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9.05.09
“El caso del padre Alberto tiene muy golpeada a la Iglesia” leía recientemente en un conocido foro católico.
“¿Qué padre Alberto? ¿Qué pasó? ¿Cuándo? ¿No será el Padre Alberto Cutié que veo siempre en EWTN?” pensé…
Luego de una rápida búsqueda en Internet me enteré de la lamentable noticia.
Debo reconocer que al principio sentí bastante indignación. Un amigo recientemente dejó la Iglesia indignado por escándalos causados por algunos miembros del clero, y pienso que lo que menos se necesita ahora son nuevos escándalos. Es un momento donde más que nunca necesitamos muchos santos sacerdote.
Recuerdo que en esa ocasión traté de orientar a mi amigo, “escándalos hay en todas partes”, “todos somos pecadores” , “nuestra fe no debe estar puesta en las personas sino en Dios” le decía. Y es que ¿Acaso los cristianos abandonaron la Iglesia cuando un apóstol elegido a dedo por Jesús le traicionó y otro le negó? Pero no hubo argumento que valga, porque mi amigo no pudo digerirlo.
A mí sin embargo, estos eventos me apenan pero no afectan mi fe. Como pecador que soy prefiero no juzgar a nadie y considero muy sabio el consejo de imitación de Cristo:
“Si vieres a alguno pecar manifiestamente o cometer culpas graves, no por eso debes juzgarte mejor que él, porque no sabes hasta cuando podrás perseverar en el bien. Todos somos frágiles, es cierto, pero tú a nadie tengas por más frágil que a ti mismo”
Normalmente prefiero tampoco comentar nada, y es que generalmente suele quedar poco que decir. Sin embargo, hoy luego de leer las últimas y preocupantes declaraciones del padre Alberto he creído necesario responder, no como juez, pues ya será Dios quien juzgue a cada quien y le de lo que corresponda (1 Corintios 4,1-5), sino como apologeta.
Debo reconocer que inclusive antes de las últimas declaraciones ya me habían preocupado las previas, en donde el padre decía:
El trabajo parroquial y de los medios me presentaron todo tipo de personas - incluso muchos hermanos sacerdotes que también luchan con diversos temas de la sexualidad humana y el celibato que nos exige la Iglesia. No ha sido fácil. “De hecho, a mis más cercanos amigos y colaboradores les he dicho que “este año fue el más difícil de mi vida”; viendo tantas situaciones desagradables que han vivido sacerdotes hermanos míos - dentro y fuera de Miami. Quizá el conocer tantas cosas de la institución y en tantos lugares, me han hecho más sensible a todo este dolor y la necesidad que tiene la Iglesia de reformarse. Dice la Sagrada Escritura: ‘No es bueno que el hombre esté solo’ y eso yo lo he vivido en carne propia. Lo he visto en muchos hermanos y en mí mismo.”
Y pienso que no es injustificada la preocupación, ya que allí se lee entre líneas que la forma en que la Iglesia debe “reformarse” es por medio de la abolición del celibato, y que es el celibato la causa de que ocurran “tantas cosas de la institución y en tantos lugares”
Y no es que no entienda que siendo el celibato una disciplina eclesiástica no pueda algún católico oponerse sin convertirse en un “hereje“, pero lo que no me parece aceptable es el argumento que aquí se usa en su contra.
Se suele escuchar por ejemplo que el celibato es la causa de los casos de pedofilia dentro del clero, pero quienes usan este tipo de argumentos deben responder si ellos terminarían deseando abusar de niños de ser sometidos a un período considerable de abstinencia sexual. Quien tiene una perversión de ese tipo seguirá teniéndola así este casado, tal como prueba el hecho de que la mayoría de los pedófilos lo están.
Lo mismo en el caso de adulterio la solución no es aprobar la poligamia, ni en el caso de la homosexualidad vamos a aprobar el matrimonio gay. ¿Es que acaso el Rey David teniendo tantas esposas y concubinas no vino a caer con la mujer de su prójimo? No son los pocos de casos de adulterio que se ven a diario, la solución por su puesto no es como dice la colosal obra de Kempis “Imitación de Cristo” ceder al impulso de la carne.
Pienso que quizá lo que hace falta comprender es quien se hace célibe debe estar claro que no es porque “se lo exige la Iglesia” sino por amor al reino de los cielos. No lo digo yo dice el Señor que “hay eunucos que a sí mismos se han hecho tales por amor del reino de los cielos” (Mateo 19,12).
Ciertamente todos podemos caer, pero no se debe insinuar que caemos porque “no es bueno que el hombre este solo” y estoy solo porque “La Iglesia lo exige” . Cada quien debe estar claro en los compromisos que asume frente al Señor y si se cae, pues asumir la falla y pedir perdón a Dios, quien siempre está dispuesto a perdonarnos si estamos verdaderamente arrepentidos. Yo mismo cuando tuve que decidir entendí que debía seguir el consejo de Pablo “Pero si no pueden contenerse, que se casen; mejor es casarse que abrasarse” (1 Corintios 7,9), otros hermanos en cambio entendieron que “El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor” ( 1 Corintios 7,31) y que “el que se casa obra bien. Y el que no se casa, obra mejor” (1 Corintios 7,38)
Pero si estas declaraciones fueron preocupantes, mucho más las que acabo de leer donde el padre parece haberse convertido en un abanderado de la lucha a favor de la abolición del celibato. Si bien antes se mostraba arrepentido, ahora declara: “Nunca voy a pedir perdón por amar a una mujer “ y “Estoy enamorado y ella de mí. Nunca dejé de ser hombre cuando me hice cura, y Dios me hizo cura. No me arrepiento de haberme enamorado” .
El problema principal de fondo no fue haberse enamorado, sino haber roto un voto voluntario no a la Iglesia, sino a Dios. Dice la Escritura “cumplirás al Señor tus juramentos” (Mateo 5,33) y “Pero lo que salga de tus labios lo mantendrás y cumplirás, tal como has prometido a Yahvé tu Dios como don voluntario, que has prometido con tu propia boca” Deuteronomio 23,23 , grave también insinuar que se puede seguir ministrando, celebrando la Eucaristía y comulgando sin el respectivo arrepentimiento y penitencia y que eso Dios no lo condena.
“Yo sabía que Dios me estaba mirando. ¿Si creo que me condena?…(no responde) Creo que Dios es muy grande. La institución, la Iglesia, es otra cosa. Hay muchos jueces que agarran un martillito y empiezan a dar golpes”.
Respecto al comentario anterior imagino que padre esta consiente de todas las implicaciones que tiene el afirmar que lo que condena la Iglesia como Institución es distinto a lo que condena Dios. Con la excusa “Dios es bueno y misericordioso” se han intentado legitimar toda clase de pecados. Con aquello de “amar nunca puede ser pecado” se visto justificar hasta el adulterio y la homosexualidad. Debemos tener mucho cuidado con las declaraciones que hacemos, sobre todo a quienes Dios ha hecho pastores, porque grande es el daño que podemos hacer. Yo invito al padre Alberto a meditar en las palabras del apóstol Santiago que dicen “No queráis ser maestros muchos de vosotros, hermanos míos, sabiendo que tendremos un juicio más severo” (Santiago 3,1)
El padre Alberto reconoce haberle gustado la joven desde hace 10 años desde que la vió en la Iglesia y que “ no fue un momento de calentura sexual” “ sino “un largo proceso, de reflexión, de oración” antes de decidir avanzar en la relación con la mujer” y luego también “No me hubiera expuesto a lo que ustedes vieron, en esas famosas fotos, si no la quisiera” ¿Quiere decir acaso que la exposición fue voluntaria?. Si hubiera sido un largo proceso de reflexión y oración pienso debería haber conducido a sincerarse, colgar la sotana y casarse, pero nunca exponerse públicamente para que el escándalo estalle y convertirse en un abanderado en contra del celibato.
En fin, con estas pequeñas reflexiones pretendo expresar mi rechazo, no al padre Alberto como persona, sino a sus declaraciones y lo que ellas implican. Recuerdo que en la Iglesia primitiva ya había una orden célibe de viudas, y cuando luego de hacer voto de castidad se comenzaron a presentar casos donde algunas jóvenes querían violar sus votos y casarse, la solución no fue abolir el celibato, sino descartarlas para ese ministerio (1 Timoteo 5,9-11).
19 comentarios
Tal como están las cosas parece que el querido “Padre Alberto,” como se le conoció en los medios de hispanoamérica, tendrá básicamente que elegir si se convierte en un abanderado de la abolición del celibato, y por tanto, opositor declarado de la postura actual de la Iglesia en Occidente, o si lleva una vida menos visible pero quizás más acorde con su ministerio.
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Ingeniero en computación, casado y con tres hijas, actualmente cursando una maestría en gerencia empresarial. Formado cristianamente en el Colegio La Salle de Barquisimeto, ha sido miembro del grupo musical de su parroquia y posteriormente catequista. En 1998 comenzó su interés por la apologética católica y fundó el sitio web que hoy tiene por nombre ApologeticaCatolica.org, cuya finalidad es difundir la fe católica en su integridad protegiendo a los hijos de la Iglesia de los avances del protestantismo, el sincretismo y el relativismo.
