«Hasta el último hombre»  elegida una de las diez mejores películas del año

Del ganador del Oscar Mel Gibson, director de La Pasión de Cristo

«Hasta el último hombre» elegida una de las diez mejores películas del año

Narra la extraordinaria historia real del objetor de conciencia Desmond Doss, quien, durante la sangrienta batalla de Okinawa de la II Guerra Mundial, salvó a 75 hombres sin llevar encima un arma.

(Religión Confidencial/InfoCatólica) La película «Hasta el último hombre», un épico drama bélico basado en hechos reales dirigido por el ganador del Oscar Mel Gibson, director también de «La Pasión de Cristo», ha sido nominado a 9 premios satélite que entregará la Academia de Prensa Internacional (IPA) el próximo 19 de febrero.

Entre las nominaciones destacan las de Mejor Película, Mejor Director (Mel Gibson), Mejor Actor (Andrew Garfield) y Mejor Guión Adaptado entre otras. Además, la película ha sido elegida como una de las diez mejores películas del año por la National Board Review.

Luego de que Mel Gibson llevara a la pantalla «La Pasión de Cristo»,  vuelve ahora nuevamente con una historia sobre la fe basada en hechos reales que recoge la historia del objetor de conciencia Desmond Doss, protagonizado por el actor Andrew Garfield, quien, durante la sangrienta batalla de Okinawa de la II Guerra Mundial, salvó a 75 hombres sin llevar encima un arma.

Aunque creía que la guerra estaba justificada, para él matar estaba mal y fue el único soldado americano que luchó en primera línea de la II Guerra Mundial sin tocar un arma. Como médico del ejército, evacuó él solo a los heridos desde las líneas enemigas, desafió el fuego mientras curaba a los soldados, y fue herido por una granada y alcanzado por un francotirador. Doss fue el primer objetor de conciencia galardonado con la Medalla de Honor del Congreso de los Estados Unidos.

Será proyectada en las salas españolas a partir de este miércoles de la mano de DeAplaneta, pero ya la prensa ha calificado la película de manera positiva.

«Hasta el último hombre es brutalmente efectiva y contiene algunas de las escenas violentas mejor justificadas jamás vistas en la gran pantalla», opina Time Out.

«Es una película bélica extraordinariamente conmovedora que te golpea con fuerza en la cara. Es como una versión en color de Guernica que cobra vida en la gran pantalla», afirma Telegraph.

En el Hashtag #HastaElUltimoHombre se recogen las opiniones de algunos críticos de cine españoles. Ana Sánchez de la Nieta, de Fila Siete y Telva considera a Gibson un «salvaje» pero opina que la película es «muy muy grande».

Doctrina católica sobre el concepto de guerra justa

En la doctrina católica se enseña que hay que evitar la guerra, y también se enseña el concepto de «guerra justa» tal como explica el Catecismo oficial de la Iglesia Católica:

Evitar la guerra

2307 El quinto mandamiento condena la destrucción voluntaria de la vida humana. A causa de los males y de las injusticias que ocasiona toda guerra, la Iglesia insta constantemente a todos a orar y actuar para que la Bondad divina nos libre de la antigua servidumbre de la guerra (cf GS 81).

2308 Todo ciudadano y todo gobernante están obligados a empeñarse en evitar las guerras.

Sin embargo, «mientras exista el riesgo de guerra y falte una autoridad internacional competente y provista de la fuerza correspondiente, una vez agotados todos los medios de acuerdo pacífico, no se podrá negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa» (GS 79).

2309 Se han de considerar con rigor las condiciones estrictas de una legítima defensa mediante la fuerza militar. La gravedad de semejante decisión somete a esta a condiciones rigurosas de legitimidad moral. Es preciso a la vez:

— Que el daño causado por el agresor a la nación o a la comunidad de las naciones sea duradero, grave y cierto.

— Que todos los demás medios para poner fin a la agresión hayan resultado impracticables o ineficaces.

— Que se reúnan las condiciones serias de éxito.

— Que el empleo de las armas no entrañe males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar. El poder de los medios modernos de destrucción obliga a una prudencia extrema en la apreciación de esta condición.

Estos son los elementos tradicionales enumerados en la doctrina llamada de la “guerra justa”.

La apreciación de estas condiciones de legitimidad moral pertenece al juicio prudente de quienes están a cargo del bien común.

17 comentarios

Néstor
En efecto, la película seguramente es impresionante, y sin duda que este hombre ha sido un héroe, pero el concepto de que bajo ninguna circunstancia se puede usar la violencia, ni eventualmente causar la muerte del injusto agresor, no es católico.

Tengo entendido que el protagonista de la historia real era adventista.

Saludos cordiales.
4/12/16 3:44 PM
Lector
La doctrina católica sobre la guerra justa en nada podía afectar al protagonista real de la historia narrada por Gibson, cuya fe era la de los Adventistas del Séptimo Día, denominación norteamericana tan alejada del cristianismo tradicional, que rechaza el domingo como día santo para reinstaurar el sábado. En la Segunda Guerra Mundial abundaron también los objetores entre los Testigos de Jehová, muchos de los cuales acabaron en prrisión o en los campos alemanes. Los católicos contamos con un objetor y mártir del nazismo: el beato Franz Jäegerstëtter.
4/12/16 4:12 PM
Augusto del Río
Mel Gibson ya debería ser considerado como uno de los mejores directores de toda la historia del cine. Creo que un punto que le jugaría en contra para un dictamen mayoritario sería que su producción no ha sido tan abundante como la de otros grandes directores. Pero su manera de filmar y de expresar en imágenes lo que otros reemplazan con diálogos, debería ser considerada ya revolucionaria. No hay nadie actualmente que se le pueda acercar ni a los talones a su “realismo visual” impactante e implacable.
4/12/16 4:57 PM
Sipán
Gibson es católico. Eso es muy importante. Y sabe mucho de hacer cine bueno. Y eso también hay que valorarlo hoy que se hacen tantas tonterías de cine sobre todo en España con dinero de los españoles y que luego nadie las quiere ver, porque a nadie les interesa.
4/12/16 5:15 PM
Gregory
De todos modos no deja de ser una historia donde la motivación principal del protagonista es la fe eso es importante al narrar la historia.
4/12/16 7:09 PM
rastri
Del valor y la bondad del morir antes que matar solo lo aprecia el que muere,.. después de morir ; que entonces sí es vivir.

Y más si se muere por el ideal de Cristo

Aprovecho aquí para decir que la Pasión de este director Gibson, tan escandalosamente sangrienta restó expresión al regio carácter personal de la figura de un Cristo que en una situación como ésta del Calvario se quiso mostrar. Con o sin sangre, Jesús, sabía bien cómo imponerse, soportar y librarse del dolor físico personal.

El verdadero dolor y calvario de Jesús, no fue tanto lo que la chusma veía y reía; sino el verse y comprobar, cómo toda una vida en este mundo y tres años de evangelización le bastaron al Demonio unas horas para reducirlo todo a la traición conocida de sus amigos amén del escarnio de todo su pueblo que quiso coronarle como rey, y cinco días después histérico éste le gritaba: -¡ Crucifícale; Crucifícale!

Ciertamente hay que tener clase de ser como Dios para no levantarse y arrasar con todos aquellos desgraciadamente desagradecidos.
4/12/16 8:05 PM
Fuenteovejuna
Más allá de si el protagonista de la película es católico o adventista, lo que está en juego es la licitud de la guerra justa.
Mel Gibson, un católico comprometido, es acusado por los modernistas de ultracatólico integrista que usa sus películas para entorpecer la renovación eclesial, como si defender la doctrina de veinte siglos fuera una mancha que ensucia a la Iglesia.
Cuando la injusticia es evidente y no hay otra alternativa para defender la paz de Cristo -que no es la paz del mundo- la Iglesia justifica la guerra justa contra el opresor.
En el Siglo de Oro los sacerdotes Mariana y Suárez fueron los grandes precursores de la teoría del magnicidio y Fuenteovejuna, la inmortal obra de Lope de Vega, es un ejemplo claro de la legitimidad de la guerra justa donde todos y cada uno de sus habitantes se sintieron responsables de la merecida muerte del odiado Comendador.
Sería bueno saber si la Iglesia de Francisco sigue defendiendo la doctrina clásica de la guerra justa que la Iglesia siempre defendió, o si ya existe alguna nueva teoría -más conciliadora con el mundo- superadora de esos viejos atavismos medievales...
4/12/16 8:45 PM
PEDRO
Néstor respetando tu calificación, de que el objetor de conciencia Desmond Doss ( basada en hechos reales y en la II guerra mundial ) fue un héroe, yo añadiría que fue un hombre de una impresionante Fe. Que mayor amor que dar la vida por sus hermanos; la película narra, como una persona quiere participar en la guerra, pero no para matar sino para " ayudar y sanar "; y negándose a portar armas para ir al frente, es juzgado por un tribunal marcial, que le absuelve finalmente; sólo quería ser sanitario de las personas herida y poder reconstruir lo que en una guerra se destruye: más que el cuerpo, también la humanidad y el alma. El testimonio de ese personaje real, narra en la película como con una Biblia en sus manos ,que le llenaba el alma, se dedico a rescatar a muchísimos de sus compañeros heridos, que antes se burlaban de él ( también muchos se burlaron de Cristo). La película es también testimonio de que la " fe mueve montañas ", porque esa excepcional persona hizo más en la guerra que sus propios compañeros. Con su fe y la palabra de Dios la en la batalla de Okinawa de la II Guerra Mundial, condecorado con la máxima distinción, salvó a 75 hombres sin llevar encima un arma encima. “
4/12/16 11:07 PM
Néstor
Es cierto, sí, un hombre de una gran fe, pero no católica. Y eso se nota precisamente en la opción que tomó. Que podemos confiar en la misericordia de Dios que la suya haya sido una conciencia invenciblemente errónea y que ahora su alma se encuentre en la casa del Padre.

Pero me interesa el efecto que este film probablemente tenga en el pueblo católico doctrinalmente anémico de estos días, al que tanto le cuesta entender lo que la Iglesia enseña acerca de la posibilidad de la guerra justa y los casos en el uso de la fuerza es legítimo, sobre todo sabiendo todo el mundo que el director es el católico Gibson.

Saludos cordiales.
5/12/16 12:16 AM
Razumikin
No he visto aún la película pero debo decir a favor de Mel Gibson que pasará a la historia del cine por haber dirigido peliculas que ponen sobre el candelero lo mas noble, grande, bueno y virtuoso del ser humano.
Cualquiera de sus cinco peliculas reflejan mas bondad que todas las de Tarantino, Scorsese, Ron Howard, Spielberg, o cualquier director de moda, sumiso al mandato de suministrar en la mente y el espíritu la mentira , la violencia, la lujuria, la blasfemia o la incredulidad.
Tampoco pongo las manos en el fuego por su obra futura pero hasta ahora ha hecho noble al cine.
5/12/16 5:03 AM
Palas Atenea
No, los católicos contamos con ocho objetores de conciencia entre los alemanes, de los cuales tengo la biografía de tres: el sacerdote palotino alemán Franz Reinisch, se negó a hacer el juramento a Hitler y, por ende, a combatir, fue juzgado y decapitado el 21/8/1942; el campesino austriaco Franz Jägestätter que hizo lo mismo y recibió la misma sentencia de muerte el 9/8/1943 y el contable del Alto Adigio Josef X -no recuerdo el apellido y no tengo a mano el libro-que se negó también a hacer el juramento a Hitler y murió de disentería en un tren de deportación a comienzos de 1945.
La diferencia de estos objetores de conciencia con el de la película es que nunca pisaron el campo de batalla y no eran pacifistas. Habrían luchado en la guerra si ésta hubiera sido justa. El caso del americano es diferente porque ser pacifista supone no luchar nunca y en ninguna circunstancia, ya que la guerra del Pacífico-dado el ataque de los japoneses a Pearl Harbor- era guerra defensiva y, por lo tanto se podía calificar de justa.
Los alemanes podían plantearse el problema de la guerra justa porque fue Hitler quién invadió al mundo, los Aliados no y los Soviéticos-teniendo en cuenta que entraron en Polonia en el 39-fueron a la vez agresores y agredidos.
5/12/16 9:01 AM
Luis López
Ardo en ganas de ver esa película cuyo mero tráiler ya me impresiona. Pero, ciertamente, la doctrina de la Iglesia nada tiene que ver con la actitud de Doss (afortunadamente, dicho sea de paso). Si la Iglesia Católica hubiera negado la guerra justa, el mundo hoy estaría regido por los más fuertes, violentos y desalmados, por explícitos lacayos del Demonio.

Doss es la excepción que confirma la regla. Su caso es asombroso, excepcional, pero nunca puede ponerse como regla general en una guerra justa. Si todos fuéramos Doss, Hitler sería hoy el dueño del mundo. Y probablemente a día de hoy no quedaría vino no sólo ningún judío sino tampoco ningún cristiano. Ni ningún adventista.
5/12/16 9:54 AM
pasabaporaquí
Por favor, es una película. Una película que narra la entrega de un soldado por sus compañeros, sin evadir su deber, tal como le dicta su fe en Cristo. ¿A qué viene tanta teología barata sobre guerras justas e injustas? ¿Que era adventista? ¿Y qué? ¿Es menos meritoria su acción? Un musulmán, un judío, un protestante que hiciera lo mismo, ¿acaso Dios no lo anotaría en su haber? ¿Un no católico que entregara su vida por un semejante, no obtendría de Dios su recompensa? Si la diera por un católico, digo yo que al menos le premiaría el sacrificio aunque sólo fuera porque lo hizo por uno de sus hijos. Menos mal que Dios no es cicatero. Hay que ver la película como lo que es: cine; un entretenimiento. Y si además elogia la generosidad y el valor, pues bienvenido sea, que buena falta hace en estos tiempos.
5/12/16 3:28 PM
Francisco Javier
La fe catolica de Gibson es otro vivo ejemplo de: haz lo que digo no lo que hago. Bueno ya me desperto curiosidad por esta pelicula voy a tratar de mirarla.
5/12/16 6:31 PM
Palas Atenea
pasabaporaqui: ¿Que a qué viene lo de guerra justa e injusta? Pues viene a una puntualización y no quita ningún mérito a esta persona.
Este señor era médico por eso, a pesar de ser pacifista, podía estar en la guerra sin disparar. Los únicos que no disparan en una guerra son el personal médico y los capellanes, los demás tienen que disparar les guste o no porque para eso están. Así que un pacifista que no sea ni una cosa ni otra tiene que negarse a ir a la guerra.
Algunas iglesias, como cuáqueros o testigos de Jehová, tienen que negarse a luchar porque es parte de su religión, por eso los testigos de Jehová fueron a parar en masa a los campos de concentración nazis.
Los católicos, sin embargo, no somos pacifistas y el concepto de guerra justa es importante para saber si debemos luchar o no.
5/12/16 8:56 PM
Palas Atenea
Por otra parte hay que distinguir si una película es histórica o no. Una película de este tipo, sobre hechos reales, no es un mero entretenimiento porque el acto heroico tiene categoría de ejemplar y la memoria de este hombre debe de ser conservada.
5/12/16 8:59 PM
Manuel Argento
En la película no está en discusión si la guerra es justa o injusta, sino la ejemplaridad de una persona que tiene una función que cumplir y lo hace poniendo en riesgo su propia vida sin cambiar sus convicciones. Después se puede discutir "Extra Ecclesiam nulla salus"
6/12/16 2:52 PM

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