11.09.17

El conocimiento humano en el cristianismo frente al helenismo y al modernismo.

Todo pensador cristiano es realista porque el realismo es una exigencia del objeto de su conocimiento. De hecho, frente al mundo de las Ideas platónico en el cual la naturaleza de las cosas materiales no podía ser objeto de ciencia sino sólo de opinión, el cristianismo se enfrenta a la realidad de que el sensualismo es insostenible, porque si lo real se reduce a la apariencia sensible, como la apariencia es contradictoria respecto a sí misma, no podría haber certeza.

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9.09.17

Dios y el objeto de la inteligencia humana en el cristianismo frente al helenismo.

Uno de los asuntos que ha ocupado al pensamiento humano, es el del objeto del conocimiento. Es decir, el tipo de seres que el intelecto es capaz de conocer. El hombre ha se ha planteado de distintas formas, si ese objeto basta para saciar todas las capacidades y expectativas de conocimiento humano. Y dentro de todas las propuestas que se han dado en la historia en el cristianismo, ese problema ha tenido como prioridad considerar a Dios como objeto natural del intelecto humano. Para resolverlo, algunos cristianos durante la Patrística y la Edad Media acudieron a Platón.  Sin embargo, es Santo Tomás de Aquino el que acude al pensamiento de Aristóteles, afirmando que no hay conocimiento humano que no haya pasado por el conocimiento sensible. Al considerar la propuesta aristotélica, el Aquinate señala que no hay conocimiento de lo singular, sin recurrir a la imagen o fantasma. Santo Tomás reconoce una relación de proporción entre el intelecto humano y la naturaleza de las cosas materiales. Por eso, a diferencia de los platónicos, para Santo Tomás las ideas que no están relacionadas con el mundo sensible no pueden ser objeto natural de la inteligencia humana.

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1.09.17

El hombre imagen de Dios frente a la concepción del hombre del helenismo.

El hombre ejerce un gobierno sobre las cosas del mundo, análogo al de Dios. Esto significa que el hombre reina sobre las cosas del mundo ejerciendo una soberanía análoga a la de Dios. Y esto se puede comprobar porque el hombre es inteligente y libre y gracias a esa inteligencia y libertad está dispuesto a la virtud y a la gracia divina. Pero más importante que todo eso, es que el hombre es consciente de su semejanza con Dios y de la semejanza del todo el universo a Dios, y eso le hace moverse para alcanzar a Dios. Por eso dice Santo Tomás que la imagen de Dios se encuentra en el alma humana en cuanto se dirige hacia Dios o en cuanto su naturaleza le permite dirigirse a Dios.[1] De aquí que para el cristiano sea tan importante el conocimiento que el hombre pueda alcanzar de sí mismo, incluso por encima del conocimiento del mundo exterior.[2] Porque el autoconocimiento del hombre le permite regir su conducta y alcanzar a Dios como su último fin.

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21.08.17

Visión cristiana de la persona frente al helenismo.

En el pensamiento griego siempre se consideró la realidad de lo individual, sin embargo, la madurez del conocimiento de lo individual, sólo se alcanzó con el reconocimiento cristiano de la persona. Los griegos no alcanzaron el nivel verdaderamente metafísico. En los griegos lo más importante no es tanto el individuo como el hombre, la humanidad. Pensemos en la idea de hombre eterna, inmutable y necesaria de Platón. Sócrates aparece como un ser temporal y accidental que participa de la irrealidad de la materia en la que se refleja la idea. Para Platón lo importante es la participación de una realidad común que es un ideal de humano para todos los hombres y que constituye lo verdaderamente real. Hay una diferencia entre Aristóteles y Platón porque en Aristóteles se acentúa la realidad individual. Pero, al final de cuentas, en ambos lo que acaba teniendo peso es lo universal. Es un hecho que en Aristóteles pesa la unidad de la especie sobre los individuos. Los individuos nacen, crecen, se reproducen y mueren para siempre, en cambio la especie permanece. En la visión aristotélica lo individual queda gravemente depreciado.

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11.08.17

Concepción cristiana del hombre frente al helenismo.

 

En el cristianismo, dentro de los existentes del universo, el hombre es un ente creado que posee actividad propia y eficacia causal en la medida en que participa del ser. Se trata de un analogado secundario de Dios que es conducido por la providencia hacia su fin que es el mismo Dios. Por eso la dependencia que el hombre tiene de Dios es muy distinta a lo que propone la doctrina de la Idea de Platón o a la del Primer Motor y los móviles de Aristóteles. La diferencia es radical porque se trata de una diferencia ontológica. La concepción cristiana del hombre, es ontológicamente diversa a la concepción que tenían los griegos. Aun cuando los términos que utiliza el helenismo y el cristianismo puedan ser iguales, las diferencias son muy grandes.

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