y Gasset en aquella famosa expresión: «Yo soy yo y mi circunstancia (familiar, culturar, empleo, vivienda, movilidad geográfica, habilidades intelectuales, momento histórico, ambiente, cualidades, defectos…), y si no la salvo a ella no me salvo yo»

De ahí que no podemos, me parecería una osadía por nuestra parte, comparar a una con otra, juzgar, y mucho menos, imponer nuestro criterio sin tener el corazón y la mente abierta. Sí, sí, han oído bien, un corazón muy abierto, muy grande y muy generoso. Puesto que muchas veces las cosas no son como las percibimos.

En estos tiempos que corren el modelo de mujer-esposa-madre-trabajadora ha cambiado. Es más, podríamos decir que ha supuesto una verdadera revolución que reclama cambios estructurales en las instituciones políticas, económicas, culturales y sociales. “La sociedad está hecha por seres humanos que nacen, se educan y aprenden el arte de la humanidad, del trabajo y de fraternidad, en la familia natural, formada por un hombre y una mujer que se esfuerzan por amarse y tienen a sus hijos como prioridad en sus vidas. Por ello está revolución dejará en pie a las sociedades que legislen primando el valor del ser humano, especialmente de aquellos más necesitados; que promuevan y apoyen la familia natural donde los padres puedan libremente y sin angustias económicas, elegir el número de hijos, y ofrecerles el cuidado que necesita su educación; la sociedad que vuelva a valorar la maternidad femenina como uno de los hechos que más realiza a la mujer, como nunca lo hará la adquisición de un bien económico”.(2)

“En lugar de preguntar “¿Cómo encaja la maternidad en mi vida?” debemos animar a nuestras hijas a preguntar: “¿Cómo ajustar mi vida a la maternidad? Aspirar a tener una familia es un objetivo que debe ser exaltado, no censurado."(3)

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16.03.14

Ya soy una “malamadre”

Por lo que me han comentado, el Club de las Malas Madres lleva ya un tiempo funcionando en la red. No las conocí hasta que ayer leí el reportaje en La Vanguardia titulado “Las malasmadres salen del armario”. Me faltó tiempo para entrar en su blog y descubrir una nueva “remesa” de mujeres que no se arrugan en la defensa de la mujer en sí misma: de su maternidad, de la conciliación familiar con el trabajo profesional, de una imagen digna y respetada en los medios de comunicación, y de la contribución en el mundo profesional, en la cultura, en la vida pública y política, sabedoras de la responsabilidad que lleva consigo el título de “guardianas del ser humano”, y las cualidades propias de la personalidad femenina .

Después de leer varias de las entradas, no todas sus tesis coinciden con mis criterios, pensé que era un quehacer en el que valía la pena participar. Sin más cavilación me suscribí en el blog.

Por qué…? ¿Por qué una madre como yo, entradita en años y con seis hijos a la espalda, se lanza a esta nueva aventura?

Si, ya sé que os parecerá,a muchos de los que me conocéis, todo un despropósito, pero está muy claro.

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12.03.14

Dios siempre “primerea”

No sé si fue Groucho Marx o mi querida Mafalda quien dijo aquello de “¡¡¡Paren el mundo que me quiero bajar!!!”. Y es que , a quien no le ha ocurrido alguna vez, la locura de la vida, las prisas, los problemas cotidianos, el ir y venir sin pausa y atención, nos invita a unos días de paz, silencio y serenidad para poner un poco en orden nuestras ideas.

En realidad, como bien señalaba Benedicto XVI, “el silencio tiene la capacidad de abrir en la profundidad de nuestro ser un espacio interior, para que Dios habite, para que permanezca su mensaje, y nuestro amor por Él penetre la mente, el corazón, y aliente toda la existencia".

Estos días en los que el santo Padre Francisco se encuentra en sus Ejercicios Espirituales, en el que “casualmente” celebrará el primer aniversario de su pontificado (13 de marzo), recordaba sus palabras recogidas en el libro “El papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio”:

“Dios “Primerea” siempre. Juan dice: “Dios nos amó primero, en esto consiste el amor, en que Dios nos amó primero”. Para mí, toda experiencia religiosa, si no tiene esa dosis de estupor, de sorpresa, de que nos ganan de mano en el amor, en la misericordia, es fría, no nos involucra toralmente; es una experiencia distante que no nos lleva al plano trascendente. Aunque, convengamos, vivir hoy esa trascendencia es difícil por el ritmo vertiginoso de la vida, la rapidez de los cambios y la falta de una mirada de largo plazo. No obstante, en la experiencia religiosa, son importantes los remansos. (…) Los retiros espirituales son remansos armados artificialmente, donde el ritmo diario se frena y se da lugar a la oración. ¡Ojo!: es artificial la apertura del espacio, no el retiro (…) El encuentro con Dios tiene que ir surgiendo desde adentro. Debo ponerme en la presencia de Dios y, ayudado por su Palabra, ir progresando en lo que Él quiera. Lo que está en el fondo de todo esto es la cuestión de la oración “.1

Y de eso se trata. Días de formación, de recogimiento, de examen y de oración tranquila que parten del deslumbramiento agradecido de que “Dios siempre “primerea”. Pues “quien vive los ejercicios espirituales de modo auténtico experimenta la atracción, el encanto de Dios, y vuelve renovado, transfigurado a la vida ordinaria, al ministerio, a las relaciones cotidianas, trayendo consigo el perfume de Dios… Un buen curso de Ejercicios Espirituales contribuye a renovar en quien participa la adhesión incondicional a Cristo y ayuda a entender que la oración es el medio insustituible de unión al Crucificado”.2

1. Sergio Rubin y Francesca Am brogetti,El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, EDICIONES B
2. Francisco, audiencia con la Federación Italiana de Ejercicios Espirituales.Marzo 2014

9.03.14

Tener un coach está de moda

Muéstrame, Señor, tus caminos,
enséñame tus senderos.
Guíame por el camino de tu fidelidad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador,
y yo espero en ti todo el día.(Salmo 25,4-5)



Ya han pasado dos meses desde aquella noche de fin de año en la que muchos de nosotros, “después de hacer balance de lo bueno y malo",como dice la canción de Mecano, nos prometimos una larga lista de buenos propósitos para el nuevo año: dejar de fumar, aprender inglés, llevar una vida más sana, ponerse en forma,….

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9.02.14

Haberlas, haylas

Una mujer es como una bolsa de té, no sabes lo fuerte que es hasta que la metes en agua hirviendo. Eleanor Roosevelt.

Últimamente, y desgraciadamente, veo como muchas mujeres abandonan a sus maridos e hijos, por una mal entendida necesidad emocional que no ha sido cubierta durante los años de matrimonio.
Es verdad que después de muchos años de matrimonio, y si no se han cuidado los pequeños detalles de cariño, gratitud y respeto día a día, se abren unas heridas que son difíciles de curar.

Muchas de ellas se quejan de la falta de atención y reconocimiento, de frialdad en la comunicación, de ausencia de intereses comunes, de un aumento de críticas y quejas cruzadas, de tener que mendigar miguitas de amor…

No soy quien para juzgar a nadie, pero comportarse como adolescentes tardíos para solucionar tus problemas, querer recuperar lo que no vivió durante años, eludir sus responsabilidades, malentender su “necesidad” de autonomía sin asumir responsabilidades considerando el compromiso como un obstáculo para su libertad, su negación a envejecer, exigir que los de alrededor satisfagan sus necesidades, culpar a los demás de todo lo que les sucede,… eso, obviamente, pasa factura.

Tal vez, o no, es por lo que me gustaría recordar el texto de la “mujer virtuosa” que encontramos en el libro de Proverbios, capítulo 31.Todo un manual de conducta que enseña de manera maravillosa la contribución única que pueden hacer las mujeres a la vida como esposa, madre y ama de casa.

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