Artículos de Javier Sánchez Martínez en InfoCatólica

Javier Sánchez Martínez

Sacerdote de la diócesis de Córdoba (España)

Novedades y matices de rúbricas (II)

Habiendo visto algunas –no todas, ni mucho menos- de las rúbricas nuevas o modificadas de los ritos iniciales y de la liturgia de la Palabra, avanzamos con la liturgia eucarística

Novedades y matices de rúbricas (I)

En esta tercera edición de la Ordenación General del Misal romano se explican y se matizan muchas normas litúrgicas, se aclaran algunas rúbricas y se añade alguna más. Para ser fieles, hay que conocer estas rúbricas y, lógicamente, obedecerlas.

Y III: Más sobre la edición del Misal Romano

Se requiere un esfuerzo por conocer bien el Misal y la OGMR por parte de los pastores y posibilitarlo a los fieles, porque redundará en una mejora de las celebraciones y en un enriquecimiento de nuestra vida litúrgica y espiritual.

Misal Romano, 3ª edición (II)

Como el Misal posee textos bíblicos (en las antífonas de entrada y de comunión), primero había que aprobar la traducción de la Biblia y luego el Misal. Sin duda, un lento proceso.

La 3ª edición del Misal Romano en castellano

En este mes de octubre de 2016 ya está disponible la tercera edición del Misal romano en castellano, aprobada por la Santa Sede en diciembre de 2015, y que entra obligatoriamente en uso el I domingo de Cuaresma de 2017. Veamos qué implica y qué es esta nueva edición.

Variaciones sobre la definición de Liturgia

La sacramentalidad de la liturgia merece ser cuidada (no, la liturgia no son discursos, homilías largas y más moniciones; sacramentalidad es signo sensible, rito pausado y visible). No hay experiencia cristiana sin ella y el culto interior, sin la sacramentalidad litúrgica, deviene en subjetividad y sentimentalismo.

La definición de la liturgia

Cristo y la Iglesia están asociados en la divina liturgia, siendo Cristo quien santifica y redime, quien celebra el culto verdadero. Esto es lo que da eficacia a la liturgia, ésta es la naturaleza más profunda y verdadera de la liturgia.

Glorificación de Dios y santificación de los fieles

La liturgia es una obra divina porque sólo Dios puede santificar al hombre; la liturgia es la intervención de Dios […] ¡Qué diferente es comprender así la liturgia! […], «esta obra tan grande por la que Dios es perfectamente glorificado y los hombres santificados» (Constitución Sacrosanctum Concilium, 7)

Presencia de Cristo en la liturgia

El sacerdote ejerce el ministerio litúrgico no como líder o como delegado de la comunidad, sino in persona Christi. Jesucristo actúa por medio de la persona del sacerdote, su voz, sus manos, hasta el punto de poder decir: «Esto es mi cuerpo».

La Iglesia comunica la salvación

El mismo Cristo ha asociado a la Iglesia a su obra salvadora. Ella es su Cuerpo, su Esposa. Todo el tesoro de la salvación se lo ha confiado a la Iglesia que lo distribuye a los hombres a manos llenas.

La obra de salvación realizada por Cristo

Sólo comprendiendo la obra de la salvación de Jesucristo podremos entender qué realiza la liturgia hoy y cuál es su fuerza santificadora. Omitiendo esto, la liturgia quedaría vacía y sería un sucedáneo ceremonial, o piadoso, o emotivo, o festivo: ¡un rito sin valor en definitiva!

Beneficios de la liturgia para la vida de la Iglesia

La experiencia litúrgica une a los fieles con Cristo, realizan un encuentro con él que no pueden por menos que desear que otros realicen ese mismo encuentro y salen de la santa liturgia con vivo impulso apostólico, fortalecidos por la gracia.

Constitución Sacrosanctum Concilium

Si seguimos el hilo de la enseñanza del Concilio Vaticano II, la liturgia goza del mayor honor en la vida de la Iglesia porque en ella se da lo divino, lo invisible, la contemplación y lo futuro.

La transformación por la gracia

Los fieles en la liturgia no sólo van conociendo mejor el misterio de Cristo a lo largo del año litúrgico (como sería el fin de la catequesis, o la formación, que busca conocer), sino que van cristificándose: uniéndose a Cristo, viviendo en comunión con Él, unidos a Él, amando, trabajando, pensando, sintiendo como Él.

La obra de la redención en la Liturgia

Cristo realiza su redención hoy por medio de la liturgia de la Iglesia, de sus ritos sacramentales, de su Oficio divino. Continúa redimiendo.

Reverencia, devoción, saber estar

La reverencia es la manera correcta de estar ante Dios y vivir la liturgia: «la reverencia es uno de los rasgos o notas de la Iglesia», el modo de situarse para vivir las celebraciones de la fe y la presencia del Misterio.

¡Todos a la Vigilia pascual!

Es la más antigua de las celebraciones del año –junto con el domingo cristiano–, la más tradicional y la más importante. ¡Cuántas generaciones de católicos la han vivido!

Belleza al celebrar

La liturgia eclesial posee belleza en sí misma: es el Misterio de Dios dándose a través de los ritos sagrados, es la Presencia de Cristo glorificado que hace de la liturgia un nuevo monte Tabor de luz y transfiguración.

Educar para la sacralidad

Hemos de convencernos: educar para la liturgia es educar el paladar para saborear los textos, oraciones, prefacios y plegarias de la liturgia. Sin esto, la liturgia carece de sabor, hondura y espiritualidad.

Reverencia y reverencias

Las inclinaciones son muestra de respeto y veneración al pasar delante del altar, o son la forma en que el sacerdote debe rezar algunas oraciones en secreto para disponer su alma a lo largo de la Misa.

Solemnidad, oración y reverencia

La reverencia, la dignidad y el fervor al celebrar la liturgia, pronunciando bien y con sentido los textos litúrgicos denotan hasta qué punto la divina liturgia es la gran Oración de la Iglesia.

Reverencia y dignidad de los sacerdotes (I)

El porte exterior del sacerdote refleja su interior, su alma sacerdotal y su disposición contemplativa, lo cual, bien cuidado y vivido, ayudará a los fieles a una verdadera participación interior en la liturgia. Lo pide la Iglesia para el bien de los fieles.

Sin autocelebrarnos

La liturgia deja de ser liturgia cristiana, culto en Espíritu y verdad, cuando se convierte en un show festivo, centrado en celebrarse el grupo a sí mismo o exaltar sus supuestos «compromisos».

Nueva recepción del Misal, nueva etapa ilusionante

Repitamos la idea clave y fundamental que marca un reto y una apuesta de futuro: una nueva recepción del Misal y de los Leccionarios será ahondar en ellos y crecer en fidelidad al Misal.

Acción sagrada e inigualable

La desacralización deforma la liturgia y la priva de su belleza innata, aquella belleza que refleja la santidad y la gloria de Dios. Es una liturgia fea, poco significante, excesivamente vulgar y populista. ¿Eso puede ser camino glorificar a Dios? ¿Ese es camino para conducir a los fieles al encuentro con el Misterio del Dios Amor, del Dios Salvador?

Secularización hasta en la liturgia

El proceso de secularización ha sido tan persistente que ha penetrado por las ventanas de la Iglesia y ha alcanzado a la misma liturgia pervirtiéndola.

Principios innegociables (para la liturgia)

Aquí no vale lo de Groucho Marx: «Éstos son mis principios. Si no le gustan… tengo otros». Los principios que sustentan la liturgia expuestos en la Sacrosanctum concilium son fijos e invariables.

Coram Deo: ¡Ante Dios!

Hay que rebajar el protagonismo de los asistentes en la liturgia y acentuar más el protagonismo del mismo Señor. Hay que dejar de mirarse unos a otros, dando cada cual su opinión o interviniendo «espontáneamente», para ungir la liturgia con el respeto y la sacralidad, con la mirada de todos hacia un único punto: Dios actuando y santificando.

Formación litúrgica más profunda

Hay que proveer una formación litúrgica cada vez más profunda, más seria, y más amplia también, y hacerlo atendiendo en primer lugar a su naturaleza y contenido teológico. Así se apreciará y valorará más la liturgia y se corregirá su derivación secularizada en muchos lugares que empobrece la liturgia y, por tanto, la vida espiritual del pueblo cristiano.

Jesús no abolió lo sagrado

Una mala teología, de influencia protestante liberal, insiste y repite que Cristo abolió lo sagrado y ya no hay diferencia ni distancia entre lo sagrado y lo profano.

Liturgia, teología, fe de la Iglesia

La vivencia misma de la liturgia nos imbuye, casi sin darnos cuenta, en la fe eclesial, y la teología de la liturgia, de forma sistematizada, organizada, con estructura clara, nos debe permitir adquirir las nociones precisas que la liturgia expone de forma orante y celebrativa.

Formación para la liturgia

La liturgia no puede ser nunca objeto ni del capricho, ni de la arbitrariedad, ni de la última genial ocurrencia, ni de la creatividad salvaje. Sin embargo, eso es lo que se vive en muchísimos sitios.

Lo sagrado es propio de la liturgia

Desacralizar la liturgia es desnaturalizarla, hacerla irreconocible e inservible. Al final se acaba sustituyendo a Dios por el hombre, y la glorificación de Dios por el culto al hombre y la exaltación de sus emociones, afectos, compromisos.

Teresa de Jesús: un Año jubilar

¡Aprovechemos el Año jubilar! Multiplíquense los discípulos de tan buena Maestra y, como ella, pasemos la puerta del castillo interior avanzando hacia la morada principal, donde ocurren «las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma» (1M 1,4)