« Cuaresma en tiempos de prueba, contundente carta de Monseñor SebastiánEstuve enfermo, por Monseñor Sanz Montes »

19.02.07

Elías deseó morir y Job no haber nacido

A las 11:41 AM, por Luis Fernando
Categorías : Sobre este blog, Publicado originalmente en Religión Digital

1 Reyes 19,4
Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Yavé, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.

Job 3,11-13
¿Por qué no morí yo en la matriz, o expiré al salir del vientre?
¿Por qué me recibieron las rodillas? ¿Y a qué los pechos para que mamase?
Pues ahora estaría yo muerto, y reposaría. Dormiría, y entonces tendría descanso.

Desde luego la situación de Elías y de Job era diferente. El primero acababa de asistir, como protagonista principal, a la demostración de que Yavé era Dios y Baal un simple ídolo ciego, sordo y mudo. Job acababa de perderlo todo. El profeta quería morirse y el justo no haber nacido. En cualquier caso, a diferencia de Jonás, que quería morirse porque el bien y la misericordia había triunfado sobre el pecado y la destrucción (Jon 4,8), no parece que ninguno de los dos se hubiera ganado a pulso el llegar a una situación desesperada, pero ante ella se encontraban y reaccionaron como tantos otros lo han hecho.

Aunque no sabemos cómo acabó Jonás, sí conocemos cuál fue el destino de Judas Iscariote. El mismo que el del rey Saúl y su escudero (1ª Sam 31,4-5), Sansón (Jueces 16,30), Ajitofel (2 Sam 17,23) y Racías (2 Macabeos 14, 42-46). Es decir, ante una situación desesperada, esa "inclinación natural del ser humano a conservar y perpetuar su vida" de la que habla el catecismo, no es lo suficientemente fuerte como para evitar que se desee la muerte y se pongan los medios para obtenerla. El propio catecismo, aun advirtiendo de la gravedad del suicidio, reconoce que los "trastornos psíquicos graves, la angustia, o el temor grave de la prueba, del sufrimiento o de la tortura, pueden disminuir la responsabilidad del suicida".

Quien piense que el hecho de ser cristiano ya es garantía absoluta contra el suicidio, está equivocado. Se puede ser cristiano y vivir en tal estado de desesperación, que una crisis lleve a perder la cabeza. Aunque no es lo mismo desear morir que matarse, lo primero es siempre el primer paso hacia lo segundo.

Yo soy de la opinión de que la medicación es necesaria en caso de depresión, pero de poco vale cuando las circunstancias personales que rodean el enfermo son las mismas o empeoran. Es decir, por poner un ejemplo de alguien a quien conozco, no hay pastilla que cambie el hecho de vivir con un cónyuge alcohólico, estar sin trabajo y sin perspectivas de conseguirlo y levantarse cada día con la duda de si mañana habrá dinero para comprar comida, o de si el infierno de odio y rencor, gritos, insultos y faltas de respeto continuas entre una madre y su hijo acabará prendiendo fuego definitivamente el hogar familiar, llevándose por delante a niños inocentes. Ante casos así, y más si la persona se siente culpable o responsable de casi todo, toda la medicación del mundo no puede lograr apenas nada, pero mejor medicarse que no hacerlo. La fe es el mejor antídoto pero, como hemos visto, incluso hombres de fe probada llegan a tal estado en que preferirían que todo acabara en este valle de lágrimas.

Por lo general, cuando se llega a esa situación, la soledad es fiel compañera, sobrevenida o buscada, ya sea porque no se encuentra hombro sobre el que llorar, ya sea porque no se quiere echar la carga propia sobre otros. Craso error. Tanto si eres creyente como si no, lo peor que puedes hacer cuando estás en el valle de sombra mortal, es recorrerlo en soledad. Si no crees, no tendrás asidero alguno. Y si eres cristiano, has de saber que la forma en que Dios te quiere ayudar puede ser a través de un hermano en la fe.

Recuerda que la oración es tu principal aliada. Como dice el Salmo: "De lo profundo a ti clamo. Señor, oye mi voz. Estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica". Dios siempre escucha, siempre busca el bien de tu alma. Y si eres paciente, verás como del mal saca un bien para tu vida:

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Rom 8,26-29

Luis Fernando Pérez Bustamante

4 comentarios

Comentario de sofía
Este post rebosa sensatez y comprensión. Gracias por escribirlo.
19/02/07 4:22 PM
Comentario de Carmen Bellver
Enhorabuena, Luis Fernando, has dado en la llaga de la cuestión.
La desesperación puede pillar a cualquiera de nosotros, en una situación similar. Tal vez las ayudas necesarias no llegaron a tiempo.
Ahora lo más importante es que alguien se ocupe de las dos hijas.
Ya sé que no has nombrado a nadie, pero lo interpreto por la luctuosa actualidad.
Paz y Bien.
19/02/07 6:12 PM
Comentario de Pauper Maestus
Nuevo De Bello Pallico 19/02/07

http://debellopallico.blogspot.com/2007/02/contra-injusto-de-urgel.html

CONTRA INJUSTO DE URGEL

La invasión sarracena de España en el 711 acarreó gravísimas consecuencias no sólo para la pervivencia de la fe cristiana en sí misma sino también en el orden doctrinal de aquellos que aún conservando la fe debían hacerlo de manera íntegra, ortodoxa, o sea sin ningún tipo de desviaciones malsanas.
En el último tercio del siglo VIII la gran controversia de la Iglesia Hispana fue la levantada por Elipando de Toledo que presentando una teología trinitaria desviada defendía algo muy cercano al nestorianismo clásico: el adopcionismo. En una palabra, y presumiblemente para contentar al mundo musulmán que lo circundaba, Jesucristo no era Hijo de Dios de manera verdadera(consustancial al Padre) sino un Hijo adoptivo de Dios. Así negando la divinidad de Cristo quizás se afirmaba un monoteísmo más radical, ¿se ven los...
19/02/07 7:44 PM
Comentario de Luis Fernando
Lo cierto es que en España hay más muertes al año por suicidios que en la carretera. Mientras que hay campañas cada dos por tres para evitar muertes de tráfico, ¿veis vosotros campañas informativas para que la gente sepa cómo enfrentarse a los deseos de suicidarse?
Yo no.

19/02/07 7:50 PM

Los comentarios están cerrados para esta publicación.

Luis Fernando Pérez Bustamante

Luis Fernando Pérez Bustamante

Seglar, casado y padre de tres hijos. Dedicado durante años a la apologética católica en foros, chats y blogs de internet, en la actualidad es director de InfoCatólica. Los artículos de este blog pueden ser reproducidos citando la fuente, salvo prohibición expresa del autor.



El hilo invisible

El hilo invisible. Un candidato a presidente, Juana la Loca, sectas apocalípticas, tabernas, el genocidio de Ruanda, condenas a muerte, un parto, la Biblioteca de Babel, una tía monja, madres que esperan, padres que sufren, dioses griegos, personas corrientes, mártires y malvados.
Los veintidós relatos cortos recogidos en este libro difícilmente podrían ser más variados, amenos e impactantes. De alguna forma, reflejan la gran riqueza del ser humano, cuyos sentimientos, convicciones, conflictos y vivencias constituyen una fuente de inspiración inagotable para la literatura.

Quiénes somos | Contacta con nosotros | Política de Cookies | Aviso Legal y Condiciones de Uso