Fuimos bautizados en un mismo Espíritu

Segunda lectura en la Solemnidad de Pentecostés.

Nadie puede decir: «¡Señor Jesús!», sino por el Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo; y diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; y diversidad de acciones, pero Dios es el mismo, que obra todo en todos. A cada uno se le concede la manifestación del Espíritu para provecho común. 
Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, aun siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque todos nosotros, tanto judíos como griegos, tanto siervos como libres, fuimos bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
1ª Cor 12,3b-7.12-13

Es imposible ser cristiano sin la obra del Espíritu Santo en el alma. Él es el sello de nuestra salvación.

Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres, nos salvó, no por las obras justas que hubiéramos hecho nosotros, sino por su misericordia, mediante el baño de la regeneración y de la renovación en el Espíritu Santo,
Tit 3,4-5

Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios con el que habéis sido sellados para el día de la redención.
Efe 4,30

Él es Dios habitando en nosotros:

¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis? 
1ª Cor 6,9

Él es quien convierte a unos apóstoles confusos y probablemente atemorizados en apóstoles predicadores del evangelio a todo pueblo, lengua y nación. Él es quien obra la victoria sobre el pecado en aquellos que han sido salvados por Cristo. Él es las arras de nuestra redención:

Pero quien nos ha preparado para este fin es Dios, el cual nos ha dado como arras el Espíritu.
2ª Cor 5,5

Él es quien nos santifica y nos transforma a imagen de Cristo

Mas todos nosotros, con la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente, por la acción del Espíritu del Señor.
2ª Cor 3,16

Él es incluso quien reza por y en nosotros cuando no sabemos qué pedir:

Del mismo modo, el Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
Rom 8,26

Donde está el Espíritu hay libertad. 

El Señor es el Espíritu ; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad.
2Cor 3,17

Bien sabemos, porque lo dijo Cristo, que la auténtica libertad nos llega por el conocimiento de la verdad. No es pues, libertad para pecar, ni libertad para crear confusión.

Espíritu Santo, ven a nosotros, convierte nuestras almas en trono de tu divinidad, consume con tu fuego todo aquello que nos impida alcanzar la santidad.

Luis Fernando

1 comentario

  
Alonso Gracián
«Donde está el Espíritu hay libertad.
El Señor es el Espíritu ; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad.
2Cor 3,17
Bien sabemos, porque lo dijo Cristo, que la auténtica libertad nos llega por el conocimiento de la verdad. No es pues, libertad para pecar, ni libertad para crear confusión.»

Qué necesaria enseñanza. Esto, contra la visión voluntarista de la libertad.
Contra el semipelagianismo reinante, lo que dices al principio:

«Es imposible ser cristiano sin la obra del Espíritu Santo en el alma.»
04/06/17 11:59 PM

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