El sacerdocio masculino en los ojos de una feminista atea

Incluso fuera de la visión católica, no se puede negar que quienquiera que nos creó –sea que lo llames Dios o Naturaleza o Alá o lo que sea– nos creó hombre y mujer con capacidades complementarias y, sin embargo, totalmente distintas.

19/07/12 5:21 PM | Imprimir | Enviar

«Fui atea toda mi vida hasta el año 2005. Busqué mi camino hacia el cristianismo, y ahora escribo acerca de lo que significa ser parte de esta fe, después de una vida como no creyente». Así se describe Jennifer Fulwiler, «escritora y manager caótica de su creciente familia, que actualmente incluye cinco hijos pequeños». Es columnista en Envoy Magazine, National Catholic Register, entre otros, y tiene un blog (ConversionDiary.com), en donde comenta la alegría de su fe católica.

Soy un admirador personal de sus escritos. Cargados de realismo y de profundidad, sus líneas suelen transparentar esa fuerza típica del converso que no se anda con medias tintas. Leerle suele ser una bocanada de aire fresco dentro de la red. Entre sus muchos escritos, hubo uno que me pareció especialmente iluminador: Por qué siempre me ha parecido sensato el sacerdocio masculino. Venido de una pluma que antes fue atea y feminista, me pareció interesante darle una ojeada. Valió la pena…

Con permiso de la misma Jennifer, que amablemente me autorizó hacer una traducción de su artículo, comparto ahora con ustedes estas líneas, esperando que puedan iluminar y ayudar a valorar, aún más, la fe tan hermosa que tenemos en nuestra Iglesia. ¡Gracias, Jennifer!

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Por qué siempre me ha parecido sensato el sacerdocio masculino

Cuando leí la parte de «Catolicismo para idiotas» (Catholicism for Dummies) que trataba el tema del sacerdocio masculino, alguno podría pensar que me iba a volver atrás en mi decisión de convertirme. Ya había escuchado algo sobre género y clero católico en la «cultura popular», pero nunca me topé con el tema hasta que empecé a buscar y me di cuenta que efectivamente la Iglesia Católica no acepta mujeres al sacerdocio. Siendo atea de toda la vida y una feminista proclamada, podría pensarse que debería sentirme ultrajada. Sin embargo, cuando intenté que me viniese una justa indignación, ésta jamás llegó. De hecho, algo de esta postura me pareció objetiva. Sorprendida por mi propia posición, pasé mucha parte juzgando por qué no sentía la urgencia de denunciar esta postura polémica como opresiva e injusta. Y esto fue lo que me vino a la mente:

Los hombres y las mujeres son distintos

Por ese entonces, había sido mamá recientemente. Y no hay nada como el embarazo y el dar a luz para darse cuenta de que el hombre y la mujer son muy, pero muy diferentes. Incluso fuera de la visión católica, no se puede negar que quienquiera que nos creó –sea que lo llames Dios o Naturaleza o Alá o lo que sea– nos creó hombre y mujer con capacidades complementarias y, sin embargo, totalmente distintas. Las mujeres pueden cargar una nueva vida humana en su seno; los hombres no. Las mujeres pueden amamantar a sus bebés; los hombres no. Los hombres son generalmente más fuertes: el más fuerte de los hombres en el mundo siempre va a ser más fuerte que la más fuerte de las mujeres en el mundo. Y la lista de diferencias innatas entre los sexos sigue y sigue… Asumiendo que toda la raza humana no ha nacido en una situación inherentemente injusta, parecería que nuestro Creador no cree necesario que todos hagan lo mismo para ser iguales.

Lo que haces no es lo que te hace valer

A lo largo de esas mismas líneas, había comenzado a cuestionarme la persuasiva y moderna idea de que lo que tú haces es lo que tú vales. En las reuniones sociales, la primera pregunta que hacemos a alguien que conocemos es «¿A qué te dedicas?». A los niños les preguntamos «¿Qué vas a hacer cuando seas grande?». Uno de los resultados de esta idea es que nosotros, como sociedad, decidimos que si las mujeres no hacen toda y cada una de las cosas que los hombres hacen, la única posible explicación tiene que ser que ellas están siendo menos valoradas –y ser excluidas de realizar ciertas actividades significa que sus opciones de alcanzar un cumplimiento completo como seres humanos es limitado. Cuanto más consideraba esto, tano más me golpeaba como una visión tristemente utilitarista. Comencé a pensar que es posible creer que los hombres no serán buenos consultores en lactancia, las mujeres no serán buenos combatientes de la guerra de guerrillas, etc., sin que eso sea un comentario sobre el valor intrínseco de un sexo sobre el otro.

Dios se hizo hombre

Como un extraño que busca en esta religión, no podía entender cómo alguien pudiese creer que el Cristianismo es verdadero y, al mismo tiempo, cuestionarse el hecho de que Dios ve dos sexos con diferentes roles cada uno. Cuando Dios asumió nuestra carne humana, lo hizo como hombre. Podría haber bajado como mujer, como un equipo de hermanos y hermanas, o como un ser asexuado. Pero no lo hizo. Si quieres rechazar el Cristianismo como falso, eso es una cosa; pero si aceptas a Jesucristo como Dios Encarnado, parece que también tienes que aceptar que Dios ve que el sexo masculino tiene un rol especial en este mundo.

Jesús escogió hombres para ser sus apóstoles

Pedro, Andrés, Santiago, Santiago, Juan, Felipe, Tomás, Mateo, Bartolomé, Tadeo, Simón y Judas: esos son los nombres de las doce personas que Cristo llamó personalmente para ser sus apóstoles. Todos son hombres. El hecho de que Dios no sólo viniese como hombre, sino que incluso llamó solamente hombres para ser sus apóstoles (a pesar del hecho de que también estuvo cercano a muchas mujeres), fue una confirmación definitiva del hecho obvio de que Dios tiene un plan especial para el sexo masculino.

Dios nos dio a María

Y entonces, ¿dónde deja todo esto a las mujeres? ¿Acaso Dios no ve para nosotras un rol especial también? ¿Se olvidó de nosotras? Con honestidad, también tuve esos pensamientos cuando empecé a buscar sobre el Cristianismo, y fue un rollo. Las únicas ramas de cristianismo del que tenía experiencia eran algunas denominaciones del protestantismo sureño [en Estados Unidos] y me golpeó el hecho de que eran espiritualidades centradas en el hombre. Jesús era hombre, sus apóstoles eran hombres, todos los predicadores locales eran hombres. ¿Dónde entraban las mujeres en toda esta religión? ¿Acaso Dios dejaba fuera, en el frío, a todo un sexo en su totalidad?

Una vez que descubrí el Catolicismo, una de las muchas cosas que me sorprendieron de sus enseñanzas fue el énfasis en María. Tenía mucho sentido que Dios diera a una mujer un rol crítico dentro de su plan, alguien que pudiese servir como ejemplo de perfecta santidad femenina –y tenía sentido que su verdadera Iglesia lo entendiera así y celebrase este hecho.

Y así, cuando me topé con la doctrina del sacerdocio masculino, todas estas ideas hicieron que la defensa oficial de la Iglesia de su posición sonasen auténticas. De hecho, hubiese sido escéptica de las doctrinas católicas si no me hubiesen enseñado que es una labor para hombres –sólo para hombres– llevar adelante el rol que Dios empezó cuando él mismo se hizo hombre.

Se puede leer el original en inglés siguiendo este enlace:

http://www.ncregister.com/blog/why-the-male-priesthood-always-made-sense-to-me/#ixzz1P3OOB8I5

 

P. Juan Antonio Ruiz J., L.C.

8 comentarios

Comentario de guillermo
Totalmente de acuerdo.Se ve que lo obvio sólo le ha sido dado a conocer a " los sencillos" y ocultado a los sabios, aunque sean sabios de formación apresurada , que es lo corriente .
Respecto de Nuestra Señora María , ¿ qué decir ? De todas formas creo que su papel en nuestra redención posee contenidos que no acaban de desvelarse nunca , y que Dios " guarda en el secreto de Su corazón ". Cuando nos hemos iniciado en el amor a María, Nuestra madre en la fé ,es que hemos emprendido el camino seguro del amor de Dios .
19/07/12 7:02 PM
"ejemplo de perfecta santidad femenina"

Y masculina, también.

Con lo difícil que resulta imitar a Cristo, a veces María queda un poco más cercana. ¡Cuántos sacerdotes -incluido el Beato Juan Pablo II- modelan su vida en torno a la figura de la Santísima Virgen!
21/07/12 2:06 AM
Efectivamente, si Dios al encarnarse lo hizo en la naturaleza humana masculina y no femenina, por algo será. Si eligió como Apóstoles a doce hombres y a ninguna mujer, por algo será. ¿O es que lo hizo al tun-tún y sin ningún motivo especial?

La Iglesia no puede cambiar en esto la conducta de Cristo. Feminas, lasciate tutta speranza de ser sacerdotisas, obispas o incluso papisas. Otras religiones hay en las que es posible.Iros a ellas y dejar de dar la matraca a la Iglesia con un feminismo fuera de lugar.

Dios unió el ministerio apostólico al sexo masculino: Lo que Dios unió que el hombre no lo separe.
22/07/12 1:03 PM
El concepto de igualdad ha sido manipulado y deformado por cierta ideologia, provocando grandes injusticias en la historia, impuestas bajo la bandera falsa de la igualdad. Gran confusion en nuestro tiempo entre igualdad e uniformidad, que niega las diferencias entre hombre y mujer, e intenta que todos pasen por el mismo tubo.
22/07/12 1:05 PM
Comentario de Luisda
En efecto, Dios Hijo, Jesús, se encarnó como varón. Cada sacerdote (y obispo, y cardenal, y por supuesto el Papa) es representante de Cristo en la Tierra, por eso Dios solamente llama al sacerdocio a varones (y no a todos). Pero eso no significa, en contra de lo que muchos sectores progresistas piensan, que la fe católica "sea machista".

Asimismo, Dios nos creó varón (cual es mi caso) y mujer, como una forma de representar al Creador (en el hombre) y a la Creación (en la mujer). Si me quedo corto o me equivoco, corregidme.

Y no, la Iglesia Católica no es en absoluto machista. No en balde, las mujeres sois la obra cumbre de la Creación. De hecho, las mujeres tienen mucha más capacidad de hacer varias cosas a la vez, cosa que a los hombres nos es muy difícil :-).
24/07/12 12:31 AM
Comentario de jlsleton@terra.es
Dios, el Divino Creador y Hacedor del mundo, nos creó hombre y mujer, lo dice el Libro del Génesis. Aunque parece que a muchos (y a muchas), les cueste entender, que somos el uno para el otro, es decir complementarios, para así poder seguir la obra iniciada por Dios con la Creación del mundo. La igualdad, tal como la entienden algunos colectivos, es ilógica e injusta e incluso un disparate. Otra cosa es la igualdad, en cuánto a la Dignidad del Hombre,(léase, hombres y mujeres), que debe ser respetada, como por ejemplo el Derecho a la vida desde el primer instante de la concepción.
Esos colectivos que quieren la igualdad, pero que no la aplican a los seres humanos no nacidos, porque tienen alguna tara física o mental y no les importa eliminarlos con el aborto, les delata la falsa Igualdad que proclaman. ¡Qué sabrán ellos de Igualdad¡ Magnífico testimonio, el de esta atea convertida y gracias al Padre Juan Antonio, por desvelarnos, esta noticia tan maravillosa.
24/07/12 9:45 AM
Comentario de Jose Carlos
La mujer, tiene su misión la vida, como la tiene el hombre.
Hay trabajos que son más propios del hombre que de la mujer, por ejemplo en la Construcción; otros como las labores del hogar o la crianza de los hijos, son más propias de la mujer.
Eso no quita, para que haya trabajos, que puedan ser desmpeñados por ambos sexos.
Pero en la Jerarquía Católica, desde el Papa, Obispos o sacerdotes, son hombres. ¿Esto desmerece a la mujer? Pues no.
25/07/12 8:29 AM
Magnífico artículo. Y junto a la Virgen Marís, Madre de Dios y Madre Nuestra, la gran pleyade de Santas quen ha dado la Iglesia, de todos los tiempos, su lista no cabría en una Enciclopedia. Sin embargo citaré sólamente a Edith Stein, Santa Teresa Benedicta de la Cruz, de la que se cumplen los setenta años de su martirio.Esta inmennsa intelectual, una de las figuras más importantes del siglo XX, tiene páginas luminosas sobre este tema.
2/08/12 8:22 PM

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