Palabras del cardenal durante la entrega de la Medalla de Oro de la UPSA a Monseñor Blázquez
El presidente de la Conferencia Episcopal Española y cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, expresó ayer su deseo de que la proposición no de ley aprobada por la Comisión de Educación del Congreso sobre la retirada de símbolos religiosos de los colegios «se quede ahí y no vaya más allá». Así lo manifestó a los medios de comunicación minutos antes de dar comienzo la ceremonia de entrega de la Medalla de Oro de la Universidad Pontificia de Salamanca al obispo de Bilbao, Monseñor Ricardo Blázquez. Don Ricardo, por su parte, advirtió sobre el debilitamiento que la dignidad de la persona humana puede experimentar, pese a la existencia de los derechos humanos.
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(Agencias) Para el cardenal Rouco, llama la atención "el método con el que se quieren llevar adelante estas propuestas" y ha acusado a los partidos políticos "sobre todo al PSOE" de olvidar "en ocasiones" que "la democracia funciona con la libertad, no con la imposición; facilitando el que se pueden ejercer los derechos y no limitándolos".
En palabras del presidente de la Conferencia Episcopal Española, "es muy triste" que se haya aprobado esa proposición no de Ley.
Una posición defendida también por el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, quien ha recordado que el crucifijo es un símbolo de "nuestra cultura" y "no es bueno olvidarnos de nuestro pasado y de nuestra historia, dos veces milenaria".
Para Rouco, con la retirada de este símbolo de los colegios estatales españoles se privará a las familias y a los niños "de poder ver el signo más fundamental y característico de su fe y no sólo de su fe en abstracto, sino de la fe que ha configurado su historia personal".
Además, ha agregado que la cruz no es sólo un "signo religioso evidente, sino de humanidad, de un humanismo que ha hecho transpirar al mundo entero con valores fundamentales, del perdón de la misericordia, dar la vida, saber entregarla".
Discurso de Blázquez
En su discurso, Monseñor Ricardo Blázquez, obispo de Bilabo profundizó sobre el debilitamiento que la dignidad de la persona humana puede experimentar, pese a la existencia de los derechos humanos. Don Ricardo reconoció que estos derechos se aplican a cada uno “en virtud del origen común de la persona” y recordó que todos estamos implicados en “el reconocimiento, la defensa y la promoción de la dignidad personal de todo hombre”.
En este sentido, el obispo de Bilbao señaló que no se conciben los privilegios ni las discriminaciones entre el hombre y la mujer, ya que “ambos son la imagen de Dios con legítimas diferencias en idéntica dignidad”. Sobre la violencia doméstica manifestó que es contraria al designio de Dios puesto que hiere sensiblemente la “supuesta intimidad” y su fin es “la humillación de una persona”.
El vicepresidente de la Conferencia Episcopal recordó, además, que la Biblia no posee el término persona, sino que describe al hombre con la relación de dependencia que mantiene respecto a Dios, la superioridad frente al mundo y la igualdad hacia el tú humano. “La peculiar dignidad del hombre se expresa en la Biblia como imagen de Dios”, señaló.
Blázquez terminó su intervención afirmando que la Iglesia defiende el respeto y quiere promover el valor de toda persona en “cualquier momento de su existencia”, y en “toda circunstancia”.
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