Fornicación en legítima defensa

Fornicación en legítima defensa

Me permito disentir y ofrezco una interpretación ciertamente no autorizada y contraria a la que parece sostener el Arzobispo Fernández: Considero que sus afirmaciones son sofismas falsos y toscos de primera categoría.

¿Cuándo la fornicación no es realmente fornicación?

Si la información publicada es exacta, el Arzobispo Víctor Manuel Fernández, al que algunos consideran el «asesor teológico más cercano del papa Francisco», ha afirmado que en el caso de una pareja no casada que convive y mantiene relaciones sexuales, «es lícito preguntarse» si esas relaciones sexuales «deben caer siempre, en su sentido íntegro, dentro del precepto negativo que prohíbe fornicar.»

Anticiparé desde este momento una respuesta teológico-moral: Sí, Excelencia. Sí, esas relaciones sexuales deben caer siempre dentro del precepto prohibitivo de la «fornicación».

Ah, pero no he sido suficientemente paciente como para escucharle por completo. Tiene más que decir. Fundamenta su notable afirmación en otra notable afirmación. Asegura que «no es posible sostener que esos actos sean, en todos los casos, gravemente deshonestos en sentido subjetivo.»

¿Recuerdan ese buen tiempo pasado en que la teología moral católica se basaba realmente de modo bastante concreto en normas morales objetivas? ¡Sorpresa! Hoy en día, si un acto no es «gravemente deshonesto en sentido subjetivo,» cabe suponer que ya no es tan importante el mero hecho observable de que ese mismo acto continúe siendo gravemente deshonesto en sentido objetivo.

Pero un momento: ¿no existen normas morales realmente objetivas? Sin duda. Ahora bien, según Fernández (si la información publicada es correcta), hay un gran problema, no con las normas, sino con su formulación: «Es la formulación de la norma la que no puede abarcarlo todo, no la norma en sí misma», indica el arzobispo. Añade que la formulación de la norma es «incapaz de expresarlo todo.»

¿Entendido?

Así, la fornicación es siempre mala como norma general. Pero si la fornicación se comete con la misma persona y bajo el mismo techo, esa situación queda fuera de la «formulación» de la norma y puede ser «subjetivamente honesta», por lo que en realidad no siempre debe considerarse como una vulneración del precepto prohibitivo de la fornicación.

Pero aún no he contado lo mejor de todo esto: la «defensa sistemática» por el Arzobispo Fernández de los pasajes problemáticos de Amoris Laetitia, que muchos consideran que contribuyó a redactar. Llega incluso a asegurar que la tristemente célebre nota 351 de Amoris Laetitia fue redactada intencionadamente con el fin de que la pastoral de la Iglesia se aproxime a permitir que algunos católicos divorciados sin anulación matrimonial, tras intentar inválidamente contraer otro matrimonio, puedan recibir la Comunión sin dejar de mantener relaciones sexuales.

Pero, en realidad, tal vez lo más grande de todo es la insistencia del Arzobispo Fernández en que el Papa Francisco ha dado a la Iglesia una «interpretación autorizada» del acuciante problema de la recepción de la Comunión a través de una carta en la que el Papa agradeció a los obispos de Buenos Aires las indicaciones de éstos, en virtud de las cuales pueden discernirse los casos en los que esas parejas podrían recibir la Comunión. En dicha carta, el Papa Francisco declaró que «no hay otras interpretaciones» distintas de la de dichos obispos.

Me permito disentir y ofrezco una interpretación ciertamente no autorizada y contraria a la que parece sostener el Arzobispo Fernández: Considero que sus afirmaciones son sofismas falsos y toscos de primera categoría.

Si fuera cierta su afirmación de que una nota de la exhortación apostólica postsinodal del Papa persigue de modo deliberado socavar «discretamente» el magisterio claro y constante de la Iglesia, dicha nota debería ser ignorada, suprimida o eliminada del recuerdo consciente de los fieles católicos. Examinadlo todo y quedaos con lo bueno.

Desde un primer momento, sé muy bien que no hay verdad alguna en las retorcidas tesis que el arzobispo expone acerca de la fornicación. Pero permítanme remachar algunos puntos para dar por sentenciadas sus tesis.

Si las ideas del arzobispo a este respecto fueran ciertas, la fornicación en legítima defensa sería posible.

En efecto, él mismo cita, a modo de comparación, los actos de matar en legítima defensa y robar para dar de comer a un hijo hambriento, como ejemplos de «excepciones» a normas en otro caso absolutas. Pero el problema con la comparación de la «legítima defensa» es este: cuando estamos obligados por las circunstancias a hacer algo que produce un efecto malo, este efecto malo queda excusado por el hecho de que no teníamos otra opción, como sucede con la legítima defensa con resultado de muerte o con el robo de comida para librar a la familia de la muerte por inanición.

El caso de la fornicación es completamente distinto. La preservación de la propia vida y el derecho al alimento son cuestiones de justicia. Se refieren a valores que se derivan de la dignidad inviolable de la persona.

Por el contrario, la fornicación afecta a uno de esos valores inherentes a la dignidad humana –la realidad de que las relaciones conyugales están reservadas únicamente para un matrimonio auténtico, y no para un falso matrimonio aprobado por el Estado ni para el concubinato. Esta es una norma absoluta que no puede ser modificada, con independencia de la «formulación» que reciba.

No existe ningún «derecho» a la actividad sexual que deba ser salvaguardado o protegido por razones de justicia. Esto es especialmente obvio para quienes ni siquiera están casados. En cambio, existe el deber para una persona no casada de evitar por completo la fornicación.

No sólo no puede existir el ridículo concepto de «fornicación en legítima defensa,» sino que tampoco es admisible la fornicación en caso de extrema necesidad (como en la comparación con el robo). Imaginemos que fuera admisible. La llamada profesión más antigua del mundo –la prostitución– sería moralmente admisible, siempre que fuera un intento subjetivamente «honesto» de ejercerla como medio de vida.

La «lógica» de estas afirmaciones está viciada por una demencia increíblemente virulenta. Aunque la Iglesia siempre ha enseñado claramente que sólo lo que es verdad es auténticamente pastoral, ahora nos enfrentamos a una perspectiva distorsionada que sostiene que el único camino pastoral exige dejar a un lado lo que es verdadero porque, si no (según el Arzobispo Fernández), quedamos atrapados en una «trampa mortal» que es una «traición al corazón del Evangelio.»

La fornicación continuada en parejas en concubinato no puede ser calificada de honestidad «subjetiva». Tales alegaciones –procedentes incluso del clero– deben ser rechazadas por contrarias a la fe católica. El auténtico acompañamiento pastoral no implica ni puede implicar ignorar la realidad objetiva del pecado simplemente porque quienes lo cometen no creen subjetivamente que sus actos son gravemente deshonestos.

Asimismo, como fieles católicos debemos rechazar de modo cuidadoso y tenaz toda afirmación que sostenga que en ocasiones lo mejor que puede hacer una persona en situaciones concretas y reales es cometer un pecado de forma libre y deliberada. Esta conclusión priva a la persona de su más preciosa libertad interior de efectuar elecciones morales. La persona no debe verse rebajada y reducida a un objeto por este tormentoso razonamiento.

Todos lo hemos oído. Una persona abandonada por su cónyuge ha de encontrar una nueva pareja y ciertamente no cabe esperar que haga la elección moral correcta de mantenerse fiel a las promesas asumidas frente a un cónyuge que partió hace ya largo tiempo hasta que obtenga la nulidad matrimonial, en su caso. Del mismo modo, se dice que no puede esperarse que un divorciado vuelto a casar solucione el lío de su nuevo matrimonio ahora que esta unión «irregular» ha engendrado hijos.

Al igual que en el caso del absurdo de la fornicación en defensa propia, simplemente no hay forma de cometer «adulterio en legítima defensa», es decir, contrayendo nuevo matrimonio, sin obtener la nulidad previa, tras la separación del cónyuge legítimo.

Sin embargo, eso es lo que ahora está sucediendo ante nuestros propios ojos. Altos clérigos están dejando atrás las ambigüedades acerca de Amoris Laetitia mantenidas durante meses y ahora realizan declaraciones inequívocas sobre sus fines. Por desgracia para la Iglesia universal, estas tesis profundamente corruptas están siendo bien acogidas por algunos como auténtico «progreso.» Sin embargo, apenas cabe imaginar nada tan regresivo, tan temerario y nocivo para las almas. Al igual que el absurdo concepto de fornicar en legítima defensa, la aseveración de que la fornicación no es tal y el adulterio tampoco es adulterio no son en absoluto pastorales. Por otra parte, este tipo de «acompañamiento» de las almas heridas sólo las alejará del Reino de Dios, y no las acercará al mismo.

Con el debido respeto a las opiniones publicadas del Arzobispo Fernández, aquí la «trampa mortal» es pretender que las cosas no son lo que realmente son. El camino hacia la vida y la conservación del Evangelio sólo se encontrarán en las verdades que nos debemos a nosotros mismos y a todos los demás.

La verdad es, en última instancia, ineludible. No podemos cambiarla con sofismas artificiosos que se presentan bajo la forma de acompañamiento pastoral. Podemos conocer la verdad ahora o bien más tarde. Conocerla ahora es mucho más sencillo.

Rev. Jim Russell, diácono

Publicado originalmente en Crisis Magazine 

Traducido por Víctor Lozano, del equipo de traductores de InfoCatólica

20 comentarios

José Miguel
Clarísimo, lo increíble es que todo un arzobispo católico retuerza atrozmente la lógica y el Evangelio, para llamar virtud al pecado. Que Dios lo perdone y lo ilumine. Como dijo San Pablo: nadie puede darte permiso para pecar. Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!
29/08/17 9:55 PM
Curro Estévez
La justificación del adulterio por "estado de necesidad", como el hurto famélico, es lo más burdo y grosero que se ha visto.
Este hombre, Jim Rusell, sí que dice las verdades del barquero sin circunloquios.
Todavía alguno se atreverá a objetar.
29/08/17 10:46 PM
Francisco de México
"Pero si la fornicación se comete con la misma persona y bajo el mismo techo, esa situación queda fuera de la «formulación» de la norma y puede ser «subjetivamente honesta», por lo que en realidad no siempre debe considerarse como una vulneración del precepto prohibitivo de la fornicación."

Lo mas extraño de la afirmación es que aun con esa moral cae en contradicciones, ya que es imposible negar que al principio si fue pecado, pero que luego "dejó de serlo" .

Personalmente no estoy seguro de a qué Dios adora el Arzobispo Fernández..
30/08/17 10:46 AM
Forestier
Con el "Caballo de Troya" de la "subjetividad", los tibios vomitados por el Espíritu Santo, ha encontrado la herramienta adecuada para introducir todo un ejército de concepciones contrarias a la moral católica. Y lo mejor para gran parte de la jerarquía ante esa grave amenaza, es mirar para otro lado.
30/08/17 11:29 AM
chico
Todo esto viene de la década de los 1960, con Moral de Bernard Haering que demasiado se estudiaba en los seminarios como la última moda en moral.
30/08/17 11:40 AM
Octavio
Magnífico artículo
30/08/17 12:42 PM
Ikari
Es una apreciación mia pero esa idea de que lo que vale es la intención (valoración subjetiva) independientemente del acto ¿no es parte del budismo?. Seguro habrán herejías que contengan postulados similares pero con este boom del orientalismo y otras yerbas.

Es la dictadura del relativismo como lo explicó en su momento Benedicto XVI.
30/08/17 2:08 PM
zelmira
Francisco de México, usted le atribuye a Fernández una frase, inventada por usted, que no está en el artículo que él escribió. ¿Eso está bien, o para usted no cae dentro de la formulación "no levantar falso testimonio ni mentir"?
30/08/17 9:05 PM
carmelo
Lo dice el Diacono sobre la controvertida interpretación:
“Pero si la fornicación se comete con la misma persona y bajo el mismo techo, esa situación queda fuera de la «formulación» de la norma y puede ser «subjetivamente honesta»
Esto está aquí no es invento de El:
AL 298: “Existe el caso de una segunda unión consolidada en el tiempo, con nuevos hijos, con probada fidelidad, entrega generosa, compromiso cristiano”
Se propone una nueva forma de Fidelidad “la que se da fornicando, (no hay intención de desprenderse de ella, sino que AL la consolida, - eso de mortificarse, a imitacion de la Virgen Santa Rosa de Lima, la laica aquí No es el FIN de la Pastoral, ni de la Iglesia desde esta Exhortada Opinión!, esta nueva forma de “fidelidad evangélica cristiana”, no solo desmonta la de todos los Santos/as, la V. María, San José, ect.., si no que constituye una Iglesia que temerariamente puede caer en la prevaricación de su oficio divino, lo que es en si un acto de Adulterio engañando/contradiciendo a su esposo y su misión basica (fiel en la mision que Dios quizo de ella), "Efesios 1:10. Pues Dios quiso reunir en él", Mateo 5:29 "Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; ..... sea arrojado a la gehena").
El detalle de la declaración los clérigos (como este llamado acesor del Papa, mr. Fernández) no solo escandaliza, sino que lo realiza en representación de la Iglesia, en relación a un acto dirigido desde y con conocimiento de todo el alto cler
30/08/17 10:01 PM
maria
Pues si el tal Fernandez es el asesor más cercano al Papa, que venga Dios y nos proteja, porque qué le espera a la Iglesia de Cristo con estos personajes dirigiéndola? Marana-tha.
30/08/17 11:18 PM
Pepito
Ciertamente, no existe el derecho a realizar el acto sexual en sí mismo considerado, sino el derecho a contraer matrimonio y en él realizar el acto sexual para cumplir el mandato divino de creced y multiplicaos y llenad la tierra.

El acto sexual bien entendido es inseparable del matrimonio heterosexual, uno e indisoluble y abierto a la procreación, querido por Dios. No existe derecho a realizar el acto sexual fuera del matrimonio.

Por eso si un matrimonio es válido ante Dios, aunque uno de los cónyuges sea malo malísimo y abandone al otro, éste no puede invocar el derecho a realizar el acto sexual con otra persona, ni a unirse ni a matrimoniar con ella, pues el matrimonio válido ante Dios subsiste y sólo dentro del matrimonio válido se tiene derecho a realizar los actos sexuales o more uxorio.
30/08/17 11:46 PM
carmelo
PARTE 2
... alto clero poniendo en riesgo la unidad y la razón de ser de la Iglesia desde 2000 años por consiguiente la salvación de las almas, abre una puerta (susurrante) al mismo infierno.
Advertidos todos de semejante acto de rebeldía de la “Iglesia de Hoy”, (todos estamos involucrados en esta red), NO debemos dejar de reconocer que es DENTRO de la Iglesia, donde Dios en la economía de la Salvación nos prepara para ella y que su esfuerzo NO es en vano a pesar de semejante acto que se acentúa, pero que la respuesta a semejante misterio dado a una pequeña porción*, en el presente, será siempre permanecer FIEL a El, a su mensaje de amor eterno y que (Si. 43) “esta por encima de todas sus obras”.
Sostengamos, expresemos, pues con alegría que solo de Él nos vendrá la alegría, la vida, (Dt. 4:15)“El lo es todo”, porque la Iglesia, la pastoral Cristiana, de ella habla, esa es la verdad, no hay otra.
Saludos
31/08/17 12:16 AM
Miguel
Buen artículo.

Pero en siendo cuidadoso con el significado de las palabras, le has pegado una patada tú mismo al matrimonio con la expresión 'anulación matrimonial' (octavo párrafo).

Anular algo implica que fue válido; la anulación matrimonial es el divorcio. La Iglesia no hace anulaciones matrimoniales; decreta, reconoce o llega a la conclusión de que hubo una nulidad en su momento, y así lo expresa y lo aplica. La expresión a usar es nulidad matrimonial, nunca anulación matrimonial.

Sugiero que corrijas ese texto, precisamente porque esa expresión lleva a muchísima gente a confusión puesto que mucha gente no entiende la diferencia. También con nota a la publicación original.

Comentario añadido: es el mismo problema que causa la misma jerarquía al usar la expresión divorciados vueltos a casar. Para un católico ni existe un divorciado ni un 'divorciado vuelto a casar'. Usando la terminología del 'enemigo' se da validez a sus conceptos, lo cual es una cesión incomprensible.

Buen día y gracias.
31/08/17 9:31 AM
Francisco de México
Zelmira:

¿Me puede informar a que frase se refiere? Me parece que no soy yo quien miente, porque usted afirma que "le atribuye a Fernández una frase, inventada por usted, que no está en el artículo que él escribió".

Yo afirmo que al principio de la relación adúltera, no hay forma de negar que es pecado grave y mortal. No se en cual Dios cree el obispo Fernandez porque asegura, implícitamente, que pecando de manera constante y con la misma persona, en algún momento se cumple la voluntad de "Dios". Créame, ese no es el Dios de los cristianos.
31/08/17 11:02 AM
zelmira.es importante que ud escriba cual es la frase exacta que escribio el obispo Fernandez
31/08/17 1:37 PM
Mª del Pilar
Con razón dijo Jesús: “Te doy gracias Señor y Padre del Cielo y de la Tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y
entendidos y se las has revelado a la gente sencilla (Ib.25)."
Con tanto teólogo, queriendo interpretar la Sagrada Biblia, nos están dejando sin ella.
Más valdría que la leyeran con humildad y la trasmitieran a la gente tal y con lo que dice. Los mandamientos de la Ley de Dios no cambian, son ellos los que están cambiando y con ellos llevan a la perdición a muchas almas...
31/08/17 5:03 PM
Luis I. Amorós
El Tucho Fernández es más que un asesor, es el autor material que hay detrás del capítulo octavo de Amoris Laetitia. no sólo sus ideas empapan todo el texto, sino que algunos párrafos están copiados casi literalmente de trabajos suyos previos.
Es probable que el papa se limitara a realizar algunas correcciones al texto, pero fundamentalmente sea de Fernández. Según S.S. Francisco es un ejemplo de la teología "de rodillas".
1/09/17 9:47 AM
Luis I. Amorós
Por cierto, lo de la "necesidad ineludible de los hijos de que los padres forniquen" es una broma sangrante, que sería ridícula si no fuera camino ancho de perdición de almas: se está traspasando la responsabilidad de un grave problema de continencia de los adúlteros a los hijos (menores, se entiende, porque se está hablando de convivencia familiar). Es impresentable esa excusa para el adulterio, intentando justificarlo falsamente por los hijos.
Si los concubinos no pueden vivir en castidad, que no culpen a los hijos de ello, y menos que se afirme que pecan "por su bien". Eso es más satánico todavía. Abominación justificar un pecado por el "bien de los hijos", a los que se da ejemplo de adulterio.
Menudo tipo de argumentaciones, las del Tucho.

Claro, que si ya el propio texto da a entender que la castidad es un "estado ideal" que no todos pueden alcanzar... apaga y vámonos. Todas las virtudes (la honradez, la solidaridad, la generosidad, la fe... todas las que se le ocurra citar al papa) caen dentro del mismo saco: son estados ideales que no todos pueden alcanzar y que, con el debido discernimiento, su ausencia puede ser en un momento dado la única respuesta generosa que podemos dar a Dios, en lenguaje del infausto capítulo VIII.
Por supuesto, de la gracia de Dios como auxilio indispensable para vivir en santidad, ni hay noticias ni se las espera.

Verborrea retorcida y eufemismos cobardes en enseñanza magisterial que debería aclarar y no confundir. Silencio ante las
1/09/17 12:03 PM
Luis Piqué Muñoz
¡Bravo, bravísimo! Se empezó con Fornicación generalizada "el Amor Libre", luego el Divorcio, el Aborto, los Embriones, la Sodomía, la Transexualidad ¡y todo tipo de Disparates y aberraciones! ¡La Abominación del Mundo moderno! ¡La Modernidad, compendio de todas las Herejías! ¡Los Ultimos Tiempos!
1/09/17 5:56 PM
Ricardo
Recordemos las palabras de Nuestro Señor quien mira a una mujer para codiciarla en su corazón comete adulterio ( es mas o menos lo que el Señor ha querido decir, dadas las traducciones que pueden ser un poco diferentes).-La relación sexual entre una mujer y un varón es aceptable desde el punto de vista natural, por aquello que lo que coincide con la naturaleza es bueno.- Pero este estado sería como lo penúltimo en el camino a la perfección que sería lo último, y lo último es aquello que nos dice Jesús: lo que Dios unió no lo separe el hombre ! El camino de lo natural a lo sobrenatural, es muy difícil de precisar "a priori", creo que queda en la conciencia de cada pareja saber si van camino a la perfección o no..?
3/09/17 3:50 AM

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