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18.08.08

San Pablo y el genio femenino: Introducción y Lidia, mujer piadosa.

A las 10:02 AM, por Reme
Categorías : General, Las mujeres de San Pablo

INTRODUCCION

Con el pretexto del año jubilar dedicado a San Pablo y gracias a la sugerencia del Santo Padre Benedicto XVI de promover la riqueza de los textos paulinos, verdadero patrimonio de la humanidad, me he propuesto releer los textos del apóstol.
Pero esta vez, con los ojos y el corazón de una mujer que no solo pretende redescubrir en ellos la novedad de la defensa de la dignidad femenina, en la que tanto se empeñó Jesucristo durante toda su predicación, sino que con el osado atrevimiento por mi parte, de desmitificar el machismo atribuido al apóstol durante décadas.

Es obvio que Jesucristo fue un vanguardista en el trato con las mujeres respetando su riqueza humana y espiritual como algo específicamente femenino e imprescindible para el futuro de la humanidad. No solo por considerar su naturaleza propia, ni inferior ni igual a la del hombre, sino que reconoció su dignidad – desde el mismo momento de la creación-, y el papel extraordinario que el genio femenino ha jugado en la construcción de la Iglesia.

De esta manera, a través del ejemplo de las mujeres sencillas, comprometidas, generosas, piadosas, valientes,… que formaron parte en la vida de San Pablo veremos que las palabras del apóstol no solo hicieron en su día temblar las columnas del Imperio, sino que son de una tremenda actualidad; ya que, si leemos con atención sus textos, no distan mucho de las alabanzas, gratitud y compromisos hacia las mujeres de Juan Pablo II en la Mulieris Dignitatem o de las de Benedicto XVI en la Spe salvi.

Todas ellas tienen mucho que enseñarnos. Y estas líneas pretenden, sin ningún pudor, presentar a las “mujeres de San Pablo” y demostrar que, tanto ayer como hoy, la defensa por el apóstol de la dignidad femenina continua vigente.

A muchos de ustedes les puede parecer extraño la tarea que me propongo realizar pero la personalidad, el apasionamiento y la profundidad de Pablo de Tarso siempre me ha fascinado y la actualidad del Año Paulino merece que, como mínimo, intente comprender mejor la verdad, la bondad y la belleza de sus enseñanzas.

Es comprensible que al escuchar, “las mujeres soméntase a sus maridos como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia…Pues así como la Iglesia está sometida a Cristo, así las mujeres han de estarlo a sus maridos en todo”, encasillemos al apóstol de machista trasnochado, de prepotente, de un hombre que supuestamente despreciaba no solo la dignidad de la mujer sino la participación femenina en todos los ámbitos de la vida publica.

Pero basta seguir leyendo el texto para darnos cuenta de la belleza de sus palabras acerca de la dignidad de la mujer y la igualdad de derechos y deberes del hombre y la mujer, creados por Dios para construir juntos el destino de la humanidad: “Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada. Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie aborreció jamás su propia carne: antes bien la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia, pues somos miembros de su Cuerpo”.

Más aún: me atrevo a afirmar que su predicación no puede ser prejuzgada de misoginia. Al contrario. A pesar de su educación, de la cultura y las tradiciones de su tiempo, este problema nunca existió para él, puesto que para San Pablo, todos tenemos los mismos derechos y obligaciones no solo en trasformar nuestros corazones al escuchar sus enseñanzas y hacerlas vida, sino en la misión evangelizadora que nuestro Señor Jesucristo quiere para cada uno de nosotros: cambiar el mundo para que Cristo reine en la tierra.

1. LIDIA, MUJER PIADOSA

“Zarpando, pues, de Troas, vinimos con rumbo directo a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis; y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días. Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedamos". (Hechos 16:11-15)

La primera cristiana de Europa

La primera mujer que aparece en los Hechos de los Apóstoles relacionada con San Pablo es una gentil procedente de la Tiatira del Apocalipsis, comerciante de telas y de púrpura llamada Lidia, la tintorera.

A pesar de la buena posición económica y social en la que se encontraba, gracias a su negocio familiar asequible únicamente a ciudadanos de lujo, Lidia no se hizo célebre por esto. Al contrario. Si por algo ha pasado a la historia ha sido por ser la primera cristiana europea, ya que, mientras escuchaba atentamente las palabras del apóstol, el “Señor abrió su corazón”, creyó, se arrepintió de sus pecados y se bautizó, junto a toda su familia, creando así el primer grupo de creyentes-la primera Iglesia- del continente europeo.

Pero no fue solamente su conversión, su fidelidad y su gran afán apostólico lo que la engrandeció. Más bien, suponemos que fue su valentía, su bien ganada autoridad y su generosidad al abrir las puertas de su casa como lugar de culto y predicación, creando asi la primera iglesia domestica,mostrando así su enorme agradecimiento por el regalo de la fe: “Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedamos”.

Iglesias domesticas

“Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedamos”.

Lidia, mostrando así su enorme agradecimiento por el regalo de la fe, no dudo en abrir las puertas de su hogar, para que fuera utilizada como escuela de vida cristiana capaz de trasformar el mundo. Pues nadie duda que la intimidad del hogar, en un clima de amor…., es el lugar idóneo para aprender las virtudes humanas y sobrenaturales necesarias para nuestra tarea apostólica.

Por esto, es grato observar como la historia de Lidia es un ejemplo vivo de todas aquellas mujeres que han sabido convertir sus hogares en iglesias domesticas, reforzando así el importante papel de la mujer en la evangelización, en el compromiso con las enseñanzas de Jesucristo y en la colaboración sin límites con los apóstoles.

Además, hay que señalar la delicia que supone observar como Lidia, superando todos los prejuicios culturales de la época, discriminatorios de la mujer, no dudo en abrir las puertas de su casa a los discípulos del Maestro. Es más, gracias a su gran coraje y osadía, fue la precursora, junto a las Santas Mujeres que supieron estar a los pies de la Cruz con una valentía inigualable por los apóstoles, de la eliminación de la trasnochada discriminación de la mujer en la Iglesia, puesto que “ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. (Ga 3, 28).

Nadie dudad de que ser mujer piadosa imprime un carácter especial, un espíritu de comunión con Dios que le lleva no solo a servir, sino a realizar obras buenas por Dios y por la Iglesia con una extraordinaria docilidad. Resta añadir que en aquella época era el único modo en que la mujer podía demostrar su amor y su compromiso con la Palabra de Dios, ya que no estaba autorizada a hablar ni a enseñar. Pero no por ello, se infravalora ni un ápice la aportación de su “genio femenino” a la misión salvífica de Jesucristo, imprescindible para la expansión de la Iglesia en Europa.

“Buscarle, encontrarle, tratarle, amarle”

Este “hacer hacer” o simplemente “hacer para” es una cualidad que no por silenciosa es menos grandiosa ante la mirada atenta de nuestro Señor, puesto que embellece el corazón de aquella mujer que lo realiza.
Al contario. “Buscarle, encontrarle, tratarle, amarle” es el esfuerzo que necesitamos para realizar nuestra misión. Ya que, nuestro servicio es compartir, es amar sabiendo que sólo ama el que sabe que Alguien le ama. “Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad” (1Jn 3,18-19).

Festividad de Santa Lidia: 3 de agosto

9 comentarios

Cuando situamos un texto como

“las mujeres soméntase a sus maridos como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia…Pues así como la Iglesia está sometida a Cristo, así las mujeres han de estarlo a sus maridos en todo”,

NO; NO ES LÓGICO (perdón, no sé poner negritas ni cursivas) que "encasillemos al apóstol de machista trasnochado, de prepotente, de un hombre que supuestamente despreciaba no solo la dignidad de la mujer ...etc"

Es u texto que hay que entender en su situición histórico-geogrçafica-ideológica etc, yalgunos otros parámetros culturales y demás ayudan a situarlo en su lugar y facilitan la comprensión vente siglos después.

Lo que SÍes lógico es que encasillemos com "machista trasnochado, prepotente, de persona que desprecia no solo la dignidad de la mujer sino la participación femenina en todos los ámbitos de la vida publica" a quienes mantienen esa cita en su mismísima literalidad veinte siglos después y en contextos absolutamente diferentes.
18/08/08 12:17 PM
MER

Perdona por haber eliminado tú comentario. Estoy con un ordenador prestado y no me aclaro mucho. Lo siento.

Tienes toda la razón. Los textos de San Pablo leidos con ojos de mujer son apasionantes. Es una pasada ver que, como pasa con el mensaje de Jesucristo,cada palabra, cada gesto, cada silencio del apostol sigue estando de tremenda actualidad.

¿Qué tal las vacaciones?
18/08/08 2:22 PM
No te preocupes Reme. Esto de las tecnologías es lo que tiene :)
19/08/08 7:57 PM
Me ha gustado mucho el texto y la idea. Espero que lo continúes. Una forma genial de aprovechar el año de San Pablo.

¿La foto es de un icono de Sta. Lidia o es una santa genérica?

Un saludo.
19/08/08 9:43 PM
Una pequeña crítica que me atrevo a hacer. Yo no diría que Cristo fue un "un vanguardista en el trato con las mujeres", como si simplemente se hubiera adelantado a su tiempo y hubiese conseguido llegar al nivel de la época moderna.

A mi juicio, Jesucristo comprendía a las mujeres (y a los hombres) mucho mejor que nosotros. Por eso precisamente, nuestra época tiene tanto que aprender de él como el s. I, el s. X o el s. XXXII.

Un saludo.
19/08/08 9:47 PM
Bruno
No se puede negar que el pensamiento de Jesucristo aportó un avance sobre la reivindicación de la dignidad de la mujer y su papel en la Iglesia. Podemos llamarle vanguardista, novedoso o revolucionario, pero no hay duda de que en la sociedad y el tiempo en que se desarrolló , al igual que hoy en día, su mensaje sorprende, admira , desconcierta.


De la foto de Santa Lidia no te puedo decir gran cosa. La encontré entre varias en Internet.Esta fue la que más me gustó.
23/08/08 10:25 AM
Cristo no tuvo ningún disgusto con ninguna mujer:Le piropean a su madre,le sirven con sus bienes, le rompen un frasco de perfume caro, le ungen los pies, le sirven con sus bienes.
Al final de su vida Claudia Prócula intenta salvarlo sin éxito, Verónica se la juega, magdalena se queda hasta el final con la Madre y las otras dos .
Las mujeres debieron ver en El alguien que reivindicaba su dignidad y Reme sobre eso que has dicho del papel de la mujer a mi me parece que la Iglesia ha sido institución menos discriminatoria con la mujer, más o menos igual que con el laico varón que hasta el siglo veinte también estaba algo marginado. En la Igleisa las mujeres podían fundar instituciones con las mismas trabas que se los ponían a los hombres, podían dirigir conventos y el sacerdote sólo aparecía por allí a impartir sacramnetos pero no a dirigir.Creo que no se ha valordo con justicia a la iglesia en este caso.
23/08/08 6:01 PM
Hola, Reme:

Desde hace mucho sé que Pablo fue, para su tiempo (para todos los tiempos, en realidad), un revolucionario feminista... en el mejor sentido del término.

Por lo demás, me es grato comprobar que te apoyas en la Palabra.

Un cordial saludo.
29/08/08 11:30 AM
Hola Reme y todos:

Más que erudición -a veces desproporcionada y poco práctica en muchos lugares de internet y fuera de contexto- nos transmites ilusión por las cosas buenas, intuición y nuevas maneras de revivir lo bueno. Eso esperamos en cada post tuyo. Gracias una vez más, Reme.

Por cierto, muy, muy recomendables
-hay otras muy buenas, claro- las siguientes obras sobre San Pablo:

Pablo, perfil psicológico de un apóstol, de
Darío Gutiérrez Martín. Acercamiento a la personalidad de san Pablo a través de sus Cartas y del relato de los Hechos de los Apóstoles. El libro expone, en primer lugar, los datos que tenemos sobre san Pablo y las ideas madre de su pensamiento. A continuación, se centra en las características más sobresalientes de su psicología: su fuerza de voluntad, su actividad misionera, su solicitud por todas las personas. Los últimos dos capítulos abordan los temas de la armonía e integración de su personalidad y de la universalidad que empapa todo su ser y su pensar. (BAC, Madrid, 1999).

Y muy especialmente:

"San Pablo, heraldo de Cristo" de Josef Holzner,
Donde, dentro de las limitaciones lógicas de un libro escrito hace 70 años, se conjugan hábilmente exégesis, teología y filosofía, historia, geografía y arqueología. (Herder, Barcelona, 2007, 16ª imp., 560 págs.)

Saludos a todos y feliz "Curso Nuevo",

Nacho
31/08/08 12:44 PM

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Remedios Falaguera

Remedios Falaguera

Diplomada en Magisterio por Edetania (Valencia) y en Periodismo por la Universidad Internacional de Cataluña (UIC). Casada desde hace 25 años actualmente compagina su trabajo de madre y de periodista con su gran afición: reivindicar el «genio femenino» como columna vertebral que humanice al ser humano en el ámbito familiar, educativo, político, económico, cultural y eclesial.

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