3.02.14

(26) La luz de la Candelaria

presentacion

En el templo entra María
más que nunca, pura y blanca
luces del mármol arranca,
reflejos al oro envía.
Va el Cordero entre la nieve,
la Virgen nevando al Niño,
nevando a puro cariño
este blanco vellón leve.

Las dos tórtolas que ofrece
ya vuelan y ya se posan.
Ana y Simeón rebosan
gozo del tiempo qeu crece,
que estalla, que está. No hubo
quien viendo al blanco alhelí
dijera -por tí, por mí-
que al hielo esta noche estuvo.

La Pureza -oh maravilla-
quiere tornarse aún más pura.
Y Jesús de su blancura
le baña frente y mejilla.

…………………………

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25.01.14

(25) ¡Yo quiero un avión!

 f.gordilloavioncito

Hace unos días, en un parque cerca de mi casa, había un señor realizando viajecitos en aeroplano a un módico precio, y yo me sentí muy tentada de subir a uno de ellos a dar un paseo. Desde allá arriba, los árboles iban lentamente desdibujándose hasta parecer un minúsculo punto, y ni qué decir de las personas y los automóviles. Todo lo que desde aquí se ve grande, desde la altura se ve muuuuuucho más pequeño, y uno toma conciencia del “plano” general de las cosas…

Pero al volver del paseo, pensé que sería maravilloso poder conducir yo misma un avión, y me topé con la horrible respuesta del señor administrador, que me dijo que no podía, que era necesario tener permiso para eso, que había que hacer un curso de piloto, y qué se yo qué otras cosas, porque además, ¡el avión no era de mi propiedad!. ¿Les parece justo? Sé que hay gente que acomoda sus horarios y hasta su propia vida a “eso”, pero yo no tengo intención de hacerlo. Yo no estoy de acuerdo; a mí me gustaría manejar el avión yo sola, cuando se me dé la real gana -los días de sol, por ejemplo-, y me parece un completo desprecio a mi buena intención el que no me lo permitan. Me gusta y lo tomo; quiero y lo hago; así de simple. ¿No sería así más bella la vida y todos más felices?

¿Por qué hay que poner condiciones para todo, si “la libertad es libre”?¿Por qué tanta vuelta para un buen momento de alegría? Me siento discriminada, ofendida y agraviada. Ese señor, con un buen coro de gente aburrida y muy estructurada, ha osado decirme que soy imprudente y atrevida, que puedo estrellarme, que mi vida correría peligro, y que en lugar de ver los coloridos paisajes que ví desde lo alto, podría terminar sin ver nada de nada, con un accidente fatal. ¡Pero qué egoístas y de estrechas miras!

Entonces pensé en juntar firmas; tienen que reconocer mi derecho. Es más: voy a invitar a amigos a subir cuando yo conduzca, para que desde ya, me ayuden a hacer presión. Y llamaremos a los medios, por supuesto…¡Qué lindo, qué lindo será llenar el cielo de avioncitos de colores, dando rienda suelta a nuestros inmaculados deseos!…¡Registros libres de vuelo para todo el mundo!¡Grandes y chicos, ciegos, sordos y mudos, y hasta parapléjicos, que vean reconocido su derecho a poder conducir aviones, y llevar pasajeros!¡Porque al fin y al cabo, todo es cuestión de amor y comprensión!¿Qué más me puede dar un “certificado” en una ventanilla?…

Si ustedes creen que esto puede sonar a capricho infantil, absurdo, impertinente, imprudente e inconsciente, me iré a Suiza. Allí estoy segura de que alguien me comprenderá, como alguna vez lo hicieron los “poetas” de Francia, en un bonito mes de mayo

…………

Aviso para lectores desprevenidos: este artículo es completamente irónico, y de paso puede servir como “test” de sano juicio, pues aunque parezca mentira, hay adultos que no se han dado cuenta de que existe algo llamado límite; creen que toda pretensión debe ser atendida, por alta que sea, sin poner condiciones de ningún tipo. Si esto no se asume como presupuesto, la vida de fe se hace básicamente incomprensible: ¿cómo vamos a obedecer a Alguien si ni siquiera podemos concebir, en la práctica, que hay algo superior a nuestro propio yo?.

Así hay gente que, en su frondosa y enfermiza imaginación, cree que sobre todo los sacramentos, deben ser “irrestrictos”, pues el vocablo “sagrado", para ellos, ha pasado a ser un término en lengua sogdiana (*). Y lamentablemente, este virus se está colando seriamente “intramuros", ¡Señor, ven a fumigar tu Casa!

Y esto no es ya cuestión de Derecho Canónico, sino de un elemental sentido común: sabemos que éste está muy enfermo en estos tiempos, pero no podemos resignarnos a que muera. La resignación amargada siempre me ha olido a azufre.

(*)Lengua muerta iraní, hablada en Sogdiana, en el valle del río Zarafshan, en lo que hoy en día es Tayikistán y Uzbekistán.

23.01.14

(24) La esclavitud del verano y la modestia

SantaInes

Siempre sostuve que no debe ser pura casualidad que “vacaciones” rime con “tentaciones”, pero esto se comprende mejor en las vacaciones de verano, como las especialmente sofocantes que estamos pasando aquí en Buenos Aires. Uno se sofoca de calor, pero también a veces de cansancio… como cuando tiene que detenerse a explicar de manera más o menos satisfactoria, a unas adolescentes, el por qué tienen que ir a Misa -¡no digo a la calle, sino a Misa!- simplemente, vestidas. ¿Cómo explicarlo a las adolescentes, si ya ni las adultas lo comprenden?

¿Cómo “osar” hablar del tema, cuando ni los sacerdotes hablan ya de ello? ¿Y cómo pretender una “nueva evangelización”, o “evangelización de la cultura” si las verdades más sencillas, casi elementales de la moral católica, son a veces silenciadas sistemáticamente, por respeto humano? Porque convengamos que hay temas que provocan un escozor intolerable a los tolerantes.

Hace unos días un sacerdote conocido no vaciló, por ejemplo, en interrogar seriamente a una joven que se atrevió a comulgar de rodillas, a ver por qué hacía “eso”, pero no se le ocurre insinuar siquiera a otras, que por lo menos se vistan para ir a comulgar. ¿Decentemente? No: digo “se vistan”, a secas, porque creo que suponer vestidas a personas que sólo cubren apenas unos centímetros más que la ropa interior, es tomarnos el pelo.

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13.01.14

(23) Ecos de Epifanía, tiempos de ecumenismo...

Con el Bautismo del Señor terminamos el tiempo de Navidad, y pienso que una vez desarmado el Pesebre, queda para algunos una sensación como de que “ya empezamos la carrera nuevamente”…y no me termina de convencer esta idea, qué quieren que les diga. He oído una homilía en que muy tranquilamente, se nos refería cómo la Iglesia “ahora de repente nos presenta a un Jesús ya adulto…”, como si se tratara de una película en que se coloca el cartelito: “Años más tarde..”, y nosotros fuésemos meros espectadores.
No me parece que sea suficiente ese modo de vivir el tiempo litúrgico, porque no se trata de capítulos inconexos de una serie, sino fundamentalmente de un misterio infinito- el misterio de Cristo y de su Iglesia- que se prolonga a lo largo de todo el Año litúrgico, y en que cada fiesta se engarza maravillosamente con la precedente y la que le sigue. El tiempo se me ocurre más bien como el foco de una luz intensa que progresivamente va recorriendo los diversos ángulos y rincones de un mismo escenario majestuoso, que es la fe en la cual y por la cual somos, nos movemos y existimos.

A mí siempre me sedujo especialmente la fiesta de Epifanía, y pienso que entre arbolitos y Papá Noel, los Santos Reyes Magos (¡porque son santos! ¿cuántas veces acudimos a ellos en la oración, además de hacerlos objeto de admiración y literatura?) han sido de algún modo desplazados en la atención no sólo del mundo sino de muchos fieles. Si a ello sumamos el racionalismo reinante que hasta llega a negar insolentemente su mismísima existencia, el saldo es lamentable, por el empobrecimiento espiritual que conlleva el desaprovechar las luces que esta fiesta nos deja.

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25.12.13

(22) Que exulte el Universo, ¡ha nacido Cristo!

“Celebremos el nacimiento del Señor con la asistencia y aire de fiesta que merece.

Exulten de gozo los varones, exulten las mujeres: Cristo nació varón, pero nació de mujer; ambos sexos quedan honrados. Pase, pues, ya al segundo hombre quien había sido condenado con anterioridad en el primero. Una mujer nos indujo a la muerte, una mujer nos alumbró la vida.

Exultad, vírgenes santas: la virgen os parió a aquel con quien podéis casaros sin corrupción alguna, vosotras que no podéis perder lo que amáis ni concibiendo ni pariendo.

Exultad, justos: ha nacido el Justificador.

Exultad, débiles y enfermos: ha nacido el Sanador.

Exultad, cautivos: ha nacido el Redentor.

Exultad, siervos: ha nacido el Señor.

Exultad, hombres libres: ha nacido el Libertador.

Exultad cristianos todos: ha nacido Cristo.”

(San Agustín, Sermón 184)

Les deseo a todos los lectores y a la querida familia de InfoCatólica, una Muy Feliz y Santa Navidad, pidiendo la gracia de que nuestros gozos y tristezas sean siempre según el Corazón de Cristo, sin dejarnos arrastrar por los criterios de la carne ni del mundo, que este Niño Divino ha venido a restaurar.

13.12.13

4.12.13

(20) Sobre el uso de las Catedrales y la mirada a las profanaciones

En unas horas en que los argentinos asistimos a una ola de asaltos a comercios en la provincia de Córdoba, declarada en estado de sitio, me resuena insistentemente en la conciencia la indignación que surge cuando se agravia “nuestra casa”, y estableciendo algunas relaciones, me pregunto: ¿qué importancia tienen para los católicos los templos, los lugares sagrados? ¿No son acaso también, “nuestras casas”?…

Y así como veíamos con espanto el intento de profanación de las hordas abortistas hace unos días en San Juan, no puedo dejar de preguntarme, con respeto filial, pero también con el derecho que asiste a los hijos sobre la casa de su Padre: ¿sólo se considera profanación si ésta se realiza de manera violenta?

El diccionario de la RAE, sobre el verbo “profanar” (Del lat. profanāre), define: 1. Tratar algo sagrado sin el debido respeto, o aplicarlo a usos profanos.- 2. Deslucir, desdorar, deshonrar, prostituir, hacer uso indigno de cosas respetables.

Y me pregunto entonces cuál es el nombre que debe darse a un “Acto” por el 20º Aniversario del Establecimiento de las Relaciones Diplomáticas entre el Estado de Israel y la Santa Sede dentro de … la Catedral de Buenos Aires, anunciado aquí para el día de mañana.

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