Agua y aceite

Para seguir un camino intelectualmente seguro, he considerado que el Magisterio solemne de la Iglesia era la mejor guía; y he sentido la necesidad de compartirlo con mis pacientes lectores a quienes no fatigaré con mis opiniones.

Hace ya muchos años, estudiante universitario, me planteé si existía alguna posibilidad de compatibilizar, siquiera en parte, la doctrina católica con el pensamiento marxista, el materialismo histórico, una ideología y praxis política que parte de la no existencia de Dios, niega al hombre, en consecuencia, toda dimensión trascendente, le reduce a la condición de mero factor de producción, magnifica el poder del Estado, y arrebata a la persona su libertad y dignidad. Además, afirma que la verdad no existe, es el resultado de un mero acuerdo social, cambiante en consecuencia, que, además, puede ser alcanzada mediante una simple repetición de una mentira que, por otra parte, es una arma revolucionaria. Y alguna otra afirmación con la que no quiero aburrir a mis lectores.

Naturalmente, llegué entonces a la conclusión de que es imposible toda confusión condescendencia, aproximación, clemente suavización de nuestras propias convicciones y, sobre todo, ni la más remota identificación, siquiera en aspectos parciales. Si los fundamentos doctrinales son antagónicos, ninguno de las conclusiones que de ellos se deriven pueden tener notas similares. Lo máximo que es posible, siempre deseable, es una pacífica coexistencia sin perder de vista los fundamentos, medios y objetivos del antagonista.

Las firmes convicciones no eximen, requieren más bien, de una periódica actualización, oportuna reafirmación y, si es preciso, matización. Y, probablemente por casualidad, me planteé una revisión de mis ideas en esta materia. Para seguir un camino intelectualmente seguro, he considerado que el Magisterio solemne de la Iglesia era la mejor guía; y he sentido la necesidad de compartirlo con mis pacientes lectores a quienes no fatigaré con mis opiniones, simples opiniones, sino con afirmaciones pontificias, fragmentos de textos de máxima autoridad, que no por fragmentarios pueden ser considerados «sacados de contexto».

Pio XI dedica a esta cuestión su Encíclica Divini Redemptoris, sobre el comunismo ateo, de 19 de marzo de 1937; recoge enseñanzas de algunos de sus predecesores. En primer lugar, recuerda las palabras de Pío IX, contenidas en su encíclica Qui pluribus, de 9 de noviembre de 1846; al denunciar los errores contemporáneos, se había referido a aquél como la doctrina, totalmente contraria al derecho natural, del llamado comunismo; doctrina que, si se admitiera, llevaría a la radical subversión de los derechos, bienes y propiedades de todos y aún de la misma sociedad humana; y la inclusión de esta ideología, junto a otros condenables errores de la época, en el Syllabus, c. IV, de diciembre de 1864. Recoge también la enseñanza de León XIII, que, en la encíclica Quod apostolici numeris de 28 de diciembre de1878, definió al comunismo como mortal enfermedad que se infiltra por las articulaciones más íntimas de la sociedad humana, poniéndola en peligro de muerte.

Recuerda también Pío XI documentos de su propio pontificado, su alocución Nostis qua, de 18 de diciembre de 1924, condenando el comunismo, y las encíclicas Miserentissimus Redemptor, de 8 de mayo de 1928, Qudragesimo anno, de 15 de mayo de 1931, Caritate Christi, de 3 de mayo de 1932, Acerba animi, de 29 de septiembre de 1932, y Dilectissima Nobis, de 3 de junio de 1933, que contienen protestas contra las persecuciones desencadenadas en Rusia, Méjico y España, y otras alocuciones como las pronunciadas en la inauguración de la Exposición Mundial de la prensa Católica (12 de mayo de 1936), o el discursos a los españoles prófugos de la guerra civil, el 14 de septiembre de 1936.

Pese a ello, entiende el Pontífice, se hace preciso un nuevo documento íntegramente dedicado a este asunto. Denuncia que un seudo ideal de justicia, de igualdad y de fraternidad en el trabajo satura toda su doctrina y toda su actividad con un cierto misticismo falso … Más aún: se hace alarde de este seudo ideal, como si hubiera sido el iniciador de un progreso económico, progreso que, si en algunas regiones es real, se explica por otras causas muy distintas…

Refiriéndose al marxismo, afirma que en esta doctrina no queda lugar ninguno para la idea de Dios, no existe diferencia entre el espíritu y la materia ni entre el cuerpo y el alma: no existe una vida del alma posterior a la muerte, ni hay, por consiguiente, esperanza alguna en una vida futura. Describe el Pontífice los daños que esta ideología causa al hombre y a la familia, a la sociedad en general.

Todo ello le lleva a concluir que se trata de un sistema lleno de errores y sofismas, contrario a la razón y a la revelación divina; un sistema subversivo del orden social, porque destruye las bases fundamentales de éste; un sistema desconocedor del verdadero origen, de la verdadera naturaleza y del verdadero fin del Estado; un sistema, finalmente, que niega los derechos, la dignidad y la libertad de la persona humana.

Al hablar de sus realizaciones en la época, describe los dolorosos efectos en Rusia y Méjico y, en particular, con tonos desgarradores, las terribles violencias cometidas en España. Expone Pío XI la correcta doctrina de la Iglesia e insta a la renovación de la vida cristiana y a la acción evangélica de diversas organizaciones, al tiempo que invoca la enseñanza social de su predecesor, León XIII en su encíclica Rerum Novarum, de 15 de mayo de 1891, y su propia enseñanza en la ya mencionada Quadragesimo anno.

Pío XII dedicó su encíclica Ad Apostoluoum Principis sepulcrum, de 29 de junio de 1958, sobre la situación de los católicos chinos. Juan XXIII promulgó la encíclica Mater et Magistra, de 15 de mayo de 1961, magnífica visión de la cuestión social a la luz de la doctrina cristiana, en que reitera lo promulgado por sus antecesores, de acuerdo con las nuevas realidades de una nueva época.

Y ambos pontífices se han referido al comunismo en otros escritos y alocuciones y han lanzado severas penas contra quienes militan en partidos de esta ideología, colaboran con ellos o difunden sus ideas, en sendos decretos del Santo Oficio de 1949 y 1959, respectivamente. Por su parte, Pablo VI, en su encíclica Ecclesiam suam, de 6 de agosto de 1964, al analizar los obstáculos que se oponen a un diálogo de la Iglesia con todos los hombres, expone las razones que han movido a sus predecesores y a él mismo a condenar los sistemas ideológicos que niegan a Dios y oprimen a la Iglesia, sistemas identificados frecuentemente con regímenes económicos, sociales y políticos, y entre ellos especialmente el comunismo ateo. Pudiera decirse que su condena no nace de nuestra parte; es el sistema mismo y los regímenes que lo personifican los que crean contra nosotros una radical oposición de ideas y opresión de hechos. Nuestra reprobación es en realidad, un lamento de víctimas más bien que una sentencia de jueces.

El Concilio Vaticano II, en su constitución Gaudium et Spes, renueva dichas condenas; aunque no remenciona literalmente al comunismo, tanto los términos utilizados como los fundamentos doctrinales invocados no dejan lugar a dudas sobre la ideología objeto de condena (Vid. José Miguel Arráiz, «El concilio Vaticano II y su condena al comunismo», en Infocatólica).

Inacabables serían las citas de documentos de Juan Pablo II. Es preciso mencionar, claro está su encíclica Centesimus annus, de 1 de mayo de 1991, en el centenario de la Rerum novarum. La extraordinaria clarividencia del santo Pontífice hace un completo recuerdo de la doctrina de sus predecesores, que requiere una lectura íntegra del documento. Podría citar un fragmento concreto? Es difícil; a título de muestra, éste: … el marxismo acaba afirmando así que sólo en una sociedad de tipo colectivista podría erradicarse la alienación. Ahora bien, la experiencia histórica de los países socialistas ha demostrado tristemente que el colectivismo no acaba con la alienación, sino que más bien la incrementa al añadirle la penuria de las cosas necesarias y la ineficacia económica.

Y añade más adelante: La raíz del totalitarismo moderno hay que verla, por tanto, en la negación de la dignidad trascendente de la persona humana, imagen visible de Dios invisible y, precisamente por esto, sujeto natural de derechos que nadie puede violar: ni el individuo, el grupo, la clase social, ni la nación o el estado.

Benedicto XVI, en fin, dedicó, en varias de sus intervenciones, palabras meridianamente claras al comunismo. Por ejemplo las pronunciadas en la Capilla Sixtina ante el presidente de la República Federal de Alemania, Horst Kohler, en el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, al que calificó como una frontera de muerte que durante muchos años dividió nuestra patria y separó por la fuerza a hombres familias, vecinos y amigos. Dijo, entre otras cosas: En la dictadura comunista no había acción que fuese considerada mala o inmoral. Lo que servía a los objetivos del partido era bueno, por más inhumano que pudiera ser.

Es apenas un breve recorrido por una doctrina nítida y reiteradamente expuesta que, en mi opinión, no deja hilos sueltos o argumentos discutibles que permitan, dentro de la ortodoxia, una interpretación más suave. Y ello me permite ratificarme plenamente en convicciones que me acompañan desde hace muchos años. Eso creo.


Vicente Ángel Álvarez Palenzuela.
Catedrático de Historia Medieval

 

26 comentarios

Beatriz Mercedes Alonso (Córdoba - Argentina)
Muchísimas gracias por este excelente post. Muy esclarecedor y muy oportuno en los tiempos que vivimos. Que el Espíritu Santo lo siga iluminando.
13/11/16 1:39 PM
vicente
el comunismo es perverso porque prescinde de Dios.
13/11/16 1:50 PM
josep
el único que nos salva es Cristo.
13/11/16 1:57 PM
Jose Linares
Buen artículo razones para creer aún mas por qué la Iglesia venezolana no esta de acuerdo con la doctrina del SOCIALISMO DEL SIGLO XXI, a la par a dividido al país entre ricos y pobres, cerrado empresas y violentado los derechos humanos, exagerado culto a la personalidad y nos ha dejado hambre y miseria ..!
13/11/16 2:39 PM
Ricardo de Argentina
Lo que dice el articulista es rigurosamente cierto, pero el problema viene por otro lado: INFINIDAD DE CATÓLICOS CONSIDERAN QUE LIBERALISMO Y CRISTIANISMO SON COMPATIBLES, en un maridaje que suele llamarse "democracia". Son legión los católicos que están dispuestos a votar a "la derecha", porque creen que es compatible con el Evangelio.

Pero resulta que tanto la Derecha como la Izquierda, ambas liberales, tienen una misma raíz: erradicar a Dios y suplantarlo por el hombre. Ambas son deudoras de los ideales de la Francesada, que admiran con idéntica devoción.

Entonces está muy bien que repudiemos el marxismo como anticristiano, PERO ES UNA HIPOCRESÍA SI CON EL MISMO ÉNFASIS NO REPUDIAMOS A LA DERECHA LIBERAL.
13/11/16 7:15 PM
Miguel
Brillante el artículo y, doblemente, el comentario de Ricardo. Lo comparto al 101 %
14/11/16 1:08 AM
TIMOTEO
Hay de comunismo a comunismoCOMUNISMO.- A la pregunta el Santo Padre contesta que “yo digo solo que los comunistas nos han robado la bandera. La bandera de los pobres es cristiana. La pobreza está en el centro del Evangelio. Los pobres están en el centro del Evangelio”. Los comunistas dicen que todo esto es comunista. Sí, como no, veinte siglos después. Entonces cuando hablamos, podríamos decirles: pero ustedes son cristianos (risas)”. El Santo Padre explica también en la entrevista que “la pobreza está en el centro del Evangelio. No se puede entender el Evangelio sin entender la pobreza real, teniendo en cuenta que existe también una pobreza bellísima del espíritu: ser pobre ante Dios porque Dios te llena”.
“El Evangelio –precisó el Papa– se dirige indistintamente a los pobres y a los ricos. Y habla tanto de pobreza como de riqueza. No condena para nada a los ricos, pero sí las riquezas cuando se hacen objetos de idolatría. El dios dinero, el becerro de oro”.
14/11/16 5:32 AM
fraterlupus
El Comunismo no es una utopía, sino básiamente un sistema de engaño masivo, fabricado por las élites mundialistas desde hace más de dos siglos.

- Karl Marx (Kissel Mordechai en realidad), judío, masón y satanista, era financiado por la banca Rothschild mientras escribía Das Kapital, según confirman los recibos que custodia la Biblioteca Nacional británica;
- En la Revolución de la Comuna de París, de 1.871, en la que se saqueó y destruyó durante 73 días, las 145 propiedades de los Rothschild fueron respetadas y custodiadas por los propios revolucionarios.
- Un consorcio de banqueros de Wall Street, con Jacob Schiff a la cabeza, financia la Revolución de Octubre de 1.917 contra la Rusia zarista.

Y desde luego que el Comunismo se preocupaba por los pobres: los fabricaba por millones. Es decir, expoliaba las naciones que decía liberar.

Transcribo:
"Los representantes criminales del poder que detuvieron el desarrollo de Rusia y lanzaron el país al caos han admitido ahora, que la vida era mejor en la Rusia zarista que en la Unión Soviética.
Como ejemplo de esto, un empleado tipo en la rusia soviética en 1968 vivía con un estándar que era sólo un 18 por ciento de lo que un empleado ruso normal disfrutaba en 1914. También ha sido calculado que un jornalero ruso en 1968 vivía con un estándar que era sólo la mitad de su colega en 1914, incluso contando una proporción de inflación del 8 por ciento por año. Aun así, la vida en la Rusia no era tan dura en 1968 como en 1991
14/11/16 10:00 AM
Timoteo, te comento al pasar que los comunistas no nos han robado ninguna "bandera". Y que eso es una visión absolutamente política de los Evangelios, en cuyo centro está Dios, no los pobres.

Y ahí lo dejo, pues habría para escribir un artículo.
14/11/16 1:18 PM
Juan Andrés
Es increíble que, luego de tantos años, volvamos a hablar o escribir sobre estos temas de la misma manera que se hablaba hace más de cuarenta años. Es que claro, Cristo fue el primer comunista (falta que lo volvamos a escuchar). Desempolvando locuras de antaño...
14/11/16 3:39 PM
fraterlupus
La transcripción que pretendía realizar, y que no ha salido entera, era la siguiente:

"Los representantes criminales del poder que detuvieron el desarrollo de Rusia y lanzaron el
país al caos han admitido ahora, que la vida era mejor en la Rusia zarista que en la Unión Soviética.
Como ejemplo de esto, un empleado tipo en la rusia soviética en 1968 vivía con un estándar que era
sólo un 18 por ciento de lo que un empleado ruso normal disfrutaba en 1914. También ha sido
calculado que un jornalero ruso en 1968 vivía con un estándar que era sólo la mitad de su colega en
1914, incluso contando una proporción de inflación del 8 por ciento por año. Aun así, la vida en la
Rusia no era tan dura en 1968 como en 1991, el último año del Poder Soviético. Los obreros
durante el régimen zarista ganaron 30 rublos por mes, y los profesores y doctores 200.
.....
Si nosotros comparamos las condiciones en la URSS con aquellas en Occidente, encontramos contrastes aún más agudos. En 1968, el estándar de vida media en el Reino Unido era 4.6 veces superior que en la Unión Soviética. Las cifras son tomadas del libro de Anatoli Fedoseyev "Sobre la Nueva Rusia" (Londres, 1980)".

Del libro "Bajo el signo del escorpión", del estonio Jüri Lina.
14/11/16 4:17 PM
Pepito
Cierto que el comunismo ateo y materialista, (marxista leninista, bolchevique, maoista, etc). es condenable.

Pero no olvidemos que también cabe un comunismo cristiano no ateo, sino teísta y espiritualista, el comunismo jerosolimitano, practicado en la primitiva comunidad cristiana de Jerusalén, en la cual "la muchedumbre de los que habían creído tenían un sólo corazón y una sola alma, y ninguno tenía por propia cosa alguna, antes bien todo lo tenían en común. No había entre ellos indigentes, pues cuantos eran dueños de haciendas o casas las vendían , y llevaban el precio de lo vendido, y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y a cada uno se le repartía según su necesidad. (Hechos de los Apóstoles, 4, 32 y ss).

Creo que mientras los cristianos no volvamos a dar ejemplo de esta vida comunista, a impulsos del Espíritu que nos hace sentirnos realmente como hermanos del Padre Dios, no seremos creíbles, y que por más predicaciones, planes pastorales y medios audiovisuales que empleemos, no levantaremos cabeza ni casi nadie nos va a tomar en serio.

A la doctrina teológica y al saber intelectual hay que unir el ejemplo de vida y la efectiva compartición de los bienes materiales en un comunismo fraternal por motivos trascendentes de la paternidad divina.

Creo que no se debe condenar en bloque al comunismo, metiendo a todo comunismo en el mismo saco, pues entonces tambien tendríamos que condenar a la primitiva comunidad cristiana. el comunismo cristiano jerosolimi
14/11/16 8:19 PM
fraterlupus
La transcripción que pretendía realizar, y que no ha salido entera, era la siguiente:

"Los representantes criminales del poder que detuvieron el desarrollo de Rusia y lanzaron el
país al caos han admitido ahora, que la vida era mejor en la Rusia zarista que en la Unión Soviética.
Como ejemplo de esto, un empleado tipo en la rusia soviética en 1968 vivía con un estándar que era
sólo un 18 por ciento de lo que un empleado ruso normal disfrutaba en 1914. También ha sido
calculado que un jornalero ruso en 1968 vivía con un estándar que era sólo la mitad de su colega en
1914, incluso contando una proporción de inflación del 8 por ciento por año. Aun así, la vida en la
Rusia no era tan dura en 1968 como en 1991, el último año del Poder Soviético. Los obreros
durante el régimen zarista ganaron 30 rublos por mes, y los profesores y doctores 200.
.....
Si nosotros comparamos las condiciones en la URSS con aquellas en Occidente, encontramos contrastes aún más agudos. En 1968, el estándar de vida media en el Reino Unido era 4.6 veces superior que en la Unión Soviética. Las cifras son tomadas del libro de Anatoli Fedoseyev "Sobre la Nueva Rusia" (Londres, 1980)".

Del libro "Bajo el signo del escorpión", del estonio Jüri Lina.
14/11/16 8:41 PM
Ricardo de Argentina
Pepito, ¿de dónde has sacado que los dislates de Marx tienen algo que ver con la puesta en común de bienes de los primeros cristianos?
Las categorías a las que se refiere el judeoalemán ni existían en aquella época, hombre, y a nadie se le ocurría negar a Dios.
Mejor antes te asesoras.
14/11/16 9:20 PM
fraterlupus
La transcripción que pretendía realizar, y que no ha salido entera, era la siguiente:

"Los representantes criminales del poder que detuvieron el desarrollo de Rusia y lanzaron el
país al caos han admitido ahora, que la vida era mejor en la Rusia zarista que en la Unión Soviética.
Como ejemplo de esto, un empleado tipo en la rusia soviética en 1968 vivía con un estándar que era
sólo un 18 por ciento de lo que un empleado ruso normal disfrutaba en 1914. También ha sido
calculado que un jornalero ruso en 1968 vivía con un estándar que era sólo la mitad de su colega en
1914, incluso contando una proporción de inflación del 8 por ciento por año. Aun así, la vida en la
Rusia no era tan dura en 1968 como en 1991, el último año del Poder Soviético. Los obreros
durante el régimen zarista ganaron 30 rublos por mes, y los profesores y doctores 200.
.....
Si nosotros comparamos las condiciones en la URSS con aquellas en Occidente, encontramos contrastes aún más agudos. En 1968, el estándar de vida media en el Reino Unido era 4.6 veces superior que en la Unión Soviética. Las cifras son tomadas del libro de Anatoli Fedoseyev "Sobre la Nueva Rusia" (Londres, 1980)".

Del libro "Bajo el signo del escorpión", del estonio Jüri Lina.
14/11/16 10:14 PM
fraterlupus
La transcripción que pretendía realizar, y que no ha salido entera, era la siguiente:

"Los representantes criminales del poder que detuvieron el desarrollo de Rusia y lanzaron el
país al caos han admitido ahora, que la vida era mejor en la Rusia zarista que en la Unión Soviética.
Como ejemplo de esto, un empleado tipo en la rusia soviética en 1968 vivía con un estándar que era
sólo un 18 por ciento de lo que un empleado ruso normal disfrutaba en 1914. También ha sido
calculado que un jornalero ruso en 1968 vivía con un estándar que era sólo la mitad de su colega en
1914, incluso contando una proporción de inflación del 8 por ciento por año. Aun así, la vida en la
Rusia no era tan dura en 1968 como en 1991, el último año del Poder Soviético. Los obreros
durante el régimen zarista ganaron 30 rublos por mes, y los profesores y doctores 200.
.....
Si nosotros comparamos las condiciones en la URSS con aquellas en Occidente, encontramos contrastes aún más agudos. En 1968, el estándar de vida media en el Reino Unido era 4.6 veces superior que en la Unión Soviética. Las cifras son tomadas del libro de Anatoli Fedoseyev "Sobre la Nueva Rusia" (Londres, 1980)".

Del libro "Bajo el signo del escorpión", del estonio Jüri Lina.
15/11/16 1:07 AM
Vicente Ángel Álvarez Palenzuela
Pepito:
En primer lugar, no debe entender de modo tan literal, nomina lista, como hace, el fragmento, que cita, de los hechos de los Apóstoles. Habla de ayuda mutua en las necesidades. Entenderá mejor el párrafo a la luz Hechos, 5. Pedro reitera a Ananías que el campo era suyo, que no tenía por qué dar nada, pero si da, no puede fingir dar todo y quedarse con parte. El castigo de Safira, igualmente, está en relación con su mentira. Ese "comunismo" del que usted habla no existió nunca, es simplemente utópico, antinatural, y sería fuente de incontables desastres. Claro que es preciso un ejemplo de vida, pero eso va mucho más allá de su idílico "comunismo".
Peor es la identificación de eso que usted llama "comunismo jerosolimitano" con el comunismo marxista. De donde saca usted que éstos pretenden tener todo en común? Creo que ha de leer algún buen libro sobre marxismo; si no, le basta con ver los efectos que ha causado en los países que ha dominado. En todo caso, acuda al texto íntegro de los documentos pontificios que cito en mi artículo.
Por favor, no utilice la palabra comunismo para designar, por igual, conceptos sideralmente distintos; y olvídese de esa idea sobre la comunidad de bienes de la primitiva Iglesia. Ayuda a los necesitados, sí; comunidad de bienes ("comunismo jerosolimitano") según usted entiende, no existió nunca.
15/11/16 1:27 PM
Gabriel B.
Comunismo Jerosolimitano...
Buen intento por apropiarse del lenguaje, asociando la Caridad Fraterna Cristiana con una ideología en que las personas terminan siendo propiedad del estado, que antes ya pasó a ser propiedad del partido.
15/11/16 4:01 PM
Pepito
Sr. Don Vicente Alvarez Palenzuela: Con todos mis respetos, el texto de Hechos de los Apóstoles, 4,32 y ss. es claro y no deja lugar a dudas respecto a que "ninguno tenia por propia cosa alguna, antes bien todo lo tenían en común." Esto no me lo invento yo, lo dice claramente el mismo Texto de Hechos de los Apóstoles, que forma parte de la Revelación divina.

Ahora bien, no tener las cosas como propias sino como comunes es justamente en lo que consiste el comunismo en sentido amplio del concepto, prescindiendo de la fundamentación teórica, ideológica o filosófica en que pretenda basarse; por tanto es evidente que los primitivos cristianos jerosolimitanos vivían, en la práctica al menos, de modo comunista, ya que no tenían ninguna cosa como propia sino como común.

Otra cosa es que fuesen comunistas materialistas y ateos, que es una especie del género comunista, pero sí eran, o al menos vivían en la práctica, como comunistas teístas y espiritualistas, fundados en la creencia de ser todos hermanos hijos de un mismo Dios Padre celestial, que es otra especie del género comunista.

Por tanto, no estoy confundiendo ambos comunismos, sino que los distingo claramente como especies distintas de un mismo género. Por supuesto que ambas especies de comunismo son muy distintos en cuanto a sus fundamentos teóricos, filosóficos o teológicos, pero no por ello dejan de pertenecer al mismo género de comunismo por tener en común el considerar las cosas no como propias sino como comunes.
15/11/16 8:02 PM
José Miguel Arráiz
Pepito, ignoras olímpicamente el comentario del doctor Vicente, que ha demostrado con el texto bíblico, que los que ponían en común sus bienes lo hacían porque ellos querían, no porque fueran obligados o se negara la propiedad privada de los bienes de producción. Lo tuyo es un anacronismo muy ingenuo que desconoce la esencia del comunismo.

Por otro lado, si bien muchos en los primeros tiempos vendieron sus bienes y los pudieron a manos de los apóstoles (voluntariamente), queda claro que esto no se siguió haciendo por las complicaciones inherentes que podía traer dejar en manos de los apóstoles la administración de bienes materiales, cuando su principal preocupación era la predicación del evangelio. De allí que no se vio más y la Iglesia se mantuvo con la colecta también voluntaria, y apareció la figura del diaconado.
15/11/16 9:53 PM
Pepito
José Miguel Arráiz: Cierto, los cristianos primitivos ponían en común sus bienes no obligados sino porque ellos querían, pero en definitiva vivían o practicaban una economía que entra dentro del género comunista, en sentido lato o amplio, pues comunismo en tal sentido no es otra cosa que no tener ninguna cosa como propia del individuo sino como propiedad del común o del colectivo social, el cual luego reparte los bienes entre los sujetos individuales según la necesidad de cada uno.

Lo que yo subrayo es que todo lo tenían en común y ninguno tenía por propia cosa alguna, como claramente dice el Texto bíblico. y que en este sentido eran comunistas, no de la especie marxista o bolchevique, atea y materialista, pero sí de la especie teísta y espiritualista propia de la Fe cristiana. Cierto que ese comunismo lo decidieron no obligados sino voluntariamente.

Estoy de acuerdo en que ello no significa que negarán la validez moral de la propiedad privada (ni yo tampoco lo hago), simplemente digo que ellos en aquel momento, inspirados por el Espíritu Santo que soplaba con fuerza y al que eran dóciles, dieron de lado a la propiedad privada y decidieron tener como comunes todas las cosas.

Con lo cual sólo trato de demostrar que el comunismo, en sentido amplio o lato genérico, no es incompatible con el cristianismo. Lo que me opongo es a que todo comunismo per se sea incompatible con el cristianismo.
15/11/16 11:31 PM
José Miguel Arráiz
Como dije, el término "comunista" ha de entenderse en el contexto en que fue creado y con la ideología que le dio su origen. El que los primeros cristianos hiciesen un experimento que no duró mucho, vendiendo voluntariamente sus propiedades para ponerlas al servicio de la Iglesia no les hace comunistas, así como el que hace caridad por el mero hecho de tener una preocupación por los pobres lo es. Los anacronismos por más que quieran adaptarse al pasado fracasan y por más que te guste adaptar un concepto a una época dos mil años anterior, te engañas tu mismo y te contradices también al momento en que admites que en el comunismo no existe propiedad privada de los medios de producción, concepto que nunca profesaron los primeros cristianos.
16/11/16 12:05 AM
Pepito
José Miguel Arráiz. En resumen, lo que trato de defender es que el comunismo per se o esencialmente, entendido como la renuncia a la propiedad privada de las cosas y optar por tenerlas como propiedad del común o colectivo, no se opone al cristianismo.

Tampoco se opone al cristianismo el sistema económico de propiedad privada, siempre y cuando dicha propiedad sea justa y cumpla con los deberes del bien común.

Pero la realidad histórica nos demuestra que cuando los cristianos vivimos en plan comunista, no existen indigentes en la comunidad, como nos enseña el Texto bíblico; y que en cambio cuando vivimos en régimen de propiedad privada los indigentes abundan y se multiplican.

Por ello creo que es preferible el sistema cristiano comunista jerosolimitano al de propiedad privada, pues en el primero, como nos demuestra la historia del cristianismo, se logra más facil y eficazmente la superación de las injusticias, mientras que en el segundo es muy difícil poner coto a los excesos de la propiedad privada.
16/11/16 12:14 AM
Gabriel B.
Comunismo Jerosolimitano...
Buen intento por apropiarse del lenguaje, asociando la Caridad Fraterna Cristiana con una ideología en que las personas terminan siendo propiedad del estado, que antes ya pasó a ser propiedad del partido.
16/11/16 3:03 AM
Vicente Ángel Álvarez Palenzuela
Pepito:
Lamento que sea impermeable a cualquier argumento; le reitero que lea el texto en su conjunto, es decir los capítulos cuarto y quinto de Hechos; que no se empeñe en sacar las conclusiones que previamente ha decidido obtener; que no insista en afirmar la existencia de algo que nunca existió (comunismo jeroslimitano); sobre todo: que no utilice denominaciones que inducen al error, dando visos de semejanza a situaciones que nada tienen en común. Si lo hace, se engaña y engaña. Ahora bien, si se empeña en seguir en esa línea, inasequible al desaliento, allá usted. Insisto una vez más: mi artículo no tiene nada que ver con lo que usted dice, no hace sino recoger algunos textos en que el Magisterio ha condenado el marxismo, materialismo, comunismo; si usted dice que también se condena ese otro "comunismo", es cosa suya. Como si se empeña en que también se incluye el "comunismo" de las Órdenes Monásticas.
16/11/16 1:00 PM
"Por ello creo que es preferible el sistema cristiano comunista jerosolimitano..."
---

Pepito, quienes saben pensar enseñan que cuando concluyes lógicamente en un absurdo, es que existe un vicio en el pensamiento.
Salvo, claro está, que a tí te parezca que esto no es un absurdo y estés encantadísimo con tu, digamos, "creación conceptual".
Pero es que es un absurdo por donde lo mires.
17/11/16 12:25 PM

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