24.09.15

Empezar con buen pie

Tengo que confesar que me impresionó el exquisito recibimiento del Santo Padre  por el presidente Barack Obama. Más aún, si consideramos que la religión de Obama es el protestantismo,  y no precisamente de la línea de los que podemos considerar muy “complaciente” con los dogmas del catolicismo.

Pero pocos líderes mundiales han sido recibidos a los pies de la escalerilla del avión por el presidente, el vicepresidente  de Estados Unidos y sus familias. Y este extraordinario gesto hay que valorarlo cuanto menos como elegante, un “saber estar” ejemplo para muchos líderes políticos del mundo.

No quisiera frivolizar sobre este tema pero si dejar constancia de que la elegancia, el “saber estar”, no fue que el vestido de Michelle Obama y sus niñas fuera el más adecuado para el momento. Más bien, fueron las palabras, miradas, gestos, y por supuesto, la finura en el trato que evidenciaron al “emperador de la paz” en ese pequeño instante.

Y esta cortesía, afabilidad,  es una cualidad necesaria para la convivencia humana, puesto que aprender a ser, aprender a conocer, aprender a hacer, y por supuesto, aprender a convivir son las grandes pautas que nos enseña a vivir, a empatizar con los demás, a ser generosos, amables y leales. En definitiva, desarrollamos  los valores que todos los seres humanos llevamos en nuestro interior pero que muchas veces necesitamos de una preparación para desarrollarlos..  

Como decía Ricardo Yepes en su artículo La elegancia, algo más que buenas maneras,   “ser cortés no es sólo tratar correcta y educadamente a las personas, lo cual implica ya reconocerlas dignas de buen trato, sino todavía más: omitir decididamente todo detalle que resulte molesto o vergonzoso, e incluso buscar la compostura, la finura y el donaire en el decir y actuar, de modo que se merezca por ello la estimación, el aprecio, y aún la admiración”.

Y añadía: “Si el hombre habla, no sólo con sus palabras, sino también con su expresión, con su gesto, con su figura, con su vestido y apariencia, decir las cosas bellamente se torna no sólo bueno, sino deseable, pues al ejercerse nos dignifica como personas y eleva al nivel de lo verdaderamente humano la comunidad de vida que tenemos con los demás”.

De estos pequeños detalles dependerá  una muy buena sintonía para, como señaló el Papa Francisco en la Casa Blanca: “edificar una sociedad que sea verdaderamente tolerante e inclusiva, para salvaguardar los derechos de los individuos y las comunidades, y para rechazar toda forma de discriminación injusta. Al igual que incontables personas de buena fe, están preocupados que sus esfuerzos por construir una sociedad justa y ordenada sabiamente respeten sus intereses más profundos y su derecho a la libertad religiosa. Esa libertad sigue siendo una de las posesiones más preciosas de América. Y tal como nos han recordado mis hermanos, los Obispos de Estados Unidos, todos son llamados a estar vigilantes, precisamente como buenos ciudadanos, para preservar y defender esa libertad de todo lo que pudiera amenazarla y comprometerla (…)Quisiera que todos los hombres y mujeres de buena fe de esta gran nación apoyaran los esfuerzos de la comunidad internacional de proteger a los vulnerables en nuestro mundo y de estimular los modelos de desarrollo integrales e inclusivos, para que nuestros hermanos y hermanas en todos lados conozcan las bendiciones de paz y prosperidad que Dios quiere para todos sus hijos. ”

 

 

 

 

5.09.15

¡Perdón, Señor!

“¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! A todos, creyentes y lejanos, pueda llegar el bálsamo de la misericordia como signo del Reino de Dios que está ya presente en medio de nosotros”. (Misericordiae Vultus, n.5)

La imagen del niño de tres años muerto como si fuera un ballenato varado en playa está dando la vuelta al mundo mostrando el drama que están viviendo miles y miles de refugiados que abandonan sus países por la guerra, por sus creencias, por la pobreza,el odio, el maltrato,….

Sirios, iraquíes, afganos,…. buscan refugio en los países de la Unión Europea. La desesperación les lleva a emprender su camino a pie, por mar, en trenes abarrotados, en camiones frigoríficos,… La mayoría de ellos muere en el intento, mientras, la parsimonia y/o inacción de nuestros gobiernos, los discursos rimbombantes de nuestros líderes,  los poderosos, los “grandes", buscan - sin prisa- una solución ambigua a esta “cadena de muerte”. 

Leer más... »

21.07.15

La homosexualidad en verdad. Romper, por fin, el tabú

“No podéis pertenecer a Cristo sin crucificar la carne con sus pasiones y sus deseos” (Gal 5:22, 24)

El cardenal emérito Georges-Marie Cottier, O.P, señalaba hace algún tiempo que “la  acción pastoral de la Iglesia se dirige a las personas y, por tanto, tiene que caracterizarse por la comprensión y el respeto . Hay que pensar más en la maternidad de la Iglesia: personas homosexuales o personas heterosexuales, célibes o casadas, todos somos amados por la Iglesia, pues la Iglesia es el sacramento del amor de Cristo para todos” Y añadía: “son personas como cualquier otra, y para quienes vale la misma llamada a la santidad del resto de los demás hombres y mujeres. Lo repito: tenemos que tener presente la maternidad de la Iglesia que ama en nombre de Cristo a todos los hombres. También a aquellos que tienen grandes problemas.”

Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 2358-2359), “un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.”

Leer más... »

20.05.15

Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón

Anoche, durante la cena, en nuestra habitual tertulia familiar, estuvimos charlando de la polémica creada por el “toque de atención”  que habían recibido de la Santa Sede las mediáticas Sor Lucía Caram y Sor Teresa Forcades.

Y recordé aquellas palabras de San Juan Pablo en la introducción de la Exhortación Apostolica Postsinodal Vita Consecrata:

 “A lo largo de los siglos nunca han faltado hombres y mujeres que, dóciles a la llamada del Padre y a la moción del Espíritu, han elegido este camino de especial seguimiento de Cristo, para dedicarse a El con corazón « indiviso » (cf. 1 Co 7, 34). También ellos, como los Apóstoles, han dejado todo para estar con El y ponerse, como El, al servicio de Dios y de los hermanos. De este modo han contribuido a manifestar el misterio y la misión de la Iglesia con los múltiples carismas de vida espiritual y apostólica que les distribuía el Espíritu Santo, y por ello han cooperado también a renovar la sociedad.”

Y más adelante, hablando sobre la dignidad y el papel de la mujer consagrada nos recuerda: “Las mujeres consagradas están llamadas a ser de una manera muy especial, y a través de su dedicación vivida con plenitud y con alegría, un signo de la ternura de Dios hacia el género humano y un testimonio singular del misterio de la Iglesia, la cual es virgen, esposa y madre (…)La Iglesia confía mucho en las mujeres consagradas, de las que espera una aportación original para promover la doctrina y las costumbres de la vida familiar y social, especialmente en lo que se refiere a la dignidad de la mujer y al respeto de la vida humana[131]. De hecho, «las mujeres tienen un campo de pensamiento y de acción singular y sin duda determinante: les corresponde ser promotoras de un “nuevo feminismo” que, sin caer en la tentación de seguir modelos “machistas", sepa reconocer y expresar el verdadero espíritu femenino en todas las manifestaciones de la convivencia ciudadana, trabajando por la superación de toda forma de discriminación, de violencia y de explotación.

Leer más... »

1.05.15

La vocación de ser político con libertad y con valores

Mi amigo Isidoro Tapia, responsable de  www.familiaqueesyquenoes.org, me envía esta reflexión para todos los políticos…y demás profesionales que me parece muy, pero que muy, interesante.

Vale la pena leerla,

 

La vocación de ser político con libertad y con valores

 

El mero hecho de existir como POLITICO, de ser y ejercer como político, o lo que profesionalmente seas, trasciende al mero hecho de tu existencia: es una misión que tienes con la sociedad que te rodea. Toda tu vida es una misión, un servicio a los demás. Sirve quien vale, pero vale quien sirve. Esta reflexión es el fundamento final de la vida de entrega, hacia los demás, que cada uno debemos tener, y para la que hemos sido creados, con independencia de tu credo, religión o ideología. Salirse de este guion es andar en solitario, aunque aparentemente puedas moverte en olor de multitudes.

Aceptar esta reflexión, te obliga a admitir, que toda persona tiene siempre algo que decir a los demás, y de donde se deriva que ninguna persona existe sin sentido, nadie es un verso suelto en la poesía de la humanidad.

La existencia y aceptación de que tienes una misión en la vida, y que tú, y solo tú, puedes realizar tu misión, te obliga a una elección personal, es lo que llamamos vocación. Concretando: tienes una misión que debes realizar a través de tu vocación.

La vocación no es algo añadido al personaje, por ser ahora político, o lo que profesionalmente seas fueres. No es algo que le sobreviene a la persona accidentalmente, en algún momento de su existencia, y que no fundamenta para nada su responsabilidad ante la sociedad.

Tu persona y la vocación son una misma cosa  y deja de ser una misma cosa cuando falta la coherencia de vida, desde el momento que elegiste, y lo aceptaste, estabas destinado para realizar tu misión en la sociedad. La tuya, no la de otra persona puesta en tu lugar.

La llamada universal del hombre, el animal social,  se encarna en la vocación personal como una elección fundada en la razón y la libertad como condición sine qua non, formal no accidental. La persona y la vocación son una fusión inseparable como lo es el fuego y su luminosidad, y condicionan su esencia, su visión y su misión.

Quien sabe su vocación tiene una clara visión de su porqué y aun a un nivel subconsciente conseguirá otras metas en beneficio propio y de la sociedad. Si esta vocación admite una dimensión espiritual su transcendencia se multiplica y se plasma en el bien personal y el bien común.

La vocación nos constituye, nos configura, es la clave más profunda de la identidad personal de cada uno, y por tanto la razón principal de mí existir. La vocación transciende a lo que en cada momento debes realizar, ya que mi misión es un todo a través de mi vocación, y lo que a lo largo de mi vida vaya  realizando es una parte del todo de mi misión, durante toda mi vida. Persona, vida y vocación, igual a misión se confunden en un todo, es la realidad integra y existencial del ser humano.

La persona que tiene claro el porqué de su existencia, su persona, existencia y trascendencia se funden en una misma cosa, su camino en la vida se le aclara, y sabrá realizar con satisfacción, para los demás, su misión, en su vida, a través de esa vocación a la que ha sido llamado.

Como consecuencia de la satisfactoria realización de cada parte de su total misión, en consonancia con su vocación, conseguirá otros logros paralelos, y que a lo mejor sin ser consciente de esta realidad.

Estos logros, para beneficio de su entorno, serían:

Satisfacerse con lo realizado, satisfacer lo realizado por su trascendencia, y satisfacer a los demás, que conviven a tu alrededor, por el ejemplo de lo realizado, y del que lo ha realizado.

La persona, que con estas premisas enfoca su vida, pero hacia una eternidad trascendente, suele reflejarlo con otras palabras: ”Realizo mi misión vocacional hacia los demás: santificando lo que hago: mi trabajo, Santificándome con lo que hago. Y ayudo a que los demás se santifiquen en su propio trabajo. Ayudo a que cada cual sea consecuente y acepte su misión”. Y al término santificar cada cual le puede dar el sentido que considere mas positivo e idóneo a sus creencias o ideologías……

Alguien dijo que el mejor milagro para convencer a los demás de algo, era un fraile llamado vulgarmente, por la sabiduría de pueblo, “fray ejemplo”.

Si no eres consecuente con la trascendencia de cómo piensas, terminaras pensando según vives, te dicen o te dirigen. Con lo cual, no serás feliz tú, y por tu responsabilidad hacia los demás, podrás  hacer infeliz a mucha gente. No es fácil ser consecuente sí no te apoyas en firmes valores, siempre llamadas virtudes.

Todo lo anteriormente escrito también le vale a quien esto escribe, sea “mandador” o “mandado”.

Con respeto y afecto hacia los políticos…y a todo aquel profesional que ayude a desarrollar la sociedad.

BUSCAR TU MISIÓN, ENCONTRAR TU MISIÓN, VIVIR RESPONSABLEMENTE TU MISIÓN ES TU MEJOR APORTACIÓN RESPONSABLE A LA SOCIEDAD.