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19.01.10
Mientras algunos periódicos honran su ideario eliminando los anuncios de contactos sexuales, los gobiernos poco o nada hacen para combatir la prostitución, real o virtual, pero en todo caso, reprobable, en un mundo que hace apología de la igualdad de sexos. Las revistas femeninas no velan por la integridad global de la mujer y se comportan como sus enemigas, al potenciar el exhibicionismo y la explotación visual de la fémina. Sus reportajes, cotilleos y escaparates de moda juegan a ostentar con descaro los atributos femeninos, dando lugar a ese abuso libidinoso no materializado pero sí consumado, que ejercen gustosos ciertos lectores o que marcan tendencias en nuestras adolescentes. Anuncios de semidesnudos ofrecen, inseparables, cuerpos y complementos de moda, ropa interior… y hasta el producto más peregrino recibe de ella un incentivo carnal añadido.
¿Existe la igualdad cuando la mujer es sobre todo, cuerpo? ¿Qué hay de su genio? Las feministas hicieron un flaco favor al anunciar la liberación sexual, cuyo embrión se gestaba en una consentida pornografía. Hoy, en Internet, existe un mercado de carne femenina al abasto de cualquier edad y bolsillo. Imperdonable.
Eva N. Ferraz
Barcelona
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