Pan de naranja

No se puede decir que mi vida sea, ni por asomo, la que fue durante toda mi vida y, sin embargo, mentiría si dijera que no existe en ella grandes porciones de bondad, verdad y belleza.

Siendo casera, recojo en mi hogar a adultos quienes, por una u otra razón, no poseen o no están en su casa con sus familias lo que significa que nuestras historias convergen en lo que ha sido para mi lugar de frecuentes y dichosos encuentros de amor filial los que, por cierto, extraño muchísimo.

Compartimos en mayor o menor grado cierto sentido de pérdida o ausencia. 

Al día de hoy, este lugar extraordinariamente hermoso que Dios me ha prestado para vivir, reúne a personas que voluntariamente o no, transitan por la vida en soledad cosa que, ciertamente, incorpora cierto grado de nostalgia a pesar de la camaradería que existe entre nosotros.

Somos personas con nostalgia incorporada, por decirlo de manera graciosa, tal como cualquiera que se sabe peregrino de camino al cielo.  

Tampoco se puede decir que ahora disponga de tiempo como para hacer lo que me gusta tal como pintar cerámica, escribir en este blog o frecuentar el supermercado en el que papá y yo adquiríamos infinidad de productos de los que disfrutábamos tanto.

Sentido de privación y sentimiento de lejanía también están aquí presentes. 

Ayer, como disponía de un dinerito extra, con la excusa de buscar un producto con el que acostumbraba hacer un pastel, me dejé llegar hasta el AutoMercado solo para darme cuenta, con gran decepción, que ya no lo venden; sin embargo, por no partir con las manos vacías me fui a la sección de la panadería buscando algo rico que mi bolsillo pudiera costear.

Allá, en el más lejano rincón, hallé un precioso pan de naranja que he disfrutado con mis inquilinos a quienes he convidado a tomar café.  

Como les digo, de mucho no dispongo pero les aseguro que, indefectiblemente, la gracia se las agencia para que encuentre lo suyo en lo cotidiano tal como es asistir a misa entre semana solo para confirmar una y otra vez el buen párroco que tenemos o, sacar el rato para, entre lo que barro y limpio, sentarme a mirar el paisaje mientras en lo hondo de mi ser mi espíritu retorna a su Fuente con la naturalidad con la que un papalote, después de haber gozado del ajetreo del viento, es atraído hacia su Dueño y Creador.   

Sin lugar a dudas, la vida de los santos, no fue una vida de placer; de hecho, por amor eran movidos a desprenderse de sus afectos y posesiones e –incluso- pedían al Señor sufrimientos pero, estoy segura que -aunque no soy santo de ese calibre- al igual que a ellos, el Espíritu de Dios me agraciará para sobrellevar gozosamente y en paz la carga de nostalgia que llevo incorporada mientras me regocijo en la certeza de que siempre, en el más remoto rincón de la panadería, hallaré para deleite de otros y el mío propio, rebanadas de bondad, verdad y belleza contenidas en lo bueno, bonito y barato de un simple pan de naranja.

 

7 comentarios

  
Albert L
Una delicia de artículo, en todos los sentidos ;-). Ahora me entran ganas de comer pan de naranja.

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Si, a mis inquilinos les encantó. Suena muy apetitoso.
Gracias,
05/06/16 6:25 PM
  
Isabel
Muy bonito y entrañable artículo en el que me he sentido retratada en muchos de sus sentimientos y circunstancias.

Dios la bendiga Maricruz.

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Bendiciones, también, Isabel.
05/06/16 8:56 PM
  
Pepito
Y si al pan de naranja se le acompaña con un tragito de rampope, entonces es el no va más. ¿Nos podrías dar, Maricruz, la receta del pan de naranja?

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Con un tragito de rompope vendría muy bien o con un te inglés.
La receta no la tengo y nunca el pan me ha salido bien.
La que era un artista en elaborarlo era mamá.
05/06/16 9:06 PM
  
Anónimo...
Me alegro que se lo pasen bien. No obstante, les dejo mi última lectura del día (de hoy), de JOSEPH RATZINGER, para que dispongan de alguna reflexión sobre la que invertir mejor su tiempo.

'La FE se disuelve donde se somete al principio de la mayoría. ¿Porqué debería estar obligado a creer lo que aprueba hoy una mayoría que quizás mañana sea sustituida por una mayoría opuesta?

O bien en la FE de la Iglesia hay una legitimación diferente a la del libre opinar humano, o no la hay. En caso de que no la haya, entonces no hay FE, sino que cada uno piensa lo que le parece más oportuno. En caso de que exista; es decir, si DIOS nos ha hablado realmente y debemos ser fieles a su Palabra, entonces no cuentan las mayorías casuales (temporales).'

JOSPEH RATZINGER en su tomo PREDICADORES DE LA PALABRA Y SERVIDORES DE VUESTRA ALEGRÍA (Obras Completas), refiriéndose a la tan cacareada DEMOCRATIZACIÓN DE LOS FUNDAMENTOS DE LA IGLESIA que tanto defienden los que menos respeto muestras por la FE.

Buen día.

: )
06/06/16 1:50 PM
  
monchito
El post es muy sencillo, tanto que impacta en lo más íntimo al ser humano, al tiempo que hermoso y bello.- Aquello que a simple vista no le damos importancia porque nos parece sin interés alguno, es precisamente donde se esconde el elixir mas dulce y agradable.- Agradezco haber tropezado con esta breve, pero jugosa exposición que hoy nos presenta Maricruz.- Tú puedes dar lecciones de vida a cuantos lo necesitamos, que somos muchos, para aprender a cruzar las horas de cada día en la mejor intimidad y compañía.- El pan puede ser de naranja, o simplemente pan, siempre que esté adobado con cariño y mucho amor.- Estos artículos rezuman vida, no como otros de los que ya estamos cansados y hastiados.- Felicidades.-
06/06/16 6:03 PM
  
Juan de los Palotes
Muy bueno, Maricruz. La Iglesia doméstica, y el pan de naranja.
09/06/16 3:15 AM
  
Anónimo...
Yo también soy MISERICORDIOSO y PERDONO a la Iglesia (me niego a odiar, a condenar o a castigar), estoy de acuerdo con ella en el 90% de su doctrina y me creo las Sagradas Escrituras...

Pero no olvido (sería una inconsciente y un irresponsable)... que JUDÁS también recibió la Eucaristía.

Un abrazo fraternal.

: )
12/06/16 7:29 PM

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