Reflexiones sobre ecumenismo: "Excesos" ecuménicos

Titanic rumbo a estrellarse

En un artículo publicado en mi web hice un breve resumen del enfoque sobre el ecumenismo que la Iglesia Católica ha tenido antes y después del Concilio Vaticano II. Como dije en esa ocasión y reitero, estoy 100% a favor de un genuino ecumenismo tal como enseña el Magisterio en sus distintos documentos, desde la encíclica de Pio XI, Mortalium Ánimos, pasando por el Decreto del Concilio Vaticano II “Unitatis Redintegratio” y el desarrollo que siguió con los documentos relacionados con el ecumenismo por Juan Pablo II como Reconciliato Et Paenitentia (Sobre la reconciliación y la penitencia en la misión de la Iglesia hoy), Ut Unum Sint (Sobre el empeño ecuménico).

Sin embargo, no puedo dejar de observar lo que considero errores en la praxis ecuménica que considero importante mencionar, aunque eso implique alguna crítica a los recientes pontificados incluido el actual. Trataré de ser lo más respetuoso posible y que mi crítica siempre sea constructiva.

Estoy consciente que esto me expone a “fuego amigo” de parte de muchos católicos que confunden defender la fe católica con defender todo lo que Papa reinante diga o haga, incluso en materias opinables y ven mal que se discrepe incluso buscando el bien de la Iglesia. Pero lo cierto es que no somos una “secta” donde todo lo que dice el líder es inobjetable y los adeptos se lanzan como hienas a despedazar a todo el que se atreva a contradecirle.

Dicho esto, comienzo a enumerar lo que considero errores en la praxis ecuménica actual:

1.- Comprender la apologética y el ecumenismo como excluyentes

El auge en el empeño ecuménico nos ha hecho dejar en segundo plano la importancia de la apologética, la cual la jerarquía eclesiástica considera en su mayor parte un intento de resolver las diferencias por medio de conflictos y discusiones.

Un ejemplo lo tenemos en los recientes discursos del Papa Francisco, quien parece estar de acuerdo con este punto de vista, pues las pocas veces que ha hecho alusión a la apologética ha sido para desalentarla. En una homilía del 25 de Enero del 2015 afirmó que:  “Muchas controversias entre los cristianos, heredadas del pasado, pueden superarse dejando de lado cualquier actitud polémica o apologética,  y tratando de comprender juntos en profundidad lo que nos une, es decir, la llamada a participar en el misterio del amor del Padre, revelado por el Hijo a través del Espíritu Santo”.

Más adelante agregó que “la unidad de los cristianos–estamos convencidos– no será el resultado de refinadas discusiones teóricas, en las que cada uno tratará de convencer al otro del fundamento de las propias opiniones.

En defensa de esas palabras se puede decir que el Papa no está diciendo que hay que dejar de lado la apologética para resolver “todas” sino “muchas” de las controversias, y que es cierto que solamente con el diálogo y nuestros propios esfuerzos no vamos a restaurar la unidad de los cristianos, porque es ciertamente un don divino.

Pero es que tampoco eso lo pretende la apologética. La apologética busca acompañar la transmisión de la fe cristiana, permitiendo al evangelizador “estar siempre dispuesto a dar respuesta a todo el que le pida razón de su propia fe” (1 Pedro 3,15-16). De esta manera no solo nos permite conocer y profundizar en el fundamento de nuestra fe, sino también transmitirla de manera eficaz a los no creyentes, participando y cumpliendo la gran comisión de nuestro Señor.

Dicho de modo breve: con apologética no vamos a resolver todos los problemas en la Iglesia, pero sin ella mucho menos.

El Papa Juan Pablo II parecía que sí tenía más clara la necesidad de la apologética, pero aun así sus palabras cayeron en el olvido y los obispos, por lo menos en su gran mayoría, no tomaron planes ni acciones permanentes al respecto.

Recuerdo en especial dos discursos del Santo Padre, uno en Octubre de 1999 y otro en Mayo del 2002. En ambos resaltó la importancia de revitalizar una nueva apologética:

“En un mundo donde las personas están sometidas a la continua presión cultural e ideológica de los medios de comunicación social y a la actitud agresivamente anticatólica de muchas sectas, es esencial que los católicos conozcan lo que enseña la Iglesia, comprendan esa enseñanza y experimenten su fuerza liberadora. Sin esa comprensión faltará la energía espiritual necesaria para la vida cristiana y para la obra de evangelización.” [1]

“En otras palabras, hace falta una nueva apologéticaque responda a las exigencias actuales y tenga presente que nuestra tarea no consiste en imponer nuestras razones, sino en conquistar almas, y que no debemos entrar en discusiones ideológicas, sino defender y promover el Evangelio. Este tipo de apologética necesita una «gramática» común con quienes ven las cosas de forma diversa y no comparten nuestras afirmaciones, para no hablar lenguajes diferentes, aunque utilicemos el mismo idioma.”[2]

El Papa en ese entonces tenía claro que esta apologética debía tener ciertas características esenciales para lograr su objetivo, que involucraba tener empatía para con los hermanos separados pero sin caer en una interpretación sentimental del amor separada de la verdad:

“Esta nueva apologética también tendrá que estar animada por un espíritu de mansedumbre, la humildad compasiva que comprende las preocupaciones y los interrogantes de los demás, y no se apresura a ver en ellos mala voluntad o mala fe. Al mismo tiempo, no ha de ceder a una interpretación sentimental del amor y de la compasión de Cristo separada de la verdad, sino que insistirá en que el amor y la compasión verdaderos plantean exigencias radicales, precisamente porque son inseparables de la verdad, que es lo único que nos hace libres (cf. Jn 8, 32)[3].

2.- Inacción ante el fenómeno sectario

Por otro lado, desde mi perspectiva, casi pareciera que la jerarquía católica considera al protestantismo como estuviese representado sólo por el luteranismo, y en lo que se suele llamar esta “era ecuménica” ha descuidado no sólo la apologética hacia afuera sino la apologética hacia adentro.

Los fieles católicos no son formados para conocer el fundamento de su fe católica y poder defenderla eficazmente ante las objeciones de los protestantes. Si juntamos eso en un coctel explosivo donde les motivamos a asistir a encuentros ecuménicos en los que “comparten” con nuestros hermanos su fe, el resultado no es una mayor unidad e integración, sino el abandono de la fe católica para comenzar a formar parte de las comunidades protestantes.

A las pruebas me remito, pues un reciente informe de Latinobarómetro, revela que desde 1995 hasta el 2013 la Iglesia Católica ha perdido fieles en casi todos los países de Latinoamérica, pasando del 80 al 67 por ciento de la población. El mismo informe resalta el crecimiento paralelo de la población protestante que se identifica como “cristiana evangélica”. La relación proporcional entre el aumento de protestantes evangélicos y la reducción en el número de católicos solo puede significar que cada vez más católicos se hacen protestantes.

En total, el catolicismo ha perdido 13 puntos porcentuales en cuanto a creyentes en todo el continente, pasando de un 80 por ciento de la población en 1995 a un 67 por ciento en 2013. Aunque sigue siendo la religión con mayor número de seguidores en esos países la tendencia a la baja es constante y se ha ido acentuando.

En algunos países el descenso incluso es superior, como Nicaragua y Honduras, donde pierde una presencia cercana al 30 por ciento. También hay descensos significativos, del 20 al 15 por ciento, en Costa Rica, Uruguay, Chile, Panamá y Brasil. Otra encuesta destaca que sólo en Brasil desde el 2014 la Iglesia Católica ha perdido 9 millones de fieles

Si se observa el problema globalmente, según las propias estadísticas oficiales de la Iglesia Católica que recoge el CARA , aunque la población a nivel mundial pasó de 653,6 a 1.229 millones, ha descendido 1% porcentualmente, y el descenso hubiese sido mayor si el abandono masivo de la fe católica que sufrió en los continentes de América y Europa no lo hubiese compensado el incremento que ocurrió en Asia y África, continentes de la esperanza que de seguir el mismo enfoque terminarán por sufrir el mismo destino.

Es un fenómeno que he observado con mis propios ojos, pues a unas cuadras de mi casa se encuentra una comunidad católica que se hizo protestante a raíz de estos encuentros ecuménicos en donde había una ausencia total de formación apologética por parte de los fieles. Hoy día se llama “Iglesia Evangélica, El amor de Dios”, y una de las feligreses anteriormente católica es actualmente “la pastora”.

3.- Promoción objetiva del indiferentismo religioso

Aunque no sea esa su intención, muchas afirmaciones y acciones de la jerarquía católica, fomentan objetivamente en muchos fieles la impresión de que no es esencial ser católico, sino que puede ser igual de bueno permanecer como protestante.  

El Papa Francisco junto a la imagen de Lutero

Tomemos por ejemplo, el acto donde el Papa Francisco recibió un conjunto de Luteranos,en el que se colocó en la sala una estatua de Lutero junto con la que incluso se tomó diversas fotografías. Aunque puede entenderse como un gesto ecuménico “diplomático” que busca simpatizar con los hermanos luteranos que iba a recibir, más allá de eso, colocar un busto de alguien implica presentarle en algún sentido como un “modelo”. No hacemos bustos de Hitler ni de Stalin, los hacemos de gente digna de ser admirada e imitada. Si a eso sumamos los elogios políticamente correctos que cada vez se hacen más frecuentes, se forma un coctel que aunque no lo pretenda, disipa de la mente de los católicos la gravedad de los actos que cometió y la importancia esencial de pertenecer unido a única Iglesia fundada por Cristo.

Y es que, si alguien puede maldecir e insultar al Papa y a los obispos con los adjetivos más soeces, identificar a la Iglesia Católica como la “Prostituta de Babilonia”, abolir la misa, negar los dogmas, perseguir católicos y protestantes, provocar e incentivar una masacre de cien mil campesinos, ser un furibundo antisemita, y aún así ser un “testigo del evangelio”, poca diferencia puede hacer ser católico o protestante.

Después de todo, “testigo” es aquel que “es capaz de dar fe de un acontecimiento por tener conocimiento del mismo” (RAE)¿Estamos acaso admitiendo que Lutero tenía un conocimiento fidedigno y acertado del evangelio?

Estoy de acuerdo en poner todo el empeño en olvidar y superar los desacuerdos del pasado y buscar la unidad con nuestros hermanos luteranos, pero pienso que debemos hacerlo, no reivindicando a Lutero, sino dejándolo atrás. Nunca recreando imágenes fantásticas y alejadas de la realidad de quien realmente fue y se convirtió.

Pondré un ejemplo de este tipo de “blanqueamiento” alejado de la realidad que cada vez abunda con más frecuencia en la alta jerarquía católica:

Recientemente el cardenal Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, publicó un artículo en L’Osservatore Romano por el que fue públicamente felicitado por el Papa Francisco, en donde hace afirmaciones bastante discutibles que analizaré a continuación. Dice:

“Él [Lutero] no quería en absoluto romper con la Iglesia Católica y fundar una iglesia nueva, pero tenía en mente la renovación de toda la cristiandad en el espíritu del Evangelio

He aquí un ejemplo de una afirmación equívoca. No me refiero a admitir la posibilidad de que Lutero, aún estando equivocado, tuvo “recta intención”, que como ya expliqué en una ocasión es posible dado que sólo Dios ve el fuero interno de cada persona. Me refiero a la afirmación de tener en mente la renovación de toda la cristiandad en el “espíritu del Evangelio”.

Que Lutero buscaba una renovación de la Iglesia a su manera, no lo discuto, pero que era en el espíritu del Evangelio es imposible admitirlo sin matizar que era en lo que él consideraba “espíritu del Evangelio” sin serlo realmente.

A los hechos me remito: Lutero tuvo y aprovechó la oportunidad de “reformar” la religión cristiana a la medida de su comprensión del “espíritu del Evangelio” y lo que surgió de allí fue el protestantismo tal como lo conocemos: una religión que aunque con elementos de verdad heredados de la Iglesia Católica, niega la autoridad del Papa y de la Iglesia y la ha sustituido por la libre interpretación de la Biblia, niega un número no pequeño de dogmas de fe católica y ha abolido la Santa Misa.

En lo que fracasó Lutero —y gracias a Dios— fue en imponer su visión del “espíritu del Evangelio” a toda la cristiandad, pero donde logró hacerlo a sus anchas, sin oposición, no produjo ninguna verdadera renovación sino caos y divisiones, lo que demuestra que su doctrina no era el evangelio verdadero, sino uno distorsionado.

No tiene sentido entonces llamarle “testigo del Evangelio”, ya que de ser así, tendríamos que conceder el calificativo a prácticamente todos los herejes que ocasionaron cismas y divisiones y que probablemente también tenían “buena” intención.  

El Cardenal Kock también afirma que Lutero habría encontrado en el Concilio Vaticano II “su concilio”, cosa que nuevamente es difícil de conciliar con la realidad. El Concilio Vaticano II reafirmó la doctrina católica en dogmas que Lutero rechazaba radicalmente.

¿De verdad se puede creer que Lutero iba a aceptar una Constitución Dogmática como la Lumen Gentium que reafirma la constitución jerárquica de la Iglesia y el Papado, o la Dei Verbum que acepta la Sagrada Tradición como forma de transmisión de la Revelación? ¿La Gaudium Et Spes tal vez? Si somos honestos, aun admitiendo lo bueno que pudo haber existido en Lutero, basta conocer un poco sus obras y sus enseñanzas para saber que él sólamente estaba dispuesto a aceptar la autoridad de la Iglesia y los concilios si estaban de acuerdo con su particular comprensión de la Biblia. Por lo tanto, este tipo de declaraciones, aun cuando vengan del Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, sólo se puede comprender como expresiones “políticamente correctas” pero completa y absolutamente alejadas de la realidad.

A donde vamos…

Mientras tanto la situación de la Iglesia se agrava cada día.

He trabajado en empresas toda mi vida y si algo he podido aprender, es que los indicadores reflejan el éxito o fracaso de una gestión. Las cifras que evidencian una deserción masiva a la religión católica demuestran de manera inequívoca que algo estamos haciendo mal. Muchas pueden ser las causas, yo sólo señalo algunas de las que considero han contribuido a acelerar la debacle.

Otra cosa que aprendí en el mundo empresarial es que si seguimos haciendo las cosas de la misma manera, no podemos esperar obtener diferentes resultados, y si insistimos en tomar una medicina que ha probado ser ineficaz no vamos a curar ninguna enfermedad. Una “euforia” ecuménica donde se descuidan otros aspectos importantes en la pastoral y formación del pueblo católico no va a disminuir esta sangría que va en detrimento su bien espiritual y que hace que el número de protestantes aumente, nutriendo sus filas del pueblo católico, mientras nosotros muy contentos posamos sonrientes para la foto.

NOTAS

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27 comentarios

  
Ricardo de Argentina
Excelente, José Miguel, muchas gracias por la claridad y por la caridad.
Bien entendida, por supuesto, esa que siempre empieza por casa.

¿Cómo es posible que ni los obispos ni la Santa Sede muestren signos de preocupación por la sangría imparable en cantidad (apóstatas) y en calidad (heterodoxias) que campa en la Iglesia, y pongan sus principales afanes en lograr acuerdos con cúpulas heréticas?
25/01/17 10:22 PM
  
Edgar
José Miguel, de acuerdo contigo. Esas declaraciones políticamente correctas no hacen bien al devenir de nuestra iglesia. Soy de República Dominicana, un pueblo fundado en fuertes raíces católicas, hemos evidenciado de manera dramática la constatación de esos datos que expusiste. En 2004 según la misma encuesta que haces referencia, el 70% de los dominicanos afirmaban ser católico, para 2015 un 57%, para un decrecimiento de 13%. Los datos de la encuesta ENDESA de población son más alarmantes. Las sectas protestantes experimentan un astronómico crecimiento a expensas de los católicos inocentes, que por falta de base apologética pasan a sus filas. Para el ciudadano común (que dicen no profesar ninguna religión o los católicos de encuestas) los protestantes son los cristianos, y los católicos somos los pecadores. En muchas comunidades el pastor evangélico tiene más influencia (y más recursos) que el párroco de la comunidad, el cual en la mayoría de los casos está desbordado de trabajo. Otro fenómeno que los acompaña es la participación en espacios de poder o influencia, por ejemplo en los programas de opinión, de radio o televisión de mayor rating, en ellos hay por lo menos un representante de ellos, y aprovechan la cobertura para exponer sus creencias. Diputados, alcaldes, concejales…. Todo esto les crea un ambiente propicio y más amable. La candidez, la pereza y la falta de formación de nosotros los católicos, acompañado de estos mensajes erróneos de la jerarquía, nos tiene como dicen en el béisbol, con el público y el umpire en contra. El domingo anterior en misa, en la homilía del sacerdote, él hace una referencia a los protestantes, se corrige, y dice: ¨perdón, el Papa no quiere que se diga protestantes¨, mi esposa me miró asombrada, no solo por lo que él dijo, sino porque ese sacerdote ha sido rector de uno de los seminarios menores de la arquidiócesis. De verdad estoy muy preocupado, y no sé qué pasará, mientras tanto, como ustedes prefiero exponerme al fuego amigo.
25/01/17 11:02 PM
  
cosmicom
----EDITADO-----

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JM: Este post no trata de la Amoris Laetitia. Entiendo la preocupación de muchos católicos con el tema, pero no todos los temás deben derivar siempre al mismo. Este tema trata de excesos en la praxis ecuménica. Agradezco a quienes deseen comentar que respeten el tema del post.
25/01/17 11:12 PM
  
Hugo Luis Daher
El ecumenismo es más la labor del Espíritu en las personas que la labor de las personas en la religión.

Pretender que el Papa se equivoca o es equívoco en su pastoral ecuménica es tomarse para sí el discernimiento de la obra del Espíritu y creerse, por lo tanto con poderes divinos. Es al revés! que dice el Espíritu a través de las palabras y obras de mi pastor? Desacreditar la autoridad del Papa es ubicarse fuera del las órbitas de la Iglesia Católica.

Por otro lado sucede que por creernos los mejores, los auténticos católicos dejamos de ser Cristianos. Nos sometemos a seguridades religiosas (doctrina, tradición y palabra sin la presencia del Amor de Dios) y esto nunca lo sostuvo Jesús, el Cristo, en fundador y en los primeros que tomaron el Camino....parecería que repetidamente las personas inflexionamos hacia el fariseísmo o hacia los doctos nuestra actitud religiosa sin darnos cuenta.

Para nada la Iglesia de Dios, la del Cristo, fundada por Jesús y viva por el Espíritu de Dios en sus miembros se puede comparar mínimamente a una empresa mundana...nada que ver, es divina y por lo tanto sacramental para las gentes. Es misterio e instrumento para el regreso a la Casa de Dios, a su Reino.

También es bueno tener la suficiente humildad para reconocer que los hermanos separados, al menos hasta estos tiempos, recogen el desparramo que causamos los católicos con nuestras pastorales equívocas, anticuadas, frias, y llenas de ambigüedades. Producimos muchos creyentes que reflejan una equizofrenia entre la dimensión de la fe la de la vida concreta y esto se refleja en los indicadores de la chatura cultural occidental.

Atenta y fraternalmente.

Prof. Hugo Luis Daher

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JM: Comentario bastante contradictorio y absurdo a más no poder.

Primero sostiene la hipótesis de que el Papa no se puede equivocar en su pastoral ecuménica y que suponerlo es tomarse para sí el discernimiento de la obra del Espíritu y creerse, por lo tanto con poderes divinos, inventándose una especie de "infalibilidad pastoral" del Papa.

Inmediatamente en una muestra de bipolaridad señala las pastorales de los católicos, cuya línea establece el Papa y la alta jerarquía, como "equívocas, anticuadas, frías, y llenas de ambigüedades". ¿En qué quedamos?

Paradógicamente luego habla de esquizofrenia...

En fin, si la pastoral ecuménica del Papa es inmune a cualquier tipo de crítica y excesos a costa de dejar de ser católico como supone, habrá que informar al mismo Papa, que ha dicho en no pocas ocasiones que no es un dictador y que las críticas a lo que dice y hace son siempre bienvenidas y hasta necesarias. Parece que usted pretende saber mejor que él lo que es ser católico, o por el contrario, su concepto de catolicidad es más parecido al de una secta.



25/01/17 11:20 PM
  
Mariano
José Miguel:

Yo he trabajado en el estado bastantes años y veo que éste da muchos recursos e informaciones privilegiadas a personas de perfil medio o bajo en su competencia, y en muchos casos estos grandes recursos que reciben desembocan en manos protestantes extranjeras que se encargan de engañar y de dominar económicamente aprovechándose de incautos y engañados, es decir, la mayoría de los que se les acercan, mientras benefician dando una pompa falsa a otros privilegiados con injusto criterio. Lo lamentable es que colaboran políticos y funcionarios en estos tejemanejes. No sé lo que pretenden, pero creo que están muy equivocados y que su actitud evidencia mal trato al talento nacional y unas finanzas muy sospechosas. Con estas bases de muy probable corrupción se entiende el auge de políticas anticatólicas en muchos países de tradición católica, promoción del aborto, ideología de género, y otras delincuencias y falsedades. Los católicos podemos ser buenos, pero no estúpidos como el demonio desea.
26/01/17 12:47 AM
  
María López
Estoy de acuerdo con usted, me parece escandaloso que se diga que un hereje que murió excomulgado es Testigo del Evangelio, los únicos testigos del Evangelio a mi entender son los santos y los mártires ( del griego testigo ), pero nunca una persona que con sus actos y escritos no ha hecho sino dar ejemplo de lo que NO tiene que ser o hacer un CRISTIANO. Hubo santos que dedicaron su vida para contrarrestar los errores que Lutero defendió durante su vida, santos que dieron su vida en defensa del catolicismo como Tomás Moro o Juan Fisher, esos sí son Testigos del Evangelio.
26/01/17 1:27 AM
  
María López
Quien dice esto ¿Es testigo del Evangelio? pues en el 36 creo que decían cosas parecidas, lo mismo el Papa beatificó al bando equivocado: “Cristo —dice Lute­ro— cometió adulterio por primera vez con la mujer de la fuente de quien nos habla San Juan. ¿No se murmuraba en torno a El: “¿Qué hizo, entonces, con ella?”? Después, con Magdalena; ense­guida, con la mujer adúltera, que El absol­vió tan livianamente. Así, Cristo, tan piadoso, también tuvo que fornicar antes de morir” (“Propos de table”, núm. 1472, ed. de Weimar II, 107 – cfr. op. cit., pág. 235).

“Es lícito encolerizarse cuando se sabe qué especie de traidores, ladro­nes y asesinos son los papas, sus carde­nales y legados. Le complacería a Dios que varios reyes de Inglaterra se empeña­ran en acabar con ellos”

“Castigamos a los ladrones a espada; ¿por qué no hemos de agarrar al Papa, a los cardenales y a toda la pandilla de la Sodoma romana y lavarnos las manos en su sangre?”
26/01/17 1:40 AM
  
Ikari
Cuando por fin hay un Papa del continente americano vaya confusión que viene a traer.
A los que les/nos toca enseñar la Fe a abrazar bien ese catecismo y una vez que hayan conocimientos sólidos a leer al magisterio actual.
26/01/17 1:54 AM
  
Miguel Antonio Barriola
Vuelvo a expresar, lo ya dicho en alguna otra ocasión:
No se puede negar que ha habido adelantos, reencuentros,
admisión de errores entre los hermanos cristianos.
Muy bien. Celebremos esto, pero no la raíz venenosa,
que produjo tantos e innegables desastres en la
Iglesia.
Hay gestos, francamente, que saben más a demagogia
que a genuino acercamiento.
26/01/17 1:57 AM
  
milton
Es demasiado tarde para apologéticas esperar el cisma que ya está surgiendo y estar del lado del evangelio esperando que Jesús venga pronto
26/01/17 2:01 AM
  
Feri del Carpio Marek
La excelente imagen que pusiste al inicio del post lo dice todo. Se considera que lo importante es que nos sintamos bien, muy hermanos, muy unidos, y terminamos por concluir que eso es lo que Cristo quiere, «esa es la entrega que Dios mismo está reclamando en medio de la complejidad concreta de los límites». Lamentablemente, para muchos de nuestros pastores, ya quedó superado aquello de dar testimonio de la verdad, cedieron a la mundanidad.

«En el pueblo de Israel hubo también falsos profetas. De la misma manera, habrá entre ustedes falsos maestros que introducirán solapadamente desviaciones perniciosas, y renegarán del Señor que los redimió, atrayendo sobre sí mismos una inminente perdición. Muchos imitarán su desenfreno, y por causa de ellos, el camino de la verdad será objeto de blasfemias.» (2 Pe 2,1-2)

Lo que nos une es el amor, y lo que nos permite amarnos es la obediencia a la verdad, así lo dice la palabra de Dios, por boca del primer Papa de la Iglesia:

«Por su obediencia a la verdad, ustedes se han purificado para amarse sinceramente como hermanos.» (1 Pe 1,22)

Entonces, si tanto queremos estar unidos y amarnos con los protestantes, primero tenemos que buscar que todos obedezcamos a la verdad, sino será un falso amor en el que, o bien estemos despreciando a nuestros hermanos protestantes al no importarnos que conozcan la verdad que nos salva, o bien estemos despreciando a nuestro Señor al restar importancia a lo que nos ha revelado y lo que ha dispuesto para que creamos y obedezcamos para ser salvados.
26/01/17 4:40 AM
  
Miguel Antonio Barriola
Surgió en mi mente una objeción, a lo que acabo de comentar.
¿Acaso no canta el "Pregón pascual", inspirado en San Agustín:
"Oh felix culpa, quae tantum ac talem habuit Redemptorem!"? ( = Oh feliz culpa, que tuvo a tan grande y tal Redentor) ¿No sería, entonces análoga la celebración de la revuelta de Lutero?
Pensando un poco, encontré las siguientes consideraciones a tener en cuenta.
La "culpa" de Lutero parece no dar lugar al verdadero arrepentimiento, requerido por toda la Biblia y en especial la Carta a los Romanos, tan
acariciada por el reformador de Wittenberg, si recordamos, sobre todo su consejo a Melanchton: "Pecca fortiter et crede fortius" (= Peca fuertemente y cree más fuertemente). Enseña, en efecto S. Pablo: "Pero si con mi mentira sale ganando la verdad de Dios para gloria suya ¿ por qué razón soy también yo todavía juzgado como pecador? Y ¿por qué no hacer el mal para que venga el bien, como algunos calumniosamente nos acusan que decimos? Esos tienen merecida su condenación. (Rom 3, 7 - 8). "¿Qué diremos, pues? ¿Que debemos permanecer en el pecado para que la gracia se multiplique? ¡De ningún modo! Los que hemos muerto al pecado ¿cómo seguir viviendo en él?"
(ibid., 6, 1). "Pues ¿qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo!" (ibid., 6, 15).
Pablo sale al paso de una consecuencia errada, que sacaban muchos sobre su visión de la misericordia divina, por la cual: "Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia" (ibid 5, 20). Por ende, concluía más de uno: "A pecar, que siempre contaremos con la indulgencia divina". Equivalente al:"Pecca fortiter", pero "crede fortius", ya que no faltará la comprensión divina, que te misericordiará.
Mantengo, pues, mi consideración: festejemos los resultados obtenidos
en los recientes diálogos ecuménicos, pero no ensalcemos el género de culpa, que le dio origen, ya que lejos de ser "felix culpa", fue lo que
rechazó tan fuertemente el Santo más inspirado por Dios en estos asuntos. Tales razonamientos "tienen merecida la condenación" y "de ningún modo" son aceptables.
26/01/17 6:02 AM
  
Luis López
Me ha gustado eso de "infalibilidad pastoral" del Santo Padre.

Estoy convencido de que -hoy- son legión los católicos que creen a pies juntillas ese disparate.

Dicho esto, llevamos demasiados años haciendo mala pastoral en la Iglesia. Y la tendencia a considerar como absolutamente incompatibles el sano ecumenismo con la fiel apología es el ejemplo supremo de esa mala pastoral.

Y desgraciadamente la mala pastoral tiene pésimas consecuencias en el pueblo cristiano.
26/01/17 9:53 AM
  
Miguel Antonio Barriola
Hoy, justamente, cuando celebramos a los santos Timoteo y Tito, a quienes Pablo dirigió las "Cartas Pastorales", repito, sin cansarme:
son los documentos, donde más se insiste en la "Sana Doctrina".
26/01/17 1:12 PM
  
Feri del Carpio Marek
Una observación: los números no son un indicador de que se estén haciendo bien o mal las cosas. De ser así, Jesús tendría que haber abandonado su enseñanza sobre la Eucaristía tras la multiplicación de los panes, o la Iglesia tendría que haberse vuelto arriana en tiempos de san Atanasio. No, en la Iglesia no tenemos otro indicador más que el de permanecer fieles al depósito recibido.

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JM: Partir de ese ejemplo donde unos cuantos seguidores abandonaron a Jesús en un momento puntual y concreto, para intentar demostrar que los indicadores no muestran el éxito de una gestión, es caer en una falacia de falsa analogía. Los indicadores no trabajan con datos puntuales sino que generalmente son tomados en un período de tiempo y muestran una tendencia. Basta recordar, razonando de la misma manera, que el número de discípulos de Jesús creció más que cualquier religión en el mundo a pesar de que Jesús no abandonó su enseñanza sobre la Eucaristía.

Luego hace referencia al indicador de "permanecer fieles al depósito recibido", pero ¿es que acaso las cifras que revelan que cada vez más católicos se hacen protestantes no reflejan una tendencia de un aumento o disminución de cuantos católicos permanecen fieles al depósito recibido?

26/01/17 2:38 PM
  
Feri del Carpio Marek
Creo que no es difícil concordar con lo que estoy tratando de decir: que la gente se vaya indica un fracaso, pero de ahí no se sigue que se esté haciéndolo mal.

Bien podría estar sucediendo lo contrario, que se esté "dando razones de nuestra esperanza" a todos los niveles, pasando por el Papa, cardenales, obispos, etc., y que sin embargo la gente igual se esté yendo a las sectas. De ahí se seguiría la conclusión de que se está fracasando, pero no porque se esté haciendo mal las cosas, sino por la realidad del pecado que enceguece, tapa los oídos y endurece los corazones, y es también el misterio del "fracaso" de la Cruz, por el que Dios manifiesta su poder en la debilidad. La conclusión no debería ser cambiar de dirección, sino continuar con mayor intensidad la predicación, mayor parresía, penitencia y oración.

Por muy grande que sea el período de tiempo del que se tomen datos para arrojar indicadores, siempre será una realidad temporal, y para Dios un día son como mil años y mil años como un día. Jesús no envió a su Iglesia a tener éxito, envió a transmitir fielmente lo recibido.

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JM: Alucino.

Parte haciendo una afirmación gratuita: que aunque haya una tendencia creciente de abandono de la fe católica, eso no significa que se estén haciendo las cosas mal. Y luego presenta causas externas para explicarlas. "La realidad del pecado que enceguece" ha existido siempre. Los primeros cristianos vivieron en una sociedad que les arrojaba a los leones y les quemaba vivos y preferían eso antes que apostatar. La sociedad pagana en la que vivían era tan o más inmoral que la del presente. De nada sirve buscar causas externas para justificar problemas en una gestión que se aprecia con los resultados. Lo veo a cada día aquí en mi país: las cifras demuestran una cosa, y las justifican del mismo modo.

Alega que por muy grande que sea el período de tiempo siempre será una realidad temporal. Evidentemente una gestión temporal se evalúa en un período temporal. No estamos hablando la obra de Dios en su totalidad, sino de la gestión pastoral de las últimas décadas. Se siembra lo que cosecha. Si siembra manzanas no puede cosechar sandías y decir que puede deberse a otros factores.

Y está claro que nunca he dicho que haya que cambiar la dirección respecto a la oración y penitencia. Pareciera que no ha leído lo que escribí.

P.D: Dice "Jesús no envió a su Iglesia a tener éxito, envió a transmitir fielmente lo recibido". No se si ve la clara contradicción de lo que dice. ¿Entonces no la envió a tener "éxito" en "transmitir fielmente lo recibido"? ¿Osea que cuando dijo esto no pensaba que tendríamos éxito?

"Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo." (Mateo 28,18-19)
26/01/17 3:25 PM
  
Feri del Carpio Marek
Tu alucinación me divierte.

Curioso que me acuses de no leerte, cuando parece que tú no leíste el primer comentario que hice a este post, en el que critico lo que se está haciendo, y concuerdo plenamente con todo lo que se critica en este post. Entonces no sé de dónde sacas que yo defiendo o excuso lo que se esté haciendo. Por supuesto que no se están haciendo las cosas bien , que quede claro. Lo que digo es que no está bien recurrir al argumento: "la gente se está yendo, entonces tenemos que cambiar de estrategia". Y si a ti te parece bien ese argumento, pues ni modo, no voy a insistir más para persuadirte de lo contrario. Pero al menos, si te vas a tomar el tiempo de responder a mi comentario, haz primero el esfuerzo de entender a qué me estoy refiriendo, y no pongas "afirmaciones gratuitas" en mi boca, que yo no dije.

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JM: Intento clarificar cual es mi argumento para ver si nos comprendemos:

- No digo, ni pretendo abogar por un cambio de estrategia para "captar" mas adeptos, como una empresa busca clientes. Como he sostenido antes (AQUI) la fe católica, aunque abierta a todos, no es para todos. Muchos son los llamados y pocos los escogidos. No se trata de diluirla para hacerla digerible a la mayoría.

- Digo que el abandono de la fe católica de parte de muchos católicos refleja que la pastoral tiene problemas que hay que corregir. Los indicadores sí reflejan un problema en la gestión. Se puede discutir si se están tomando en cuenta todos los indicadores en un análisis, pero no que una gestión puede evaluarse prescindiendo de ellos. Lo que no se mide no se controla, y lo que no se controla no se mejora.

- Digo que propone excusas al suponer razones externas al fracaso que son factores que son constantes a la historia de la humanidad. Una buena y acertada pastoral que mantenga firme al pueblo católico en la fe no debería traducirse en un abandono masivo de la fe católica por parte de los católicas, y menos justificarse como que el "pecado enceguece", como si antes no hubiese pecado.
26/01/17 4:25 PM
  
Luis Piqué Muñoz
Amigo José Miguel, efectivamente, Ecumenismo quiere decir Amor al Prójimo, no excluir a Nadie, no sólo las Iglesias protestantes, sino a paganos y ateos ¡pero no claudicación! Quiere decir convencer, llevar a la Iglesia a Espíritus Confusos y equivocados ¡pero como bien dice Sabio Amigo José aenuel, eso sólo se consigue con la apologética, un Conocimiento profundo y verdadero de la Iglesia católica ¡la milenaria, la de siempre, no la moderna de ahora tan ¡Ay! desviada y acomodaticia con el Mundo, incluido el Protestante! ¡la Verdad de Cristo, que es Infinita y eterna, y sencilla y clara para todos los creyentes! Finalmente, decir que San Juan Pablo II, aunque ¡en mi humilde y despreciable Opinión! con graves Errores, me demostró su Santidad y Sabiduría, pidiendo profundidad y Verdad ¡no conformismo y falso ecumenismo! en la Iglesia Católica, admitiendo mis fuertes Críticas y enviándome, al cabo de Año y medio, la Bendición llamándome Testigo del Evangelio. Nada más ¡Viva San Juan Pablo II! ¡Viva el Papa! ¡Viva la Iglesia! ¡Viva Dios!
26/01/17 4:58 PM
  
Feri del Carpio Marek
Me alegra que nos entendamos, al fin. Ciertamente el que en una determinada época, por ejemplo la actual, los fieles católicos estén abandonando la fe, es un indicador de que las cosas no están yendo bien. Pero en ocasiones, no me refiero a la actual sino a alguna hipotética ocasión, podría ser que se están haciendo las cosas bien y que el Señor quiere simplemente aumentar en sus pastores, y demás fieles, la confianza en Dios, su santidad, y permite un mayor y más prolongado endurecimiento de los hombres, que lo habitual, para acoger el don de la fe.

Los caminos de Dios están por encima de los nuestros, de manera que la estrategia que siempre debemos cuidar es la de transmitir fielmente lo recibido, guardar el celo por la salvación de las almas, la parresía en la predicación, la oración y la penitencia. Eso sí que nunca falla, porque se está cumpliendo el mandato de Cristo, que como tú bien observas, sería absurdo que mandase algo en lo que no habrá éxito (aunque este pudiere llegar inusualmente más tarde de lo acostumbrado). Por más que en ocasiones los números muestren un fracaso temporal, Dios tiene esa libertad para prodigar sus dones, y probar a su pueblo con vistas a alcanzarles bienes aún mayores. Y precisamente esa estrategia, que no falla, es la que se está descuidando ahora, y por eso concuerdo con todo lo que se critica en este post.
26/01/17 5:21 PM
  
Miguel Antonio Barriola
Rescataría de algún modo la afirmación de que "Jesús no nos mandó tener éxito", confrontando con las indicaciones dadas a sus primeros enviados:
A los Doce:"En cuanto a los que no os reciban, saliendo de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos" (Lc 9, 5). A los setenta y dos: "En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: 'Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos... ¡Ay de ti, Corazin!¡Ay de ti Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que se habrían convertido..." (Ibid., 9,10 - 11. 13 -).
Por ende, si bien envía a predicar a todo el mundo, prevé no menos, que muchos no aceptarán la Buena Noticia.
26/01/17 8:16 PM
  
Feri del Carpio Marek
Muy buena esa cita, Mons. Barriola, al igual que su comentario sobre las cartas pastorales de san Pablo, si el Espíritu Santo quiso dejarnos indicaciones pastorales en la Sagrada Escritura, pues debe ser porque quiere que de ahí recibamos nuestras estrategias pastorales.

A propósito de Sagradas Escrituras y de herejes, no veo en ningún lugar de las Escrituras que se promueva encuentros con grupos herejes para celebrar "lo que nos une", todo lo contrario, veo un celo por hacerles salir del error, y por cuidar al propio rebaño de no caer en sus errores. Y lo mismo veo, desde mis limitadísimos conocimientos, claro, que hizo la Iglesia con todos los grupos heréticos.

Lo mismo se podría decir de los paganos, también hay muchas cosas que nos unen con ellos, pero no veo a San Pablo limitándose a celebrar conjuntamente lo que une a cristianos y griegos, sino que lo veo aprovechando cada ocasión para sacarlos del error y predicarles la verdad. Tampoco veo a Jesús celebrando lo que le une a la samaritana, y contentándose con la oportunidad de beber juntos agua del pozo, ni lo veo enviar a los doce o a los setenta y dos para que se limiten a celebrar lo que los une con los pueblos que visiten en su camino.

La claudicación a la verdad, tan denunciada por Benedicto XVI, es definitivamente el mejor diagnóstico de la enfermedad por la que está pasando la Iglesia.

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JM: Compartir lo que nos une y exponer la verdad e intentar sacar del error al hermano, no son conceptos excluyentes, sino complementarios. Por eso es que yo en ningún momento sostuve que estaba en contra de participar en encuentros ecuménicos con otros hermanos cristianos, sino de hacerlo sin la necesaria formación apologética y sin la actitud correcta. Por supuesto, partir de lo que nos une es el primer paso, porque es parte del patrimonio común que compartimos.



26/01/17 11:14 PM
  
Hugo Luis Daher
J.M.
No se a que pastor seguís. Si vamos a ser cristianos por la hermosa e infalible doctrina que tenemos, te regalo esa religión. Si para vos el ecumenismo es una cuestión pastoral, entonces estamos lejos del CVII. La doctrina es importante, pero está saltando en un solo pie sin una buena pastoral, como esa que nos supera ampliamente por parte de muchos hermanos de la reforma.Salta a la vista. La doctrina son las palabras y la pastoral los hechos. Palabras y hechos tuvieron perfecta coherencia en el Cristo. Un buen cristiano, al parecer, es un hermano de la protesta convertido a la fe católica...pero por favor que no deje su ímpetu de pastor.
Por otro lado los cristianos católicos no tenemos la exclusividad de ser testigos hasta la muerte y esto solo se es por la fe y amor al Señor. No a una doctrina. Hay muchos testigos que confiesan al Cristo de una manera menos perfecta quizás que nosotros, incluso hasta dar su vida y esto ante los ojos de Dios es palma de victoria
Fraternalmente.
Prf. Hugo Luis Daher

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JM: No se comprende realmente su comentario. Primero llega diciendo que considerar que el Papa puede equivocarse en su pastoral ecuménica es usurpar el lugar de Dios. Ahora viene con esta curiosa ponencia donde habla de la relación de la doctrina y la praxis pastoral.

La Iglesia tiene una doctrina sobre el ecumenismo, cuyo enfoque tiene naturalmente una expresión pastoral que puede variar y de hecho ha variado como explico en el artículo anterior a este enlazado al comienzo. No puede haber pastoral sin doctrina, ambas están íntimamente relacionadas y una tiene que ser el reflejo de la otra, pero ese no es el tema, y no pretendo aquí perder el tiempo divagando como usted lo hace.

Yo simplemente hago una crítica constructiva de lo que considero errores en la praxis ecuménica actual. Usted en su concepto de "infalibilidad pastoral" cree que no es lícito, yo creo que sí y que es un derecho que consagra el código de derecho canónico. PUNTO.
27/01/17 12:06 AM
  
Hugo Luis Daher
JM:
Exacto...no lo comprendes. Y esto de poner Punto suena a dogmático, separatista y sectario. El diálogo debe continuar y construir el camino a la Verdad, en caridad. No en doctrinas, leyes justicieras o condenatorias que terminan segregándonos los unos a los otros y de hecho violando la oración sacerdotal del Señor expresada en Jn 17.

Si nosotros los cristianos habláramos más del Señor y menos de las interpretaciones de El, lo cual no está mal pero no es suficiente, la misma Palabra nos acercaría a unos y otros creyentes. De esta manera podríamos juntarnos a la mea y celebrar juntos la Buena Nueva. Pero estamos como fuera de casa a las pedradas patoteándonos con lo que uno cree que cree.

Fraternalmente.
Prof. Hugo Luis Daher.
Dios te guarde siempre!

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JM: Su problema es que entiende como excluyentes conceptos que son complementarios. No es el aut-aut protestante, sino el et-et católico.

Dice por ejemplo que se debe "construir el camino a la Verdad, en caridad. No en doctrinas...", pero esto es una afirmación contradictoria. No se puede construir el camino a la verdad dejando la doctrina por fuera. El Papa Juan Pablo II enseñó precisamente lo contrario:

"En ningún caso debe ser obstáculo para el diálogo con los hermanos del sistema de exposición de la fe católica. Es totalmente necesario que se exponga con claridad toda la doctrina. nada es tan ajeno al ecumenismo como el falso irenismo, que pretendiera desvirtuar la pureza de la doctrina católica y obscurecer su genuino y verdadero sentido." (Unitatis Redintegratio 4)(Unitatis Redintegratio 11)

"En este diálogo expone cada uno, por su parte, con toda profundidad la doctrina de su comunión, presentado claramente los caracteres de la misma. Por medio de este diálogo, todos adquieren un conocimiento más auténtico y un aprecio más justo de la doctrina y de la vida de cada comunión; en tercer lugar, las diversas comuniones consiguen una más amplia colaboración en todas las obligaciones exigidas por toda conciencia cristiana en orden al bien común y, en cuanto es posible, participan en la oración unánime. Todos, finalmente, examinan su fidelidad a la voluntad de Cristo con relación a la Iglesia y, como es debido, emprenden animosos la obra de renovación y de reforma." (Unitatis Redintegratio 4)

Precisamente por eso san Juan Pablo II enseñó que "la unidad dada por el Espíritu Santo no consiste simplemente en el encontrarse juntas unas personas que se suman unas a otras. Es una unidad constituida por los vínculos de la profesión de la fe, de los sacramentos y de la comunión jerárquica" (Ut unum sint 9)

Y si leyó bien sabe que no he dicho que hay que detener el diálogo ecuménico.

P.D: Cuando digo "PUNTO" quiero decir que no se me debe atribuir más de lo que he dicho. No es honesto tratar de descontextualizar mi comentario, y si el caso es que no lo entendió, puede decirlo.



27/01/17 1:34 PM
  
Rose
A mi ver el gran problema es justamente lo que llevó la lucha de S. Pio X: la modernidad y con ella todas las distorciones.
Hace tiempos se ha relajado la liturgia, la vida de oración, la penitencia, la búsqueda de santidad. Que pidió N. Sra. en Fátima? El Rosario y la conversión. Eso cambiaria toda la situación decadente que vivimos hoy. El real ecumenismo es que todos deberían aceptar no solo a Cristo, pero hacerse uno con la verdadera Iglesia (los dogmas, los mandamentos, la Jerarquía, sacramentos,) o sea, volverse y no hacer ese arreglo mal echo de los modernistas que firmaron un documento junto con los luteranos en el cual hay un consenso sobre temas como Eucaristia, Ministerio, Justificación, etc. para comemorar los 500 años de la Reforma. Eso si es una traición a la Iglesia de Cristo. La verdad no se negocía. Es una verguenza hoy escuchar que Lutero fue testigo del Evangelio y que junto con los luteranos debemos abandonar las causas de división y abrazar las que nos une, es decir: María es causa de división? No hablemos de Ella, no vamos utilizar el término transustanciación y asi por delante.
Cuanto más traicionamos los deseos de Jesús, más las Iglesias se vaciarán, pues nuestras enseñanzas no son de Dios sino de hombres que quieren satisfacer otros hombres.

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JM: El diálogo ecuménico para lograr avances y restaurar la unidad a los cristianos no es una traición a Cristo, sino es buscar su voluntad de que todos seamos uno. Yo no recomiendo rechazar en bloque el ecumenismo, eso sería rechazar la enseñanza de la Iglesia en su Magisterio, de la que yo he afirmado precisamente que me adhiero.
28/01/17 3:26 AM
  
Hugo Luis Daher
De hecho la doctrina Católica es superlativa. Necesaria pero no suficiente. Claro! Sin caridad no sirve de nada y sin kerigma es solo palabrerío.
JM si te mal interpreté te pido disculpas, igual por lo ofensivo de mis comentarios. (es solo una estrategia)
Dios te guarde siempre junto a los tuyos.
Fraternalmente.
Prof. Hugo Luis Daher

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JM: Precisamente lo que digo en el post es que: Caritas in veritate implica también que un sano ecumenismo no debe ceder "a una interpretación sentimental del amor y de la compasión de Cristo separada de la verdad, sino que insistirá en que el amor y la compasión verdaderos plantean exigencias radicales, precisamente porque son inseparables de la verdad, que es lo único que nos hace libres" (JPII)
28/01/17 5:18 AM
  
Miguel Antonio Barriola
Me pregunto cómo se podría "hablar más del Señor", sin "interpretaciones".
Porque no todo en la Biblia es palmariamente claro para todos y de allí
mismo provienen tantas divisiones y separaciones, al no reconocer, sobre todo los descendientes de Lutero, al único Magisterio, que ha sido capacitado por Cristo, para solventar las posibles desinteligencias, tal como ha sucedido en la historia de los concilios y las intervenciones
magisteriales infalibles del papado.
"¿Entiendes lo que vas leyendo?...¿Cómo puedo entender si nadie me hace de guía?" (Hech 8, 30 - 31)
28/01/17 12:00 PM
  
Feri del Carpio Marek
Para mí un verdadero acto ecuménico sería declarar a los doctores santo Tomás de Aquino, san Pedro Canisio, san Roberto Belarmino y san Francisco de Sales patronos del ecumenismo, y aprender de ellos a convertir a los herejes.
28/01/17 8:49 PM

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