21.10.17

Pequeños gestos que nos hacen católicos (I)

Estoy segura que no me creerán cuando les diga que no fue hasta hace cerca de ocho años que conocí personalmente a un sacerdote cabalmente católico.

Lo identifiqué por lo siguiente: vestía sotana todo el día sin importar el clima, rezaba el rosario y  todos los tiempos de la liturgia de las horas, celebraba misa diaria y, en su tiempo libre, vestía con pudor.

Fue una revelación que cambió mi vida porque, desde entonces, me volví exigente conmigo misma por lo que empecé a consolidar gestos externos que ya realizaba o a adquirir algunos nuevos que me revelaran como persona católica; así fue como, por ejemplo, nunca olvido persignarme y dar gracias por los alimentos cuando los consumo en público.  

Cuál es el beneficio? El principal beneficio consiste en que darás testimonio público de tu adhesión a Cristo, cosa que no quedará sin recompensa ya que, para empezar, notarás que la gracia te va transformando en una persona que no teme mostrar sus convicciones.

Cosa a la que no viene mal acostumbrarse ya que, en nuestros días, si te muestras como católico te joroban y si no lo haces, tambièn. O sea, te joroban de todas formas. Que tu alma y cuerpo muestren un mismo sentir les dará mucho què hablar. No desprecies la oportunidad.  

Así que, sin más, te presento 10 pequeños gestos que darán forma católica a tu manera de ser:

  1. Persignarte cuando pasas ante un templo católico (¡asegúrate que lo sea!)
  2. Dar gracias por los alimentos cuando los consumes en público
  3. Rezar el rosario en el autobús
  4. Vestir de manera pudorosa o, dicho de otra forma, evitando el escándalo
  5. Esmerarte en un trato delicado hacia los demás, principalmente, hacia las personas odiosas
  6. Hacer reverencia cuando traspasas el umbral del templo (muchos católicos entran al santuario como perro por su  casa)
  7. Cargar y utilizar agua bendita y compartirla cuando lo consideres necesario
  8. Tener en tu escritorio en casa o en el trabajo un crucifijo, estampita o cualquier otro signo que exprese claramente tu fe
  9. Manifestar gratitud y entusiasmo por el éxito o buenaventura en los demás
  10. Asistir a misa o visitar el Santísimo durante tu hora de almuerzo en el trabajo

Son incontables los gestos que puedes realizar con los que, por gracia, verás grandes cambios en tu vida y no solo eso, sino en la vida de los demás. 

Más adelante te presentaré algunos más.

Tú, lector, siéntete libre de sugerir otros. 

19.10.17

Ante enemigos monumentales (III)

Los católicos nos encontramos ante enemigos monumentales: uno externo, que es la Ideología de Género y, otro interno, que es la Apostasía.

Si algo hubiese que reclamar sería el que se nos dejase solos dando la batalla o, en el peor de los casos, que quien tuviese la responsabilidad de protegernos no lo hiciese por sumarse a las filas enemigas.

A muchos podría escandalizar dicha posibilidad pero, les aseguro, no es algo imposible ya que sabemos de quienes han evitado dar la batalla ante los enemigos de Dios o de otros que, si no se abstuvieron abiertamente, no hicieron lo que a su deber de estado correspondía.  

De tal forma que, no es imposible que llegásemos a ver a un delegado de Cristo facilitando el ataque enemigo hacia quienes es su deber de estado proteger.

Cuál sería la causa? La causa serìa el que su soberbia desarrollara una mala teologìa. 

Tan mala teología como la que establece ruptura en la unidad cuerpo/alma para exaltar el alma por sobre el cuerpo con lo que deja al cuerpo a merced de las propias decisiones las que, sin duda, provocan que se termine aborreciéndole. 

Basta conocer la magnitud del odio que la Ideologìa de Gènero manifiesta hacia el cuerpo al promover el aborto y la FIVet y el odio, que por otro lado, expresa el Apòstata cuando promueve la eutanasia o cuando sostiene que no reside mal en el adulterio o en el ejercicio de la homosexualidad.

Es precisamente en este punto donde la Ideología de Género y la Apostasía se encuentran y hacen frente común al presentarse como enemigos de Dios y de sus criaturas.

De ahì que estemos ante enemigos monumentales.

Al grado que ni David tuvo tan magnífica oportunidad para contemplar la victoria del Altìsimo.

Victoria que será alcanzada en los millones de bautizados de quienes, pese a que se les escucha decir que la presente situación hasta “les ha quitado las ganas de vivir”, sin embargo, añaden con soltura que “no están dispuestos a ceder sino hasta que Dios mande”.

Victoria que, sin duda, ya se deja ver en lo espinado de su corazón.

Asì es, por millones se cuentan los guerreros que caminan sobre el campo de batalla con la fe intacta, firme en la esperanza y sin claudicar en la caridad debido a su amor a Dios y a sus hermanos. 

Muchos son los que vienen sufriendo y expíando por los pecados de la Iglesia y del mundo entero.

Son muchos los que, por unir su sufrimiento al de Cristo, colaboran en su obra de redención.

Muchos son los que, con auxilio de la gracia, ayudan a Cristo a salvar la Iglesia. 

Escondidos en sus llagas, Cristo mismo batalla por ellos.

Al lado del también escondido Corazòn de Santa Marìa.

 

16.10.17

12 (de las múltiples) bondades de tu pontificado (II)

1 era. Bondad: “Lo que importa en la vida es saber que somos amados de Cristo y que le amamos de vuelta” decía san Juan Pablo II y es lo principal que he aprendido de tu pontificado ya que, una vez nos sabemos amados y que por gracia Le amamos de vuelta, no parece que tenga mayor importancia el que te haya colocado el Señor como signo de contradicción.

Lo que me lleva a la:

2da. Bondad: La figura del papa recupera el lugar que habìa perdido. El papa ha dejado de ser un semi-dios y ha pasado a ser la figura de quien tambièn podemos recibir el amargo del vinagre y dolor de la Pasión debido a que, las consecuencias de sus acciones, nos reveladan la amplitud y profundidad del pecado personal y comunitario por el que debemos expiar y pedir perdón. 

Cosa que me hace llegar a la:

3ra Bondad: Reconocemos que el Señor purifica a sus elegidos mediante del dolor que sufren por los pecados de la Iglesia. Si no, de què otra manera nos hubiésemos dispuesto a buscar un veraz discernimiento entre el bien y el mal? Si no, de que otra forma hubiésemos intensificado el ayuno, penitencia, oración, sacramentos y Eucaristía frecuentes si no hubiese sido porque del Vicario de Cristo es imposible recibir orientación certera?

Lo que me conduce a la:

4ta. Bondad: Reconocemos que una buena teología es necesaria para discernir el bien del mal y necesaria la fidelidad a la tradición para el crecimiento humano y espiritual. De dónde si no, habrían aparecido guerreros dispuestos al martirio si no es porque la Verdad y la Fidelidad se han presentado ante sus ojos con una nitidez aplastante debido a su buena teología?

Según lo que llego a la:

5ta Bondad: Hemos aceptado el martirio como la única opción. Ya que, dado lo que haces y dices, cuáles otras opciones nos dejas, amado papa? Unirnos a tu afición por Lutero o a tus propuestas sobre el cambio climático? Podría ser que nos uniéramos a tu propuesta de la Misericordia pero la incertidumbre es mucha dada la teología que la sustenta. O, será que esperas que guardemos silencio ante la persecución que sufren quienes exponen sus inquietudes respecto a la mala teología que vienes desarrollando?

De donde encuentro la:

6ta Bondad: Aceptamos que estamos viviendo un tiempo terrible en el que impera una mala teología. La buena teología, apoyada en la gracia, es la que ha servido a la Iglesia en su misión de salvar almas. La mala teología, en cambio, por estar desprovista del auxilio de la gracia, no sirve a la salvación. La prueba está en que el Señor, de manera temprana, inspiró a Tomás de Aquino para que su buena teología que sirviera de tanto en tanto para corregir el arrojo de nuestra soberbia.

Con lo que llego a la:

7ma Bondad: Hemos aprendido a distinguir entre buena y mala teología y, por lo mismo, nos hemos afianzado en nuestra fe recurriendo al Catecismo siguiendo a aquellos pastores que conocen y difunden sus enseñanzas. El Catecismo es nuestro último bastión a falta del cumplimiento de tu deber de estado como es confirmarnos en la fe y la moral de la Iglesia, aunque –con  nuevo dolor- hemos sabido que  pretendes modificar el Catecismo en relación a “la pena de muerte” tal como si hasta ahora la Iglesia hubiese estado equivocada en sus enseñanzas.

Sin lo que no llegarìa a la:

8va Bondad: Nos hemos afirmado en la certeza de que la Iglesia no se equivoca. Se han equivocado muchos papas, seguirán haciéndolo, incluso, alguno podría estar haciendo tambalear los fundamentos a la manera en que la flagelación hizo tambalear a Nuestro Señor Jesucristo, sin embargo, su Sacratísimo Corazón ha triunfado y triunfará toda vez que cada uno lo ame de vuelta.

De ahí que caiga en la cuenta de la:

9na Bondad: Hemos reconocidos que los más seguro es retornar a las raíces tal como cuando Pablo a los Gálatas comunica: “El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Ga 2, 20) lo que el Catecismo (478) amplía al decir que “Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y amado a todos y a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno”. Cosa que  viene a ser oportuno recordar este martes 17 de octubre del 2017 en que celebramos a Santa Margarita de Alacoque por quien sabemos el Señor le expresó, tal como si se estuviera dirigiendo a ti exclusivamente: “Mira este corazón mío, que a pesar de consumirse en amor abrasador por los hombres, no recibe de los cristianos otra cosa que sacrilegio, desprecio, indiferencia e ingratitud, aún en el mismo sacramento de mi amor. Pero lo que traspasa mi Corazón más desgarradoramente es que estos insultos los recibo de personas consagradas especialmente a mi servicio". Personas consagras a quienes, por deber de oficio, tendrías que estar mostrando con insistencia su Corazón traspasado.

Lo que me hace pensar que existe una:

10ma Bondad: Hemos aceptado que las mayores ofensas que recibe Nuestro Señor son de parte de sus consagrados. Cuando aceptamos que es así y no de otra manera surge la pregunta: “¿Quién va a salvar a nuestra Iglesia?” A lo que Monseñor Fulton Sheen responde: “No van a ser nuestros obispos ni nuestros sacerdotes o religiosos. Dependerá de ustedes, el pueblo. Ustedes tienen la mente, los ojos, los oídos para salvar a la Iglesia. Su misión es velar por que sus sacerdotes actúen como sacerdotes, sus obispos como obispos y sus religiosos como religiosos”.

De ahí que haya dado con la:

11ma Bondad: Hemos aceptado que, desde el papa hasta el más pequeño de los consagrados, necesita conversión.  Ante el hecho, al pueblo de Dios en estado de gracia, nos toca amar pero tambièn combatir los errores teológicos; expiar por sus pecados pero tambièn orar por su conversión. En esta línea y, en virtud de las promesas hechas a Santa Margarita, oportuno sería pedirte, amado papa, te consagres públicamente al Sagrado Corazón.  Te lo pedimos para que recibas la gracia necesaria a tu estado que contribuirá a que exista paz en la Iglesia y para que, a la vez, seamos consolados en nuestras penas. Para que el Señor sea para ti refugio seguro durante toda tu vida y, sobre todo, en la hora de tu muerte. Para que derrame abundantes bendiciones sobre todas tus empresas y bendiga tu casa cuando la imagen de su Sagrado Corazón sea expuesta y venerada. Para que tú, siendo pecador, encuentres en su Corazón el océano infinito de su misericordia. Para que tu alma tibia se vuelva fervorosa y para que, siendo fervorosa, sea elevada a gran perfección. Para que recibas talento para mover los corazones más empedernidos y para que, cuando propagues la devoción a su Sagrado Corazón, tu nombre quede escrito en el Suyo por siempre y jamás borrado. Para que, en el exceso de su misericordia, su amor todopoderoso te conceda la gracia de la perseverancia final al recibir la comunión en estado de gracia los nueve primeros viernes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción así como por tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final tras haber ofrecido cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas por los consagrados contra el Santísimo Sacramento. Si así lo hicieras no morirás en pecado ni sin la recepción de los sacramentos. Su Corazón será seguro refugio en aquel momento supremo.

Cosa que me lleva a la:

12ma Bondad: Reconocer que para salvar a la Iglesia es imperativo que, empezando por el ejemplo que nos diera el papa, adquiramos y propaguemos la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

 

6.10.17

¿Procura el Señor por todos los medios, hasta por nuestro medio, la salvación de las almas?

Es muy hermoso e interesante ir reconociendo los medios que el Señor utiliza para asignarnos tareas específicas durante la presente crisis.

Pienso, por ejemplo, en David (Alonso Gracián) y María Arratibel, en el padre Javier Sánchez, en Pedro Luis Llera así como en Luis Fernando.

A cada uno de ellos y, a cada uno de quienes colaboran con la gracia, nos coloca como candiles sobre la mesa para que así, la luz que en dones, virtudes y talentos nos ha regalado, brille tal como debe ser, para mayor gloria de Dios y santificación de las almas.

David, por ejemplo, podría haber sospechado unos cinco años atrás que se vería escribiendo en un blog del que beberíamos la verdad que arroja el tomismo? María Arratibel, se imaginaba de protagonista de un documental producido por su hermano agnóstico? Pedro Luis, se veía de director de colegio católico en medio de una sociedad decadente? El padre Javier, se imaginaba con parroquia y trabajando sin descanso por la formación espiritual y litúrgica de las almas? Se imaginaba Luis Fernando comentando los evangelios y a los santos padres?

O, me imaginaba a mi misma viviendo un estilo de vida semejante al de quien hace votos de pobreza, castidad y obediencia?

De ninguna manera.

Cada uno, por separado, tiene una tarea asignada la que, en conjunto, es de una tal fuerza y superioridad que solo puede venir de Dios.

Así como Dios, en medio de la oscuridad, ha brillado, brilla y brillará por siempre. 

Sin mérito alguno ya que no se ha hecho otra cosa que colaborar con la gracia en adhesión a Su voluntad.

Así como de mis amigos españoles podría decir de muchos otros, tal como mi párroco, quien –justo hace un año- ha sido asignado por primera vez como pastor de almas en una parroquia con una paupérrima evangelización.

¿Procura el Señor por todos los medios, hasta por nuestro medio, la salvación de las almas?

¡La procura!

Infinidad de personas se encuentran bajo las mismas circunstancias; aunque la mayoría, apenas cae en la cuenta; sin embargo, el que se enteren o no, no tiene mayor importancia ya que Dios hace todo bien y todo tiene su tiempo.

Eso sí, procuremos un poco del silencio y la oración de la vida contemplativa para que podamos conocerLe, amarLe y servirLe mejor.

Diantre! Porque, es la pura verdad que, entre más se Le conoce más se Le ama y más se desea servirLe mejor.

¡Todo es gracia!

 

30.09.17

Dulce Cristo en la tierra (I)

el que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió” Mt 10,40

El día que te conocí

Te conocí en la tremenda atracción que despertó en mi la manera en la que vivió la enfermedad y el sufrimiento san Juan Pablo II y en la gallardía con la que Benedicto XI conservó intacta la fe y moral de la Iglesia por lo que no pude menos que saltar de alegría el día en que, tras el “habemus papam” te nombraron sucesor de Pedro.

Habría querido escribirte para entonces pero se me hizo imposible ya que para esos días mi padre agonizaba; poco después de tu elección murió en su cama rodeado de su familia.

Una vez ido papá, durante el año de duelo, empecé a seguirte como lo hice con papa Benedicto XVI durante todo el perìodo que ejerciò el ministerio petrino; estuve a su lado en las buenas y en las malas, tal como lo hice con papá.

Acompañar diariamente al papa, beber de sus enseñanzas y darlas a conocer, había llegado a ser habitual en mi por lo que, no iba a ser diferente una vez fuiste nombrado en línea con tu antecesor.

Desde aquél día, bendito día, en que dijiste “Quién soy yo para juzgar?”, llena de contrariedad, continué lo que había venido haciendo en redes sociales desde el 2010 como era ofrecer el contexto de tus palabras para, de esa manera, apoyar a mis hermanos en su comprensión dado que los medios de comunicación seculares habían adquirido el hábito de distorsionarlas provocando gran confusión entre nosotros.

Sin embargo, de poco sirvió, como sirvieron de poco las decenas de tweets que por largo tiempo  envié a @pontifex suplicando que, por amor a Cristo y a su Iglesia, construyeras las frases de manera que les evitaras a los enemigos de la Iglesia elaborar con ellas armas para herir la unidad de la Iglesia.

Por esos días, ahora lo recuerdo, estaba en discusiones con una querida amiga de Tucumán que estaba enardecida debido a tu elección. Mucho enfatizaba en que había sido la más nefasta. Que estaba al borde de perder la fe. Le resultaba incomprensible que Dios Altísimo permitiera el que llegaras a la silla de Pedro.

Obviamente, te defendí y le rogué que te diera una oportunidad, diciéndole: - “Dale un año. Es todo lo que pido. Un año para que papa Francisco se habitúe a su papel de pontífice y para que evitemos caer en desesperación”

Ese día perdí a mi amiga.

No quiso darte ni siquiera esa oportunidad. Más tarde supe que se había hundido en la desesperaciòn e impotencia al verse ante un obispo de Roma a quien, aparentemente, conocía mejor que yo durante sus días como obispo de Buenos Aires.

Yo, en cambio, te di la oportunidad ya que tiendo a pensar siempre bien de las personas por lo que, para conocerte dediqué, no uno, sino tres años de mi vida.

Al mencionarte este suceso con mi amiga y, sobre todo al darte a conocer el resultado, espero que por tu gran amor a las almas, percibas algunos asuntos importantes:

- Tu esmerada labor pastoral como obispo de Buenos Aires había rendido dulces frutos pero tambièn amargos y, continua siendo asì… 

-  Existimos multitud de ovejas que, tal como lo pediste aquél día en el balcón, hemos venido orando intensamente por ti y amándote en la medida en que hemos colaborado con la gracia.

De tal forma que, ten la seguridad de que cualquier cosa que diga de ahora en adelante, corresponde a quien en fidelidad y obediencia, con amor entrañable por Cristo y una pasión por su Iglesia a toda prueba, te ha recibido como a su “dulce Cristo en la tierra” debido a que así Nuestro Señor Jesucristo lo ha querido.  

«¡Oh Dios eterno!, recibe el sacrificio de mi vida en beneficio de este Cuerpo Místico de la Santa Iglesia. No tengo otra cosa que dar, sino lo que me has dado a mí»
Santa Catalina de Siena