El misionero es un apasionado de Jesús y de su pueblo

La alegría del Evangelio, exhortación pastoral del Papa Francisco

«La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús». Así empieza la Exhortación apostólica «Evangelii Gaudium» en la que el Papa Francisco recoge la riqueza de los trabajos del Sínodo dedicado a «La nueva evangelización para la transmisión de la fe» celebrado en 2012. «Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social», dice el Pontífice, llamando a todos los católicos a renovar la pasión misionera.

26/11/13 1:26 PM | Imprimir | Enviar


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Papa Francisco

(Vatican.va) «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús». Así empieza la Exhortación apostólica «Evangelii Gaudium» en la que el Papa Francisco recoge la riqueza de los trabajos del Sínodo dedicado a «La nueva evangelización para la transmisión de la fe» celebrado del 7 al 28 de octubre de 2012.

«Quiero dirigirme a los fieles cristianos –escribe el Papa- para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años». Se trata de un fuerte llamamiento a todos los bautizados para que lleven a los otros el amor de Jesús en un «estado permanente de misión», venciendo «el gran riesgo del mundo actual»: el de caer en «una tristeza individualista».

Exhortación Apostólica escrita bajo la luz de la alegría con el fin de redescubrir la fuente de la evangelización en el mundo contemporáneo. En esta expresión se podría resumir todo el contenido del nuevo documento que el Papa Francisco ofrece a la Iglesia para delinear los caminos del compromiso pastoral que la ocuparán en el futuro cercano. Una invitación a recuperar una visión profética y positiva de la realidad, sin por ello dejar de ver las dificultades. El Papa Francisco infunde valentía e invita a mirar hacia adelante no obstante el momento de crisis, haciendo una vez más de la cruz y de la resurrección de Cristo la insignia de la victoria» (85).

Más allá del Sínodo

En varias ocasiones el Papa Francisco hace referencia a las Propositiones del Sínodo de octubre de 2012, demostrando cuánto la contribución sinodal haya sido un importante punto de referencia para la redacción de la Exhortación. De todas maneras, el texto va más allá de la experiencia del Sínodo. El Papa imprime en estas páginas no solo su anterior experiencia pastoral, sino sobre todo su llamado a aprovechar el momento de gracia que la Iglesia está viviendo para emprender con fe, convicción y entusiasmo la nueva etapa del camino de evangelización. Continuando la enseñanza de la Evangelii nuntiandi de Pablo VI, él coloca de nuevo al centro la persona de Jesucristo, el primer evangelizador, quien llama hoy a cada uno de nosotros a participar con él en la obra de salvación (12).

La acción misionera es el paradigma de cualquier obra de la Iglesia» (15) – afirma el Santo Padre –; por ello es necesario captar el tiempo favorable para vislumbrar y vivir la nueva etapa» de la evangelización (17). Esta se articula en dos temáticas particulares las cuales marcan la estructura fundamental de la Exhortación. Por una parte, el Papa Francisco se dirige a las iglesias particulares para que, viviendo en primera persona los desafíos y las oportunidades propias de cada contexto cultural, estén en grado de proponer los aspectos peculiares de la nueva evangelización en sus países. Por otra, el Papa traza un denominador común que le permita a toda la Iglesia, y a cada evangelizador en particular, reencontrar una metodología común para convencerse de que el compromiso de evangelización es siempre un camino participado, compartido y jamás aislado.

Siete puntos fundamentales

Los siete puntos, recogidos en los cinco capítulos de la Exhortación, constituyen las columnas fundamentales de la visión del Papa Francisco sobre la nueva evangelización: la reforma de la Iglesia en salida misionera, las tentaciones de los agentes pastorales, la Iglesia entendida como totalidad del pueblo de Dios que evangeliza, la homilía y su preparación, la inclusión social de los pobres, la paz y el diálogo social, las motivaciones espirituales en el compromiso misionero . El elemento que mantiene unidas estas temáticas se concentra en el amor misericordioso de Dios que sale al encuentro de cada persona para manifestar el corazón de su revelación: la vida de cada persona adquiere sentido en el encuentro con Jesucristo y en la alegría de compartir esta experiencia de amor con los demás (8).

Neologismos del Papa

Así entonces, el primer capítulo se desarrolla a la luz de la reforma de la Iglesia en clave misionera, llamada a salir» de sí misma para encontrar a otros. Es la dinámica del éxodo y del don de salir de sí, del caminar y del sembrar siempre de nuevo, siempre más» (21), lo que el Papa expresa en estas páginas. La Iglesia que debe hacer suya la intimidad de Jesús que es una intimidad itinerante» (23). El Papa, como ya es habitual, profundiza sobre algunas expresiones impactantes y crea neologismos para hacer entender la naturaleza misma de la acción evangelizadora. Entre ellos, por ejemplo,  primerear »; esto quiere decir que Dios nos precede en el amor, indicando a la Iglesia el camino que debe seguir. Ella no se encuentra en una vía sin salida, sino que va tras las huellas mismas de Cristo (cfr. 1 Pt 2,21); por tanto, tiene la certeza acerca del camino que debe recorrer. Esto no le provoca miedo, sabe que debe ir al encuentro, buscar a los alejados y llegar a los cruces de los caminos para invitar los excluidos. Vive un inagotable deseo de ofrecer misericordia» (24). Para que esto suceda, el Papa Francisco vuelve a proponer con vehemencia la exigencia de la conversión pastoral». Esto significa pasar de una visión burocrática, estática y administrativa de la pastoral a una perspectiva misionera, mejor aún, a una pastoral en estado permanente de evangelización (25). En efecto, así como existen estructuras que facilitan y sostienen la pastoral misionera, lamentablemente también hay estructuras eclesiales que pueden terminar condicionando el dinamismo evangelizador» (26). La presencia de prácticas pastorales anticuadas y rancias obliga entonces a la audacia de ser creativos para repensar la evangelización. En este sentido el Papa afirma: Una individuación de los fines sin una adecuada búsqueda comunitaria de los medios para alcanzarlos está condenada a convertirse en mera fantasía» (33).

Equilibrio entre el contenido de la fe y la forma de expresarla

Es necesario, por tanto, «concentrarse en lo esencial» (35) y «saber que solamente una dimensión sistemática, es decir, unitaria, progresiva y proporcionada de la fe puede ayudar verdaderamente. Esto implica para la Iglesia la capacidad de evidenciar la jerarquía de las verdades» y su adecuada referencia con el corazón del Evangelio (37-39). Esto impide caer en el «peligro de una presentación de la fe hecha solo a la luz de algunas cuestiones morales como si ellas pudieran prescindir de su relación con la centralidad del amor. Fuera de esta perspectiva, el edificio moral de la Iglesia corre el riesgo de convertirse en un castillo de naipes, y este es nuestro mayor peligro» (39). Aparece entonces un fuerte reclamo del Papa para que se establezca un sano equilibrio entre el contenido de la fe y el lenguaje que lo expresa. Puede suceder, a veces, que la rigidez con la que se pretende conservar la precisión del lenguaje, vaya en detrimento del contenido, comprometiendo así la visión genuina de la fe (41).

Ejercicio del papado

Un pasaje realmente importante en este capítulo es el número 32, en el que el Papa Francisco muestra la urgencia de llevar a cabo algunas perspectivas del Vaticano II. En particular la tarea del ejercicio del Primado del Sucesor de Pedro y la de las Conferencias Episcopales. Ya Juan Pablo II en Ut unum sint , había solicitado ayuda para comprender mejor los deberes del Papa en el diálogo ecuménico. Ahora el Papa Francisco continúa haciéndolo y entrevé que una forma de ayuda más concreta al respecto podría llegar si se desarrollase mayormente el estatuto de las Conferencias Episcopales. Otro pasaje de particular intensidad, por las consecuencias que tendrá en la pastoral, son los números 38-45: «el corazón del Evangelio se encarna en los límites del lenguaje humano. Es decir, la doctrina se aloja en la jaula del lenguaje» – por usar una expresión muy querida por Wittgenstein –, lo cual implica la exigencia de un verdadero discernimiento entre la pobreza y los límites del lenguaje, con la riqueza – en ocasiones todavía desconocida – del contenido de la fe. El peligro de que en ocasiones la Iglesia pueda no considerar esta dinámica es real; puede suceder entonces que sobre algunas posiciones exista una cerrazón injustificada, con el consiguiente riesgo de esclerotizar el mensaje evangélico, haciendo que no se pueda percibir más la dinámica propia de su desarrollo.

Sin complejos de inferioridad

El segundo capítulo está dedicado a acoger los desafíos del mundo contemporáneo y a superar las fáciles tentaciones que minan la nueva evangelización. En primer lugar, afirma el Papa, es necesario recuperar la propia identidad, sin esos complejos de inferioridad que conducen a ocultar la propia identidad y las convicciones… [y] que terminan sofocando la alegría de la misión en una especie de obsesión por ser como todos los demás y por tener lo que los otros tienen» (79). «Esto hace que los cristianos caigan en un relativismo incluso más peligroso que el doctrinal (80), porque termina corroyendo el estilo de vida de los creyentes. Sucede entonces que en muchas expresiones de nuestra pastoral las iniciativas resientan la pesadez, pues en el primer puesto se coloca la iniciativa y no la persona». Sostiene el Papa que l«a tentación de una despersonalización de la persona» para favorecer la organización, es real y común. Del mismo modo, «los desafíos de la nueva evangelización deberían ser asumidos más como una oportunidad para crecer y no como un motivo para caer en depresión. Hay que desterrar entonces el sentido de la derrota» (85). Es necesario recuperar la relación interpersonal para que tenga el primado sobre la tecnología del encuentro hecho con el control remoto en mano, con el que se establece cómo, dónde, cuándo y por cuánto tiempo encontrar a los demás según las propias preferencias (88).

Sistema económico injusto

De todas maneras, entre los múltiples desafíos, además de aquellos que son más corrientes y más recurrentes, es necesario individuar los que inciden de un modo más directo en la vida. «El sentido de precariedad cotidiana, con consecuencias funestas», «las variadas formas de disparidad social», «el fetichismo del dinero y la dictadura de una economía sin rostro», «la exasperación del consumo y el consumismo desenfrenado… en fin, nos encontramos ante una globalización de la indiferencia» y ante un desprecio socarrón» en relación a la ética, en donde se pretende continuamente marginar cualquier reclamo crítico de frente al predominio del mercado que con su teoría de la filtración de la riqueza», engaña acerca sobre la posibilidad real de favorecer a los pobres (cfr. nn. 52-64). Si la Iglesia aparece todavía con una gran credibilidad en tantos países del mundo, incluidos aquellos donde es minoría, esto se debe a su obra de caridad y solidaridad (65).

En la evangelización de nuestro tiempo, por tanto, especialmente ante los retos de las grandes culturas urbanas» (71), los cristianos están invitados a escapar de dos expresiones que lesionan su misma naturaleza y que el Papa Francisco define en general como «mundanidad» (93). En primer lugar,«la fascinación del gnosticismo»; es decir, una fe cerrada en sí misma, en sus certezas doctrinales y que hace de sus propias experiencias el criterio de verdad para juzgar a los demás. Además, «el neopelagianismo autorreferencial y prometeico» de cuantos sostienen que «la gracia es solo un accesorio mientras lo que crea progreso es únicamente el proprio empeño y las propias fuerzas. Todo esto contradice la evangelización. Crea una especie de elitismo narcisista» que debe ser evitado (94). Qué cosa queremos ser, se pregunta el Papa, ¿generales de ejércitos derrotados» o simples soldados de un escuadrón que continua batallando»? el riesgo de una Iglesia mundana detrás de telones espirituales o pastorales» (96), no es recóndito, sino real. Es preciso, entonces, no sucumbir a estas tentaciones, sino ofrecer el testimonio de la comunión (99). Esta se hace fuerte en la complementariedad. A partir de esta consideración, el Papa Francisco expone la exigencia de promover el laicado y la mujer; del compromiso con las vocaciones comenzando por los propios sacerdotes. Mirar la Iglesia con todos los avances realizados en estos decenios requiere evitar la mentalidad del poder y transformarla por aquella del servicio a la construcción unitaria de la Iglesia (102-108).

Evangelización, tarea de todos

La evangelización es una tarea de todo el pueblo de Dios, ninguno está excluido. Ella no está reservada ni puede ser delegada a un grupo particular. Todos los bautizados están directamente involucrados en ella. El Papa Francisco explica, en el tercer capítulo de la Exhortación, cómo ella se puede desarrollar y las etapas que expresan su progreso. En primer lugar se detiene a evidenciar «el primado de la gracia» que obra sin descanso en la vida de cada evangelizador (112). Desarrolla, además, el tema del «inmenso papel desempeñado por las diversas culturas en su proceso de inculturación del Evangelio, y previene sobre terminar cayendo en la vanidosa sacralización de la propia cultura» (117). Luego indica el itinerario fundamental de la nueva evangelización en el encuentro interpersonal (127-129) y en el testimonio de vida (121). Finalmente, aboga por que la piedad popular sea valorizada, pues ella expresa la fe genuina de tantas personas que en este mundo dan un verdadero testimonio de la simplicidad del encuentro con el amor de Dios (122-126). Por último, el Papa hace una invitación a los teólogos para que estudien las mediaciones necesarias a fin de lograr una valorización de las distintas formas de evangelización (133), no sin antes considerar ampliamente el tema de la homilía como forma privilegiada de evangelización, la cual necesita una auténtica pasión y amor por la Palabra de Dios y por el pueblo que se nos ha confiado (135-158).

Dimensión social de la evangelización

El cuarto capítulo está dedicado a la reflexión sobre la dimensión social de la evangelización. Un tema muy apreciado por el Papa Francisco porque «si esta dimensión no se explicita debidamente, se corre siempre el riesgo de desfigurar el significado autentico e integral de la misión evangelizadora» (176). Es el grande tema del vínculo entre el anuncio del Evangelio y la promoción de la vida humana en todas sus expresiones. Una promoción integral de cada persona es lo que impide reducir la religión a un hecho privado, sin ninguna incidencia en la vida pública y social. «Una fe auténtica implica siempre un profundo deseo de cambiar el mundo» (183). A esta sección de la Exhortación pertenecen dos grandes temas. El Papa habla de ellos con particular pasión evangélica, consciente que determinarán el futuro de la humanidad: «ante todo, la inclusión social de los pobres; además, la paz y el diálogo social».

En lo que se refiere al primer punto, con la nueva evangelización «la Iglesia siente como misión propia colaborar para resolver las causas instrumentales de la pobreza y para promover el desarrollo integral de los pobres», como también la de gestos simples y cotidianos de solidaridad de frente a miserias muy concretas» que cada día encontramos delante de nuestros ojos (188). «Lo que emerge de estas densas páginas es una invitación a reconocer la fuerza salvífica» que poseen los pobres y que debe ser puesta en el centro de la vida de la Iglesia mediante la nueva evangelización (198).

De todas maneras, esto significa que es necesario, ante todo, redescubrir la atención, urgencia y conciencia de esta temática, mucho antes de cualquier experiencia concreta. La opción fundamental por los pobres que urge realizar, sostiene el Papa Francisco, «es principalmente, aunque no exclusivamente, una atención espiritual y religiosa»; esta forma es prioritaria sobre cualquier otro modo de atención (200). Sobre estos temas la palabra del Papa es franca, dicha con parresia y sin circunlocuciones. Un Pastor de una Iglesia sin fronteras (210), no se puede permitir mirar hacia otro lado. Es por esto que mientras pide con fuerza considerar el tema de los migrantes, denuncia con igual claridad las nuevas formas de esclavitud: «¿Dónde está aquel que estás matando cada día en la pequeña fábrica clandestina, en la red de prostitución, en los niños que usas para la mendicidad, en aquel que debe trabajar a escondidas porque no está debidamente contratado? No aparentemos que aquí no pasa nada. Existen muchas complicidades» (211). Para evitar equívocos, el Papa defiende con la misma fuerza la vida humana desde su primer comienzo y la dignidad de todo ser viviente (213). En lo que concierne al segundo aspecto, el Papa propone cuatro principios que son como el denominador común para crecer en la paz y para su aplicación social concreta. Haciendo memoria, tal vez, de sus estudios sobre Romano Guardini, el Papa Francisco parece crear una nueva oposición polar ; recuerda, en efecto, que el el tiempo es superior al espacio, la unidad prevalece sobre el conflicto, la realidad es más importante que la idea» y que el todo es superior a la parte. Estos principios se abren a la dimensión del diálogo como primera contribución para la paz y se extiende, a lo largo de la Exhortación, al ámbito de la ciencia, del ecumenismo y de las religiones no cristianas.

Primado de la acción del Espíritu Santo

El último capítulo busca expresar el espíritu de la nueva evangelización (260). Este se desarrolla bajo el primado de la acción del Espíritu Santo que infunde siempre y de nuevo el impulso misionero, a partir de la vida de oración en la que la contemplación ocupa el puesto central (264). «La Virgen María estrella de la nueva evangelización» es presentada, al finalizar, como el icono de la genuina acción de anuncio y transmisión del Evangelio que la Iglesia está llamada a realizar en las próximas décadas, con gran entusiasmo e inmutable amor por el Señor Jesús.

«¡No nos dejemos robar la alegría de la evangelización!» (83). Es un lenguaje claro, inmediato, sin retórica ni subterfugios, el que escuchamos en esta Exhortación Apostólica. El Papa Francisco va al núcleo de los problemas que vive el hombre de hoy y que, de parte de la Iglesia, exigen mucho más que una simple presencia. A ella se la pide una diligente acción programática y una renovada praxis pastoral que manifieste su compromiso por la nueva evangelización. El Evangelio debe llegar a todos, sin ningún tipo de exclusión. Algunos, sin embargo, son privilegiados. Para evitar equívocos, el Papa Francisco presenta su orientación: No tanto los amigos y los vecinos ricos, sino especialmente los pobres, los enfermos, aquellos que con frecuencia son despreciados y olvidados… no deben quedar dudas ni subsistir explicaciones que debiliten este mensaje tan claro» (48).

Como en otros momentos cruciales de la historia, también hoy la Iglesia siente la urgencia de afinar la mirada para cumplir la evangelización a la luz de la adoración; con una mirada contemplativa para continuar viendo los signos de la presencia de Dios. Signos de los tiempos no solo estimulantes, sino puestos como criterio para un testimonio eficaz (71). El Papa Francisco es el primero de todos en recordar el misterio central de nuestra fe: «No huyamos de la resurrección de Jesús, non nos demos por vencidos jamás, suceda lo que suceda» (3). A la postre, la que nos está indicando el Papa Francisco es la Iglesia que se hace compañera de camino de cuantos son nuestros contemporáneos en la búsqueda de Dios y en el deseo de verlo.

 

32 comentarios

Comentario de Martin Ellingham
Tiene varios pasajes sobre el liberalismo económica, la teoría del derrame, etc. Interesante.
26/11/13 2:31 PM
Comentario de aiya_meldor
He empezado a leerlo, y muy en su linea. Conceptos claros y lenguaje sencillo, y con mil frases que sacadas de contexto darán carnaza para lo enemigos de la Iglesia durante años. Pero eso pasará siempre, así que no hay que agobiarse y leerlo tranquilo que está muy bien (lo que llevo leido de momento)
26/11/13 4:16 PM
Comentario de Miguel
Queridos amigos, ""Primerear"" o bien ""primeriar"" NO ES un neologismo.

Esa es una expresión típicamente gaucha, de la campaña del Río de la Plata durante los ss. XVIII - XIX y primer tercio del siglo XX (Argentina y Uruguay).

Significa que, en un duelo criollo, a facón y poncho (combate singular), uno de los dos contendientes, haciendo uso de la picardía, era más veloz que el otro y asestaba, mediante una finta, por ejemplo, el primer golpe, ganándole de mano al contrincante.

Luego, cuando el duelo criollo desapareció (pasados los años 30's) se utilizó hasta hoy en el juego del "Truco" con una connotación semejante.

Puede ser novedoso el término en Europa o en países que no conocen la cultura rioplatense. Para nosotros es una expresión típica con más de 250 años de uso.

Un abrazo en Cristo
26/11/13 4:45 PM
Comentario de Mariano
Pediría que las exhortaciones sean más breves porque me temo que mucha gente no las lea en profundidad por su extensión y sería entonces un trabajo que careciese de eficacia.

El texto de la alegría al evangelizar y de ser evangelizado me ha gustado mucho.
26/11/13 4:59 PM
Ojo, que los periodistas como en el Telediario de la Primera de Televisión Española ya están tergiversando las Palabras del Papa.
26/11/13 5:07 PM
Comentario de Antonio
224 cuartillas habrá que leerlo con atención y tiempo. Sin duda refleja una nueva etapa de renovación de la Iglesia hacia la salvación.
26/11/13 5:51 PM
Comentario de Gregory
No he leido el texto salvo el titulo "La Alegría del Evangelio" ya es de por si una nota que acredita meditación y reflexión para algunos no es más que populismo porque a fin de cuentas se trata de anunciar al mundo sun condenación para otros es un llamado a renovar el encuentro con Jesucristo que viene a ser lo mismo a renovar la fe. Para eso no basta un "año de la fe sino una vida entera.
26/11/13 6:39 PM
Comentario de Luis López
Ardo en deseos de leerla detenidamente.

Obviamente, no me fío un pelo de las tergiversaciones, desenfoques y simplificaciones de los medios de comunicación.
26/11/13 7:11 PM
Comentario de Luis Fernando
Miguel, te cito las palabras exactas del Papa:

«Primerear»: sepan disculpar este neologismo....

¿Qué quieres que te cuente?, :-)
26/11/13 8:24 PM
Comentario de Sergio
34. Si pretendemos poner todo en clave misionera, esto también vale para el modo de comunicar el mensaje. En el mundo de hoy, con la velocidad de las comunicaciones y la selección interesada de contenidos que realizan los medios, el mensaje que anunciamos corre más que nunca el riesgo de aparecer mutilado y reducido a algunos de sus aspectos secundarios.


Tiene mucha gracia que este Papa diga eso. ¿Por qué no se lo aplica a sí mismo? Puede probar a ver como están contando los medios su exhortación apostólica.
26/11/13 9:09 PM
Comentario de doris violeta
estas exortaciones son sin duda una respuesta a tantas oraciones por la paz y estoy ganada a realizar un apostolado como lo realizo san pablo sin ataduras llevar la palabra a todos especialmente a los pobres(Entendiendose por pobres quienes no conocen el AMOR de DIOS y no han experimentado la resureccion de su amado hijo nuestro se4ñor jesucristo todo se alcanza cuando confiamos en nuestra madre maría santisima.
26/11/13 9:45 PM
Comentario de Miguel
Luis Fernando:

Simplemente es a título de aclaración (mucha gente no sabe de dónde viene la expresión), querido amigo, pues también leí que fue Francisco quien lo expresó. A vos y a tu equipo, nada que reprocharles y muchísimo que agradecerles.

Un abrazo en Cristo
26/11/13 9:46 PM
"En algunos hay un cuidado ostentoso de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, pero sin preocuparles que el Evangelio tenga una real inserción en el Pueblo fiel de Dios y en las necesidades concretas de la historia".

Por si sirve, quizás no para este comentario (reconozco que no soy bueno interpretando al papa Francisco) pero como posible aportación y opinión personal... hay que cuidar el prestigio de la Iglesia sobre todo cuando es atacada principalmente por los aniclericales y por los que no les gusta que por ejemplo los obispos les lleven la contraria cuando les dicen que hay que cuidar la vida humana del no-nacido, que sólo se puede considerar familia la que nace de la unión hombre-mujer, etc.

Que es bueno cuidar la liturgia. ¿Cuando se convierte en ostentoso?, creo que ahora abunda lo contrario, y creo que descuidarla no es bueno, porque de ahí al desbarajuste no hay tanto, se ha visto por ejemplo en los años 80 en las parroquias de barrio.

Que a veces hay que defender la doctrina en algunos temas, de la misma manera que el papa defiende la atención a los pobres, que también es doctrina, y si eso supone que algunas personas no se sientan cómodas, creo que de la misma manera que otras no sienten cómodas cuando se denuncia el abandono a los más necesitados.

Y que hacer esto no significa que no haya preocupación por anunciar el Evangelio.
26/11/13 10:14 PM
Comentario de Luis Fernando
Gracias, Miguel.
26/11/13 10:50 PM
Comentario de Luis Fernando
A ver si leemos todo, porque si no, caeremos en el mismo error reduccionista de la mayor parte de los medios. Por ejemplo, sobre la liturgia, dice también esto:

La evangelización gozosa se vuelve belleza en la liturgia en medio de la exigencia diaria de extender el bien. La Iglesia evangeliza y se evangeliza a sí misma con la belleza de la liturgia, la cual también es celebración de la actividad evangelizadora y fuente de un renovado impulso donativo.
26/11/13 10:52 PM
Comentario de Pacote
Acabo de leer entera la exhortación apostólica y he de decir que me ha gustado aunque la veo muy densa por la variedad de temas que toca, aunque la centralidad está en el anuncio del evangelio o la misión. El estilo del papa, tan directo, puede herir sensibilidades y esto es lo que me choca de nuestro querido papa. Pongo un ejemplo a continuación. El papa dice "A los sacerdotes les recuerdo que el confesionario no debe ser una sala de torturas sino el lugar de la misericordia del Señor". Estoy completamente de acuerdo con el papa en que el confesionario (el sacramento de la penitencia) es el lugar de la misericordia del Señor; pero ¿hay necesidad de decir lo primero como lugar no torturas? De esta manera ridiculiza a aquellos que por celo pastoral y de muy buena fe (y conozco algunos) confiesan haciendo un repaso con el penitente por los mandamientos de la ley de Dios, los de la Iglesia, la práctica de las virtudes, la vida de entrega a Dios y al prójimo, las relaciones familiares, laborales y sociales, etc. Muchos de estos confesores se van a sentir dolidos por esta expresión del papa. Y esta forma de decir las cosas no me agrada, la verdad. Un poco más adelante, en el número 47 habla de la necesidad de dejar abiertas las iglesias para que cualquiera pueda entrar y orar libremente. Aquí no ridiculiza a aquellos párrocos o sacerdotes que sólo abren para el culto, por ejemplo. Bien, pues esto se entiende sin necesidad de descalificarlos. ¿no podría ser este su estilo? Y para c
26/11/13 11:10 PM
Comentario de Pacote
Continuación del anterior comentario. Y para concluir me ha gustado especialmente el tema de la mujer en la Iglesia aludiendo a la cuestión del orden sacerdotal y la defensa que hace de la vida humana desde su concepción en clara referencia a la maldad del aborto.
26/11/13 11:15 PM
Comentario de Miguel Angel Yáñez
estoy de acuerdo con Luis Fernando que no hay que hacer una lectura reduccionista, la exhortación tiene cosas muy buenas es cierto. Pero también estoy de acuerdo en que independientemente de esos mensajes casi todos podemos entender el mensaje de la iglesia triste y la alegre que han mencionado más arriba. Puede que tal vez no corresponda con la intención del Papa pero es un mensaje que queda, y en la iglesia "triste" estamos casi todos los de este blog, yo incluido.
26/11/13 11:28 PM
Querido Luis,

Creo que lo que diga el papa Francisco entrará a formar parte de la doctrina de la Iglesia y dentro de unos años, será parte de la tradición, y las personas de esos años leerán lo que le diga su papa en ese momento, y tendrán en cuenta lo que han dicho los papas anteriores, también Francisco, pues algo parecido hago, leo lo que dice el papa Francisco pensando que es una aportación al conjunto de la tradición que también leo. No sólo porque es digamos doctrina que obliga, sino más porque también es fuente de saber, de por ejemplo qué respuesta se ha dado a temas concretos...
27/11/13 12:22 AM
Y tener de referencia el conjunto de la doctrinal de la Iglesia no es algo original ni lefebrista, por ejemplo Pío XI escribió la encíclica QUADRAGESIMO ANNO por cumplirse el 40º aniversario de la "RERUM NOVARUM" de León XIII y Juan Pablo II escribió la Centesimus Annus en su centenario.
27/11/13 12:54 AM
Comentario de eduardo jose vallejo
Es para mi un fuerte impulso ESPIRITUAL el entender y hacer comprender que la riqueza de nuestra Fe esta en VER que DIOS se hizo Hombre en la persona de JESUS para desde EL aceptar sus designios, y que no hay otra forma de evangelizar que no sea teniendo al necesitado como objetivo de busqueda para el alivio de sus dificultades, que cada uno es persona y como tal tiene que ser visto con la misericordia con que EL veía a cada uno.- No pongamos piedras mas pesadas que las que se puedan llevar, aliviemos el peso de las cargas para hacerlas mas llevaderas,Misericordia , Misericordia , Misericordia... Un abrazo en JESUS , en MARIA , y en FRANCISCO
27/11/13 1:20 AM
Creo que un problema puede ser quedarnos en el aspecto superficial y sensible de los temas y descuidar otros temas que son más complejos. Por ejemplo, condenar el matrimonio homosexual no es sólo la condena individual que quienes lo practican (que es casi lo de menos), sino que su existencia tiene una influencia en el conjunto de la sociedad de forma negativa, porque relativiza la institución familiar, y al relativizarla afecta a personas que acaban en familias desestructuradas. porque se ha dado una imagen falsa de ella. Por eso, amor sí, por supuesto, pero no siempre ese amor se va ha manifestar de forma evidente y sensible como ayudar a los más necesitados, sino que otras veces será en temas más complejos que la sociedad no los valore como amor, aunque en el fondo lo sean. Es casi más amor, más sacrificado, porque se hace sabiendo que por ello se tendrá a una parte de la sociedad en contra, como sí sabe valorar la atención a los desfavorecidos, por ejemplo.
27/11/13 1:37 AM
Comentario de Enrique G. B. A.
Podemos tener repartido en nosotros, el hijo pródigo menor y el disgustado hijo mayor.
Tambien compartir tanto el cristiano triste como el alegre.
En la Iglesia todos pecadores peregrinos, en estas cuestiones también.
Salvados del infierno, sería una pena ir al purgatorio porque siendo el paraíso una santa fiesta, en el juicio a la hora de nuestra muerte, Jesús nos diga que no vivimos convencidos de la alegría del Evangelio, y debemos alivianarnos del peso de nuestra triste falta de Fe, Esperanza y Caridad.
27/11/13 1:58 AM
Alegres - Con Cristo - Trabajando. Tres elementos que no deben faltar. Algunos estamos con Cristo, pero sin alegría. Otros, alegres, pero sin Cristo. Otros, con Cristo y alegres, pero sin trabajar. Los tres son esenciales. "Alegres, Con Cristo, trabajando".
27/11/13 5:34 AM
Comentario de Antonio
Magnífico de principio así. Refleja la Iglesia que me han enseñado a vivir en comunidad, la del ejemplo de los sacerdotes y religiosos a los que amo y han sido un ejemplo para mí, la Iglesia del Evangelio de Cristo, con sus prioridades y su escala de valores. Gracias.
27/11/13 12:27 PM
Comentario de Antonio
De principio a fin, quería decir.
27/11/13 12:28 PM
Lo que creo es que se debe mostrar amor, comprensión y alegría hacia los que discrepan, creo que para el papa Francisco los que según él quieren mantener las cosas como hasta ahora. Mostrar amor, comprensión y alegría con los que nos caen mejor ó coinciden más con nuestros planteamientos iniciales tiene menos valor.
27/11/13 12:43 PM
Tengo que leerme el texto, pero la Prensa no para de tergiversar, diciendo que va a acabar con la Tradición, con Normas de la Tradición acumuladas, pues Cristo, según esta prensa, atribuye al Papa, dejo muy pocas normas y también dice que, a pesar de que cite a Papas desde Pablo VI hasta Benedicto, que rompe con somos y que va a cambiar la Iglesia radicalmente y que muchos preceptos son prescindibles. Espero que la Prensa esté mintiendo como siempre y que los fieles no escuchen estas voces de sirena.
27/11/13 12:51 PM
Comentario de Manuel Jesús Cabezas Pérez.
Una verdadera bocanada de aire fresco que llena y llega a espiritus no católicos como yo.
27/11/13 12:58 PM
Comentario de Pepito
La Exhortación del Papa no tiene desperdicio. Especialmente me ha impactado la denuncia que hace del sistema capitalista en el que nos movemos:

"Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro (Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de una economía sin rostro y sin objetivo verdaderamente humano."

"Animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos. !El dinero debe servir y no gobernar¡
27/11/13 1:30 PM
Comentario de Antonio
Pretension de dominar el espacio de la Iglesia. Más claro no se puede ser: hay grupos que pretenden que sus particulares y legítimas formas de entender la Iglesia ( ideología incluida) tienen que ser adoptadas por todos los creyentes. Y basan su estrategia en ocupar puestos de élite en la Iglesia, los medios y la política para conseguirlo. Dicho brevemente: quieren imponer su modelo de Iglesia y desplazar a los demás, a los que no consideran dignos.

La liturgia, la doctrina y el prestigio son vehículos para seguir a Cristo,, no se entienden sin la gracia, la fe, la esperanza y la caridad. No son un fin en sí mismo. Algunis lo idolatran y se olvidan de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo cono a ti mismo

La autoayuda es una mosa. Que consiste en utilizar terapias de autoconocimiento en los que uno pretende salir de la ciénaga tirandose de los pelos. Es Dios el que salva, no nosotros mismos ni nueestras comunidades estufa que nos proporcionan seguridad, y confirt.

Yo lo he entendido a la primera.
27/11/13 1:54 PM
Tú es que eres muy listo, Antonio.
27/11/13 4:22 PM

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