Monseñor Cañizares: gracias por ejercer de auténtico Primado

Ante la tibieza y la risas necias de otros, el Cardenal Primado de España pone las cosas en su sitio. Yo se lo agradezco de corazón.

PALABRAS EN EL ACTO DE TOMA DE POSESIÓN DEL SR. DEÁN DEL CABILDO PRIMADO

S. I. Catedral Primada
15 de marzo de 2007

Estamos asistiendo a un acto importante, aunque normal, en la vida del Cabildo de la Catedral de Toledo: un Capitular sucede a otro en la presidencia de este gran Cabildo, que, por historia y por tantos motivos, merece todo reconocimiento por su misión al servicio de la Iglesia. Antes de otras consideraciones, quiero y debo agradecer de todo corazón la muy buena labor llevada a cabo por el hasta hoy Deán de la Catedral, el M. I. D. Santiago Calvo Valencia; su trayectoria al servicio, muchas veces silencioso, de la Iglesia y su fidelidad son admirables; sólo Dios conoce bien cual ha sido su obra, que personalmente reconozco y públicamente quiero y debo subrayar, por eso el agradecimiento amplio y sin ningún límite de mi parte, del conjunto del Cabildo y de toda la diócesis. Doy la bienvenida y mi felicitación al nuevo Deán, el M. I. D. Juan Sánchez Rodríguez, elegido conforme a los nuevos Estatutos de la lista de tres nombres propuesta por el propio Cabildo. Le encomiendo esta tarea con la confianza que siempre pongo en mis colaboradores. Es mucha la tarea que le espera, porque hemos de hacer de la Catedral el lugar que le corresponde en la diócesis en cuanto Iglesia madre y sede de la cátedra episcopal. Todos esperamos que sea una Catedral modélica, no sólo por su rico y bellísimo patrimonio, único, sino por su misión eclesial en esta etapa de la historia. No estará solo; además de la ayuda del Señor, de la Santísima Virgen y de los Santos, contará, sin duda, con la espléndida y total colaboración del resto de los hermanos Capitulares y con mi aliento y apoyo. La Catedral por ser lo que es ha de cobrar un protagonismo y un papel muy activo en nuestra diócesis yen nuestra ciudad de Toledo. Mi agradecimiento también a todos y cada uno de los Sres. Capitulares, en ejercicio y eméritos, que constituyen un gran Cabildo, del que podemos estar muy contentos en toda la diócesis, porque, sin duda, tenemos un gran Cabildo.

No puedo en este día, ante la presencia de todos ustedes, y desde la cátedra de Pastor diocesano, no referirme a hechos dolorosos que estos días nos hacen sufrir a todos y que denotan una situación social en España que debemos superar, si no queremos conducirnos por derroteros de quiebra de humanidad y moral. Me refiero, por una parte, a la consumación en Granada de una acción de eutanasia, o de suicidio asistido, en un Hospital público fundado por san Juan de Dios y Antón Martín, fuera de la jurisdicción de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios; que Dios tenga misericordia de doña Inmaculada: es lo que nos cabe hacer, orar por ella; pero también manifestar el rechazo a tales prácticas, a tanta propaganda que dispone favorablemente a la eutanasia, así como extremar los cuidados a los enfermos con enfermedades incurables y degenerativas para acompañarles, estar a su lado con amor, ayudarles a descubrir el sentido del dolor y el sufrimiento, mostrarles nuestra solicitud humana y cristiana, y levantar su ánimo, su fe y su esperanza.

Por otra parte, tenemos la película reciente sobre Santa Teresa, así como su obsceno cartel anunciador, que sólo merece olvido por lo blasfemo de la foto publicitaria y por la gravedad de la visión tan distorsionada e insultante, tan falsa y denigratoria, de la figura, de la mujer, de la santa más grande de la España de todos los tiempos y una de las cotas más altas de la humanidad.

Por otra parte, me refiero también a las fotos blasfemas que en estos días están en casi todas las bocas y medios de comunicación. Con un profundísimo dolor, con indignación suma, y con el rechazo más absoluto, he tenido noticia de estas fotos blasfemas expuestas en una exposición fotográfica de 2003 en Badajoz y publicadas en un catálogo patrocinado por un organismo de la Junta de Extremadura. Nunca, en los últimos tiempos, nuestra querida, noble y cristiana Extremadura, tan amante de la Virgen de Guadalupe, ha sido más humillada; porque nunca la Virgen, que todo extremeño lleva tan dentro de sí, ha sido de ese modo ultrajada. Nunca, en los últimos tiempos, España entera ha sufrido un ataque más en el corazón de sus sentimientos religiosos: la fe en Cristo, su amor a la Santísima Virgen María; no en balde es denominada "Tierra de María". Pero, más aún, no conozco un escarnio mayor ni mayor ultraje últimamente perpetrado contra las realidades más santas de la fe de la Iglesia, salvo el pisotear el Cuerpo de Cristo, que estas fotos blasfemas, prologadas con loas por un representante del pueblo extremeño y del pueblo español en el catálogo mencionado: la exposición pasa, pero la publicación permanece, para vergüenza de todos.

El asunto es muy grave, también el de la película sobre santa Teresa. No sólo se han herido sentimientos religiosos, tan del corazón de la mayoría de extremeños y de los españoles, de los cristianos, sino que se han denigrado hasta lo más bajo y soez las realidades más santas, más fundamentales, de la fe de la Iglesia, como es nuestro Señor Jesucristo y su Santísima Madre, la Virgen María. Se han dañado y herido con gravedad extrema derechos tan fundamentales como el de la libertad religiosa y de conciencia, garantizados por la misma Constitución. Se ha vulnerado el respeto que las realidades santas y sagradas merecen por sí mismas y se ha humillado a quienes profesan la fe cristiana y apoyan su vida en ellas. No se busquen excusas, que no las hay; no se busquen edulcorantes, que esto es muy amargo.

Estamos en un Estado de Derecho y podemos y debemos exigir el cumplimiento y respeto de los derechos fundamentales: el primero de ellos es el de la libertad religiosa. Esto no puede seguir así, por el bien y salud de nuestra sociedad y, sobre todo, por respeto a las realidades más santas. Sin ese respeto básico no hay paz ni auténtica convivencia, ni libertad ni futuro. Donde se quiebra o cuartea ese respeto, algo esencial se hunde en la sociedad. Estamos ante un signo más de una sociedad, la española, en la que el deterioro moral, la quiebra de humanidad, la ruptura de lo que la sustenta, la están desintegrando.

Cuando se trata de Cristo y lo que es sagrado para los cristianos, entonces parece que todo vale, que todo da lo mismo. Nadie se inmuta. Por cierto no conozco, en nuestro caso, relevantes declaraciones de repulsa de aquellas mismas personas que, con toda razón, han rechazado agravios contra otras religiones.

Para sobrevivir, España necesita una nueva aceptación y un gran respeto de lo que constituye su patrimonio más propio y su identidad más genuina, inseparables de su tradición y de su historia enraizada en lo más sagrado y verdadero de la fe cristiana. Hacer lo que se ha hecho con Jesucristo o con la Santísima Virgen es un delito de lesa España, que la socava y destruye.

No reclamo, tampoco la Iglesia, un Estado confesional; pero al mismo tiempo, no se puede aceptar un laicismo ideológico o excluyente que no salvaguarde el ejercicio del derecho a la libertad religiosa. No pido ni exijo nada extraordinario, salvo la tutela de algo tan elemental como lo que acabo de señalar.

Ante los hechos tan reprobables como los que han motivado esta reflexión, los cristianos, como su Señor, oramos y perdonamos. Ese Cristo, tan ultrajado en tales fotografías, pide: "¡Padre mío, perdónales, porque no saben lo que hacen!" ¡Qué contraste! Al mismo tiempo, como Obispo, pido al pueblo cristiano que no devolvamos mal por mal, que respetemos a todos y exijamos que nos respeten, que seamos testigos de Jesucristo y mostremos su rostro en un testimonio de misericordia y amor, y, en virtud de ese amor, luchemos para que cambie esta sociedad en la que han sido posibles estos hechos deplorables, signo de una enfermedad que la corroe. Con toda libertad de espíritu mostremos que el laicismo no es ningún camino para una sociedad libre, que no tiene ni ofrece ningún futuro.

Por último ruego a todos los creyentes que pidan a Dios vivo, por mediación de su Hijo Jesucristo e intercesión de la Virgen María, que tenga piedad y misericordia de todos, que tenga piedad de esta España que se deteriora con estas cosas, que, no por ser minoritarias, dejan de ser de un alcance que ahora ni siquiera sospechamos. Que el Señor de la historia nos lleve por los buenos pasos de Jesucristo, donde está el verdadero futuro, el camino y la verdad que nos hace libres y que se realiza en el amor.

A mis diocesanos, desde aquí, desde esta cátedra o sede episcopal, les convoco e invito a que hagan obras y ofrezcan sacrificios de expiación, y a un Via Crucis en todas las parroquias el viernes, día 23 de marzo, y a un gran Via Crucis en la ciudad de Toledo, el mismo día, a las ocho de la tarde. Así nos manifestamos los cristianos. Finalmente, anticipo que la magna celebración eucarística que se celebrará el día 24 en Guadalupe, con ocasión del primer centenario de la proclamación de la Virgen de Guadalupe como Patrona de Extremadura, se ofrecerá como expiación y reparación de estos hechos que tanto la denigran. La Virgen de Guadalupe, en la entraña de Extremadura, recibirá el homenaje filial y tierno de sus hijos extremeños, que vale más que todos los insultos y blasfemias que viertan sobre Ella los que no saben lo que hacen, aunque puede ser que sí sepan lo que pretenden.

PD: Don Antonio ha publicado en La Razón un fenomenal artículo, "La libertad amenazada", en la misma línea

16 comentarios

  
Donja
D. Antonio, Ad multos annos, muchisimas gracias.
15/03/07 8:23 PM
  
Nemo
Sólo me atrevo a poner en duda una afirmación del Cardenal Cañizares y Primado de España: "estamos en un Estado de Derecho".
Cierto en teoría, sobre el papel, pero en la práctica, me temo que no es así.
En lo político, estamos cayendo (o hemos caído) en una dictadura con apariencia de democracia.
En lo jurídico, en lo atinente al cumplimiento de las leyes, ya se dijo hace mucho que en este país la Justicia es un cachondeo.
En lo social, la sociedad está dejándose envilecer, consintiendo que le sean expropiados sus valores.
Como dice el Cardenal Primado de España, pidamos a Dios que sen apiade de España, pero también, "luchemos para que cambie esta sociedad". No basta el voto responsable.
15/03/07 8:52 PM
  
Luis Fernando
Ok, Nemo, pero un cardenal no puede pedirnos que nos echemos al monte.
15/03/07 9:25 PM
  
ajenjo de ricino
Pues como esto siga así, terminaremos por echarnos aunque no nos lo pida un príncipe de la Iglesia.

Ya no cabe más abyección ¿Cuál será el próximo paso? ¿Consagrar España a Satanás (si es que aún no lo está)?
15/03/07 9:48 PM
  
José Donís Català
Parece que si no se queman conventos, aquí no pasa nada; y están quemando conciéncias. Su trabajo es mucho más metódico y profundo que el realizado por cualquier sistema represor, porque su objetivo se verá cumplido en las próximas generaciones... Al menos tenemos un Primado que hace de tal.
15/03/07 9:59 PM
  
Hermenegildo
Hoy me he convencido de que D. Antonio Cañizares sería un magnífico Papa.

Por cierto, después de leer estas palabras del Cardenal Primado, ¿se atreverán todavía a decir que en la cuestión de Extremadura la Iglesia ha sido manipulada por el PP?
15/03/07 11:39 PM
  
Verónica
Monseñor Cañizares ¡Gracias!
16/03/07 12:33 AM
  
Luis Fernando
Ajenjo, a Satanás no, que queda feo. Ahora, al Gran Arquitecto, no te quepa la menor duda.

Sí, ya sé que es el mismo perro con distinto nombre, pero ya me entiendes.
16/03/07 12:34 AM
  
javier
Atencion:
Pasemos todos el siguiente mensaje, por nuestros correos o a través de los móviles:

El Domingo 18 a las 12 acude a la catedral de tu diócesis: ¡Protesta y reza en contra de la blasfemias de Extremadura!
16/03/07 12:43 AM
  
Veritas liberabit vos...
URGENTE:

En www.hazteoir.org hay ya un modelo de carta de protesta dirigido a Ibarra, a Francisco Muñoz y al autor de las fotos blasfemas, pornográficas y ofensivas.
Sólo hay que poner los datos y darle a "enviar".

Por favor, hagámoslo todos.

Y felicidades al Cardenal Primado:¡sí señor!
16/03/07 10:48 AM
  
San Torcuato
Muchas gracias, D. Antonio.
16/03/07 1:22 PM
  
Luis Fernando
16/03/07 1:49 PM
  
ajenjo de ricino
Don Luis, creo que uno de los peones camineros del Gran Arquitecto ya dicta su ley en España.

Esto es lo que sucede cuando se abandera la tibieza, la componenda y la contemporización. Y, pese a todo, vaya mi aplauso a Monseñor Cañizares.
16/03/07 7:06 PM
  
Montaraz
Ejerciendo el primado y, de facto, la presidencia de la COnferencia Episcopal. ¿no tendría que haber hablado Blazquez?
17/03/07 1:08 PM
  
Luis Fernando
¿Tú crees que Blázquez se ha enterado de lo ocurrido?

No lo tengo yo muy claro.
17/03/07 1:36 PM
  
abulense
Los ojos de Don Antonio denotan su carácter: firme y verdadero.
17/03/07 3:24 PM

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